Los 10 mejores discos colombianos de 2021

Música de artistas reconocidos y otros tal vez no tanto, pero todos de indiscutible calidad. Un listado que en buena parte recoge la diversidad rítmica del país.

Por Juan Carlos Garay

El autor de esta selección, Juan Carlos Garay, como pocos, se ha especializado en la música colombiana, en la tradicional y en los nuevos sonidos, en las fusiones, y en todo aquello que recoja la diversidad cultural del país. Y así lo ha reflejado en diferentes medios para los que ha trabajado, como la Radio Nacional de Colombia, El Malpensante o revista Semana.

Diario Criterio lo invitó a que hiciera una selección de lo mejor del año para no perder la tradición, y para que el lector, a la vez, descubra o reafirme el gusto por varios de estos artistas y su obra.

1. Diana Burco – Río Abajo

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El eje central de este álbum es el acordeón. Pero, para sorpresa de muchos, no es un disco de vallenato. En once canciones, la santandereana Diana Burco se dedica a mostrar las múltiples posibilidades que tiene su instrumento, y nunca se decanta por obviedades. Con una excelente producción sonora, el viaje nos lleva desde la cumbia hasta los sonidos afrocubanos y el hip-hop.

2. Bomba Estéreo – Deja

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Esta fue una de las dos agrupaciones colombianas que destacó este año la revista Songlines, especializada en world music (la otra fue Meridian Brothers). A los periodistas ingleses los sorprendió “su manera de propagar el positivismo a través del sonido tropical”. A nosotros, que los conocemos de hace tiempo, nos encanta verlos madurar, agregar toques ecológicos y hasta espirituales sin perder el sabor.

3. Quantic & Nidia Góngora – Almas conectadas

El músico inglés Will Holland, mejor conocido como Quantic, ya había grabado un excelente disco al lado de la cantadora de Timbiquí, Cauca, Nidia Góngora en 2017. Este nuevo álbum podría parecer una continuación, pero más bien es una exploración de nuevos caminos. Su sonido ya no se queda en lo afropacífico, sino que se expande hacia otras definiciones de lo latino.

4. Briela Ojeda – Templo Komodo

Fue el crítico de jazz Ted Gioia el primero que llamó la atención en redes sobre este disco, que poco tiene que ver con el jazz. Pero es comprensible su entusiasmo, sobre todo por la voz tan especial que tiene esta cantante oriunda de Pasto, capaz de expresar dulzura o rabia según lo que esté cantando. El acompañamiento es sencillo, primordialmente con guitarras, y Briela es un ejemplo de cómo hacer muchas cosas con pocos elementos.

5. Lucio Feuillet – Bailando Bailando

El tercer álbum de este cantautor pastuso lo muestra maduro y muy seguro al frente de una murga, una de esas bandas de cobres y percusión típicas de los carnavales de su región. Las canciones se dividen en dos grupos: por un lado están las tradicionales (que ejecuta con igual respeto y sabor) y por otro sus composiciones propias, que expresan una mirada inteligente, a veces humorística, a los pormenores de la vida contemporánea.

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6. Santiago Sandoval – El Dolor

Perteneciente a una familia muy musical, Santiago es un nombre nuevo en la amplia escena colombiana. Lo conocimos como guitarrista de la agrupación del jazzista Antonio Arnedo. Ahora se lanza con un álbum de canciones propias, algunas cantadas por él y otras por voces femeninas invitadas. Nada predecible, todo muy evocador y envuelto en armonías extrañas que prometen experiencias inquietantes.

7. Quinteto Leopoldo Federico – La música andina colombiana de Terig Tucci

Este es un trabajo de lo que podríamos llamar reconstrucción musicológica. Terig Tucci fue un compositor de comienzos del siglo XX que trabajó con Carlos Gardel y que, sin conocer jamás Colombia, se arriesgó a componer pasillos. El quinteto, que sí es colombiano, recrea esas partituras pero utilizando un instrumento más típico de Argentina, el bandoneón. El resultado es un repertorio de ida y vuelta, de una geografía exquisitamente confusa.

8. María Cristina Plata – Como el mar

Hace diez años, María Cristina Plata era integrante del dueto Trapiche Molé y se ganaba el primer premio en el Festival Mono Núñez. Pero en su carrera solista, lo que parecía una promesa para el mundo de los bambucos se fue transformando en algo más pop, en el buen sentido: en este álbum se voz se expande por toda Latinoamérica. La escuchamos en zambas y boleros con total comodidad. Sus interpretaciones son envolventes.

9. Bejuco – Batea

Diez músicos de Tumaco conforman uno de los ensambles más poderosos que escuchamos este año en la escena musical del Pacífico, y que nació como un laboratorio de investigación alrededor de la marimba y los cantos tradicionales. Pero además, Bejuco parece llevar la antorcha de los clásicos instantáneos, temas que nacen para quedarse en la memoria colectiva. Más allá del canto, hay que resaltar una percusión certera, bellamente grabada.

10. Diamante Eléctrico – Mira lo que me hiciste hacer

Siguen dando de qué hablar estos músicos que se iniciaron en una onda de rock más puro y que han ido enriqueciéndose con elementos de música latina y de soul. Antes de emprender su presentación (¡recomendadísima!) en la serie Tiny Desk de la radio estadounidense NPR, habían grabado en pandemia esta especie de diario de una locura, con estribillos irreverentes, frases de Cortázar y un ritmo contagioso todo el tiempo.

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3 Comentarios

  1. Hernando Bernal Martinez

    Gracias, Juan Carlos. Tengo algo muy bueno para escuchar en estos días de inmamable y pésima “música navideña”. Dónde se pueden conseguir estos discos? Un fuerte abrazo para ti y toda tu familia.

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