Entre la rumba y la muerte, el ritmo que se impone en el tercer pico del coronavirus

La rumba clandestina del fin de semana en el Meta, en la que participaron funcionarios públicos, la fiesta sexual de la semana pasada en pleno toque de queda, en la localidad de Chapinero, y las 80 personas pilladas en una gallera en San Jerónimo, Antioquia, son solo una muestra de la indisciplina social en el país. 

“Da rabia y dolor tanta irresponsabilidad”, dijo el gobernador del Meta, Juan Guillermo Zuluaga, esa indignación es la misma que expresaron los usuarios en redes sociales al conocer la noticia porque -como también lo dijo Zuluaga- “no puede ser que mientras muere gente, colapsan las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y comerciantes se sacrifican, otros anden de rumba y dando mal ejemplo”.  

Las autoridades reportaron indisciplina social en todo el país. Durante el toque de queda del fin de semana en Cali, la Policía desactivó 122 fiestas e impuso 1.450 comparendos. En Cartagena hubo 331 llamadas a la línea de emergencias de ciudadanos que reportaban fiestas. En Bogotá se cerraron 68 establecimientos. Medellín no se quedó atrás, en El Poblado se sancionaron 20 personas, incluidos extranjeros y menores de edad. Las autoridades de Atlántico -uno de los departamentos más afectados por el tercer pico de la pandemia- impusieron 617 comparendos a ciudadanos que no acataron el decreto de ley seca y toque de queda. 

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Mientras tanto, siguen aumentando las víctimas mortales. El domingo 25 de abril en Colombia fallecieron 465 personas por COVID-19, la cifra más alta desde el inicio de la pandemia. Más de 72.200 personas han muerto por el virus. La capacidad hospitalaria no da abasto en este tercer pico, en Bogotá, la ocupación supera el 90 por ciento; Villavicencio, -donde los funcionarios hicieron fiesta- tuvo que habilitar más UCI tras llegar al 100 por ciento de ocupación y en Caldas solo quedan 10 disponibles.

El panorama en Antioquia tampoco mejora, este martes 26 de abril se reportaron más de 3.000 nuevos casos. Las organizaciones de médicos en el departamento enviaron una carta al Ministerio de Salud y a la Gobernación en la que solicitan una cuarentena estricta por dos semanas, argumentando que al desabastecimiento de oxígeno medicinal; la escasez de medicamentos y la insuficiencia de insumos y equipos biomédicos; se le suma el aumento de los casos y de pacientes que pueden requerir UCI. Solo en Medellín, de las 1.058 Unidades de Cuidados Intensivos disponibles, están ocupadas 1.035. 

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Una cosa al final queda clara, que pese al aumento de los contagios, no se están acatando las restricciones impuestas por las autoridades perjudicando así a toda la población, pero, sobre todo, a aquellos que tienen que trabajar o abrir sus negocios. Así lo señala la campaña “Los Platos Rotos”, impulsada por Asobares (asociación que representa establecimientos que expenden bebidas alcohólicas y de entretenimiento nocturno) porque -como apuntan- son los establecimientos legales los que sufren las consecuencias de medidas como el toque de queda y la ley seca. 

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