46 millones de personas no están dentro de ningún plan de vacunación en el mundo

La carrera de la vacunación sigue en marcha. En los territorios del norte, como Estados Unidos, Europa y Rusia, las campañas para inmunizar a la población continúan con paso firme. Quedó atrás la época en la que solo vacunaban a la población en riesgo, y las jornadas están en muchos casos abiertas a cualquier voluntario que quiera tomar la dosis.

Al otro lado están aquellos que, a pesar de su condición de vulnerabilidad, no saben siquiera si se podrán vacunar alguna vez. Los afectados se cuentan por millones, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), al que tuvo acceso el diario británico The Guardian.

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Según este reporte, al menos 46 millones de personas tendrían dificultades para vacunarse, incluso si se flexibiliza la distribución de las dosis en todo el mundo. El documento cuenta entre la población en peligro a los desplazados, unas 11,8 millones de personas que no se tienen en cuenta en los programas de vacunación. El número, según la OMS, lo integran miles de desplazados por la violencia en Colombia, además de refugiados en África, Asia, y los millones de migrantes que se encuentran en Ucrania.

La OMS denuncia que “más del 70 por ciento de los 104 planes de vacunación revisados excluyen migrantes, dejando fuera a más de 30 millones de personas en todo el mundo”, una cuenta que incluye a 4,9 millones en la India y a 2,6 millones en Costa de Marfil.

Los resultados indican que tampoco se están teniendo en cuenta a los refugiados y solicitantes de asilo. La lista, que es de al menos 5 millones de personas, incluye a 1,8 millones en Colombia, además de 590.000 en Siria y 489.000 en Kenia.

Hasta 2022

Según la ONU, la vacunación contra el covid-19 entre los refugiados probablemente se extenderá más allá de 2022, a causa de la lenta distribución de dosis en algunos países.

En diciembre, las dificultades suplementarias que sufren los refugiados a causa de la pandemia obligaron a la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) a solicitar 455 millones de dólares. “Ahora la lucha se plantea por las vacunas“, señaló en conferencia de prensa el director de la División de Resiliencia y Soluciones de la Acnur, Sajjad Malik. 

2021 es solamente el comienzo“, indicó, y destacó que las campañas de vacunación deberían “continuarse en 2022 y más allá, puesto que las vacunas llegan muy lentamente” en algunos países.

El año pasado, el número de refugiados, desplazados internos y solicitantes de asilo en el mundo excedió los 80 millones de personas, un récord de acuerdo a la Acnur.

Su situación, con frecuencia precaria, no mejoró durante la pandemia. En las ciudades, muchas personas han perdido sus empleos y se han empobrecido, en tanto que en las zonas rurales remotas, el acceso a los tests y tratamientos continúan siendo difícil. 

Las organizaciones humanitarias han expresado su temor por las tasas de infección muy elevadas entre los refugiados. Hasta ahora, las cifras indican que son similares a las de los países de acogida, pero la cifra real sería mayor puesto que muchos no han pasado tests y algunos países no diferencian a los refugiados en sus estadísticas oficiales. 

De acuerdo a la Acnur, un total de 106 países han incluido a los refugiados en su respuesta nacional de inmunización. Pero llevar a cabo un plan eficiente de vacunación dentro de esta población es otro asunto.

Incluidos, pero marginados

Un ejemplo de lo que puede pasar con las poblaciones vulnerables lo conforma la campaña de vacunación en Líbano. Como alertó Human Rights Watch (HRW), la estrategia incluye a refugiados y trabajadores migrantes, una tercera parte de la población del país en crisis, pero finalmente termina marginándolos.

En febrero, Líbano empezó su campaña de inmunización masiva. El ministro de Salud, Hamad Hassan, dijo que abarcaría a toda persona residente en el país, sin tener en cuenta la nacionalidad.  El objetivo es vacunar al 80 % de la población a final de año, pero el proceso está avanzando lentamente.

A 5 de abril, solo se aplicaron 233.934 dosis, sobre todo debido a la falta de inmunizantes. Según HRW, “solo el 2,86 por ciento de los que fueron vacunados y el 5,36 por ciento de los que están registrados para recibir la vacuna son no libaneses“. Esto a pesar de que más de 19.900 refugiados palestinos y trabajadores sanitarios y 6.701 refugiados sirios tendrían derecho a la primera fase de vacunación.

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Citando datos de Naciones Unidas, HRW advirtió que “refugiados sirios y palestinos han muerto de covid-19 en una tasa cuatro y tres veces superior a la media nacional, respectivamente“, e instó a las autoridades a garantizar una distribución justa de las vacunas.

La población en peligro es enorme. En Líbano viven más de 1,5 millones de sirios, de los cuales casi un millón están registrados como refugiados con la ONU. Según datos oficiales, hay 180.000 refugiados palestinos, pero el número real podría ser de 500.000. Y decenas de miles de trabajadores extranjeros también residen en este pequeño país del Mediterráneo.

*Con información de AFP

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