Médicos en Estados Unidos se niegan a practicar abortos en casos de embarazos de alto riesgo

Tras la anulación de la sentencia que garantizaba el derecho al aborto en Estados Unidos, denuncian casos de mujeres con urgencias, como embarazos ectópicos, que han viajado a otros estados para ser atendidas.

Una mujer con un embarazo ectópico fue rechazada por médicos en Texas, reportó el portal The Lily, del diario The Washington Post. Uno de ellos temía ser denunciado debido a la ley estatal, le dijo la mujer a ese medio. Luego, ella llamó a una sala de emergencias donde le aconsejaron buscar atención médica en otro estado. Así que viajó en su carro unas 12 horas hasta el vecino de Nuevo México, donde fue operada.

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Desde el primero de septiembre de 2021, Texas prohibió el aborto después de las seis semanas de gestación (cuando la mayoría de mujeres aún no sabe que está en embarazo), excepto en los casos en los que un médico determine que la paciente puede desarrollar una “emergencia médica” si el embarazo continúa su curso; en ese caso, el profesional puede practicar el procedimiento después de las seis semanas sin violar la ley.

Aunque pareciera clara a primera vista, la norma no define qué constituye una emergencia. De hecho, su definición puede variar de un médico a otro. Por ejemplo, la mujer en Texas claramente requirió ser intervenida, ya que, nueve horas después, sus síntomas persistieron. Pero también podría haber sido uno de esos casos que son susceptibles de ser tratados con medicamentos, sin cirugía o incluso uno de los pocos que no requieren intervención, lo cual no constituye una emergencia. Por tanto, otro médico podría preferir hospitalizarla y no operar hasta tener la certeza de que la condición representa un riesgo para la vida. Y ambas conductas son avaladas por la medicina.

Situaciones como estas tienen en vilo a los profesionales de la salud que laboran en los estados con las leyes más conservadoras en cuanto a derechos reproductivos, pese a la probabilidad de que un embarazo ectópico, por ejemplo, pueda causar la rotura o hemorragia del sitio donde se aloja.

Las leyes contra el aborto

Las mujeres pueden controlar sus vidas reproductivas sin acceder al aborto. Pueden abstenerse de tener relaciones sexuales”, dijo Jonathan Mitchell, exsubsecretario general de Texas, cuando se dirigió a la Corte Suprema estadounidense, en septiembre de 2021.

Mitchell, el estratega legal de la ley actual contra el aborto antes de las seis semanas de embarazo en Texas, argumentó que las mujeres podrían acceder a la terminación de sus embarazos viajando a “estados ricos, proaborto”, como California o Nueva York, con la ayuda de “los subsidios de quienes pagan impuestos”.

Uno se puede imaginar a una mujer que ha elegido tener relaciones sexuales sin protección (o sin la suficiente), asumiendo que un aborto estará disponible”, dijo el legislador.

Para Mitchell, que estaba en espera de que la Corte anunciara “la anulación de Roe, ese individuo (sic) simplemente cambiará su comportamiento en respuesta a la decisión (…) si no quiere correr el riesgo de un embarazo no deseado”.

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Pero dos años antes de que Mitchell presentara sus argumentos a favor de la derogación de Roe v. Wade, un juez en el estado de Ohio (Estados Unidos) en 2019 ordenó a los médicos “reimplantar los embarazos ectópicos” –procedimiento inexistente en la medicina– “o enfrentar cargos de ‘homicidio por aborto’”.

El doctor David N. Hackney, ginecobstetra, especialista en medicina maternofetal y miembro del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (Acog, por su sigla en inglés) en el estado de Ohio, tuiteó entonces al respecto: “La nueva (ley) HB413, página 184: para evitar cargos criminales, incluyendo homicidio por aborto, un médico debe ‘…(tratar de) reimplantar un embarazo ectópico en el útero de la mujer’. No creo estar escribiendo esto de nuevo, pero eso es imposible. Todos iremos a la cárcel”.

Ambos escenarios, la carta de Mitchell y el proyecto de ley para “implantar embriones”, tuvieron lugar antes de la derogación de Roe v Wade, el 24 de junio, aunque la ley que introducía un delito nuevo –“homicidio agravado por aborto”– no entró en vigencia tras múltiples polémicas y acciones legales.

Después de que la Corte Suprema estadounidense derogara el derecho a abortar, profesionales de la salud, analistas y activistas temen la reaparición o replicación de normas extremas como esta o la vigente en Texas (la más estricta en Estados Unidos) o anticientíficas, como la que calificaba de homicidio una urgencia en la que, con la tecnología y los conocimientos disponibles, es imposible ”reimplantar” embriones.

Aunque los embarazos ectópicos no son viables debido a que el embrión no puede desarrollarse normalmente en un sitio diferente al útero –poniendo en riesgo la salud y, potencialmente, la vida de una mujer, esta condición no está clasificada en la medicina como un aborto.

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Por otro lado, están los abortos espontáneos. Algunos pueden resolverse sin intervención médica, en horas o alrededor de dos semanas, según el Acog y otras guías internacionales, pero siempre se recomienda el seguimiento estricto por un profesional de la salud, en caso de que la paciente requiera medicamentos o cirugía, para reducir el riesgo de complicaciones o si las presenta.

Sin embargo, Greer Donley, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Pittsburgh School y especialista en derecho en salud reproductiva, dijo en entrevista con The Inquirer que el lenguaje vago con el que algunas leyes están redactadas ha producido confusión entre las pacientes e incluso el personal de salud, lo que lleva a demoras en el tratamiento.

Donley explica que, en los estados más estrictos, las leyes suelen tener una “exclusión para la vida”, en referencia a casos en los que la vida de la mujer corre peligro, pero dejan abierta la pregunta de qué es una emergencia, y agrega que “algunos han interpretado la excepción como esperar a que la trompa de Falopio se rompa”.

Embarazos no planeados y tasas de aborto en el mundo
Instituto Guttmacher.

Colombia, a la vanguardia

En Colombia, la distinción entre muerte embrionaria (espontánea o inducida) y un embarazo ectópico nunca ha sido objeto de debate, como tampoco las situaciones en las que la gestación implica un riesgo inmediato para la vida de la madre –de cuyo bienestar suele depender el fetal–, incluso antes de que la Corte Constitucional, por medio de la sentencia C-355 de 2006, despenalizara la terminación del embarazo en tres causales (peligro para la salud física o mental de la mujer; malformación grave del feto que haga inviable su vida extrauterina, acceso carnal violento, transferencia de óvulo fecundado o inseminación artificial no consentidas).

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Sin embargo, con estas reformas, pareciera que cada vez más mujeres en Estados Unidos tendrán que viajar, como sugirió Mitchell, para recibir atención médica por un embarazo ectópico o un aborto espontáneo, por ejemplo.

Christian Bourne, médica y directora de Trust Women, una red de clínicas en Oklahoma y Kansas, le dijo a The Lily, en septiembre de 2021, que desde principios de ese mes (cuando Texas aprobó la ley contra el aborto después de las seis semanas de embarazo) era más frecuente atender a pacientes provenientes de Texas, fuera porque padecían enfermedades graves o sus fetos tenían malformaciones. También dijo que, a medida que trataba a más de esas pacientes de alto riesgo, se ponía “más y más nerviosa”.

Pero algunos activistas contra el aborto dicen que la confusión alrededor de las excepciones es “exagerada”.

Ingrid Skop, ginecobstetra en San Antonio, Texas, y miembro de la Sociedad Americana de Obstetras y Ginecólogos Provida, le dijo a The Lily que ha oído a colegas decir que no están seguros de si la norma que entró en vigencia en Texas en septiembre de 2021 les permite terminar incluso los embarazos más riesgosos. Aunque la especialista cree que no deberían preocuparse, ya que la ley “le dará el beneficio de la duda a un doctor que hace lo correcto por una mujer”.

No obstante, en Texas, por ejemplo, un estado con algunas de las leyes más prohibitivas en cuanto a salud reproductiva, legisladores y activistas como Mitchell seguirán luchando para que el aborto sea completamente ilegal en un país donde, incluso, la cobertura de los métodos anticonceptivos por el sistema de salud también es objeto frecuente de debate, lo que pone a algunos países de América Latina, como Colombia, a la vanguardia en derechos reproductivos.

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