“El paro es una toma guerrillera”: María Fernanda Cabal

Diario Criterio entrevistó a la senadora y precandidata del Centro Democrático María Fernanda Cabal, quien habló del paro nacional, el gobierno de Duque, las cortes y la fumigación, entre otros temas de campaña.

La senadora María Fernanda Cabal, una de las figuras más radicales del uribismo, ya se lanzó al agua como precandidata presidencial.

Cabal se une a la baraja de aspirantes del Centro Democrático, entre los que están sus compañeros en el Congreso Paola Holguín y Carlos Felipe Mejía.

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María Fernanda Cabal llegó al Congreso en 2014, en la lista cerrada de candidatos del Centro Democrático a la Cámara de Representantes por Bogotá.

En 2018, impulsada por las distintas polémicas que la hicieron una de las figuras más visibles del uribismo, decidió saltar al Senado y obtuvo 37.905 votos. Gracias al arrastre de los más de 875.000 votos a favor de Álvaro Uribe Vélez, Cabal consiguió su curul.

Ahora Cabal aspira a reemplazar al presidente Iván Duque, a quien le ha lanzado críticas por el manejo del paro. Diario Criterio habló con ella y sus planes de campaña.

Diario Criterio: ¿Quién le dio la bendición dentro del Centro Democrático para esta precandidatura?

María Fernanda Cabal: Es que ni siquiera la propuse yo. La propuso la gente y yo he visto al presidente Uribe entusiasmado también con esa posibilidad que uno representa, que es recuperar la esperanza.

Ser una persona coherente en momentos de crisis tiene sus riesgos. Por eso hay gente que no se atreve. A mí no me importa, pero siento que tengo la razón por el conocimiento. Todo eso, más las circunstancias de hoy, que son trágicas en un país que tiene todo para crecer, pero que nos lo inundaron de narrativas falsas y nos lo inundaron de coca, además, para financiar esas narrativas a través de la violencia. Cuando uno se mantiene firme, eso tiene una ganancia.

Diario Criterio: Usted dijo que iba a ser la candidata de la seguridad democrática, y eso nos da a entender que, para usted, este gobierno no representó eso. ¿Qué significa eso?

M.F.C.: Hay un tema que es de sentido común: usted sin seguridad no puede hacer nada. Los estados existen, sobre todo, a la largo de la historia, por la seguridad de sus ciudadanos o de quienes terminaban bajo el ala de ese imperio o de quien tuviera el poder. Siempre la seguridad ha significado protección a la vida. Eso no se puede olvidar.

Usted le puede cambiar el nombre. Puede decir: no, no es democrática. Es ciudadana. Pero la esencia es que sin seguridad no hay nada. No hay sociedad civilizada, no hay forma de construir país. ¿Y cómo usted construye? Trabajando, creando y todo eso es generación de riqueza. Si usted no garantiza lo primero, no tiene lo segundo.

Usted me dice “este gobierno”. Este gobierno… Yo no voy a desconocer los esfuerzos ingentes que ha hecho en la lucha contra el narcotráfico, pero terminó maniatado, en buena parte por decisiones judiciales, para volver a fumigar y estamos en 245.000 hectáreas, que es la gasolina para este desastre.

La guerra contra las drogas parece que ni se ganara ni se perdiera, sino que va a ser eterna. ¿Qué estrategias vamos a usar? Este Gobierno dio unas luchas, pero entendemos que en otras no entendió la adversidad ni la capacidad del enemigo para querer destruirlo.

“Hay que fumigar”

Diario Criterio: En el caso de los cultivos de coca se ha dicho que la erradicación puede ser una estrategia, pero el problema es que ataca a los más débiles de la cadena, que son los campesinos, y que habría que atacar con estrategias de interdicción al productor final…

M.F.C.: Es una teoría que tiene un muchacho que me parece que está dejando de lado que en la cadena también hay una economía. Usted dice que es el eslabón más débil. Sí y no, porque usted tiene un ejército de campesinos, unos obligados, otros porque les gusta trabajar en algo que les es rentable, a pesar de que termina destruyendo su entorno…

Esa es la realidad. Ese dinero de la coca no te refuerza una familia en prosperidad. Lo que te hace es traer inflación, prostitución, drogadicción, todo lo malo. Mientras esa cadena sale al último productor, sobre el que él dice que hay que ejercer la interdicción, ya ha habido una cadena de valor donde hay gente que está recibiendo mucho dinero. A él se le está olvidando la escala económica del proceso de producción hasta la comercialización.

Diario Criterio: ¿Entonces qué hay que hacer?

M.F.C.: Hay que erradicar, hay que fumigar y sí hay que generar alternativas, claro, pero no bajo presión de oenegés instrumentalizadas, como Coccam (Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana) o como Ascamcat (Asociación Campesina del Catatumbo), que te venden “que pobrecito el campesino”. ¿Y los demás campesinos de Colombia por qué siembran otras cosas?

Que hay inequidades. Claro que las hay. Que se pueden corregir. Bueno, busquemos la corrección. Pero todo no puede ser “pobrecitos”. ¿Pobrecitos? Tenemos el país incendiado por un supuesto paro, que es una toma guerrillera que trasladaron de las zonas rurales a la urbana. ¿Eso cuánto le costó al ELN y las Farc? ¿30 o 40 millones de dólares? Tienen todo el dinero.

Diario Criterio: ¿Y la sustitución de cultivos?

M.F.C.: Si usted tiene que sustituir se hace, pero no obligando a pagarle 36 millones a cada familia para que los que no cultivan coca se vuelvan cocaleras, que fue lo que hizo Juan Manuel Santos.

Uno no se puede dejar chantajear. Yo siento que este Gobierno cedió en ese derecho, esa legitimidad que te da el voto de la mayoría para ejercer autoridad. Es que para eso está la Constitución y la ley. No te estás inventando nada. No estás siendo dictador por aplicar la Constitución y la ley. Más bien, tus opositores quieren hacerte ver como lo que ellos son, porque ellos sí quieren tumbar al presidente Duque.

María Fernanda Cabal. Foto: Oficina de prensa de María Fernanda Cabal
María Fernanda Cabal. Foto: Oficina de prensa de María Fernanda Cabal

La propuesta de la asamblea constituyente

Diario Criterio: Pero dado el caso de que una corte o un tribunal le diga a usted como presidenta que pare un rato la fumigación por los daños comprobables, ¿cuál sería su recurso?

M.F.C.: En esos casos lo que estamos viendo, a raíz de este deterioro de la seguridad, es que hay una dictadura judicial y hay que generar ahí una resolución. ¿Por qué dictadura judicial? Porque la seguridad nacional no depende de los jueces y los jueces terminaron suplantando al Ejecutivo, invadiendo esferas de poder de la rama ejecutiva, que no es de ellos.

Todos los días dan golpe de Estado en contra de la Constitución. Eso es un prevaricato. Y lo grave es que esto llega hasta la Corte Constitucional y termina la misma corte también dando golpes de Estado, dejando a la mayoría de la población totalmente inerme y dispuesta a que la maten, supuestamente para proteger el derecho del más débil. Eso es una narrativa que nos han creado a punta de estrategia de inversión revolucionaria.

Entendamos que el país está descuadernado, que el diseño institucional es pésimo, y nos damos la pela de todo lo que hay que hacer: tres cosas que sean estructuralmente importantes. Una de esas es la reforma a la justicia, pero de verdad. Ahí yo le apostaría a una asamblea constituyente. Pero este desorden no lo resiste nadie. Aquí a usted no le resuelven un conflicto ni siquiera con su vecino, sino tiene que esperar diez años y buena parte de la violencia social viene de la falta de justicia.

Diario Criterio: ¿Y usted cómo haría esa reforma? ¿Acabar las cortes, unificarlas?

M.F.C.: Por ejemplo, los gringos tienen un sistema federal donde garantizan que haya corte federal. La última es la suprema. Habría que generar un cambio en el sistema como tal, pero nada es menos malo que lo que hay hoy. Ningún país del mundo tiene cinco altas cortes. ¿A quién se le ocurre? Pobres nosotros los ciudadanos con cinco altas cortes cuando la justicia restringe libertades. ¿No nos hemos dado cuenta de eso?

A mí me gusta la unificación, con salas. Dejemos que la gente decida, pero enseñémosle a la gente. A mí me encanta la tutela, pero no puede haber una tutelitis donde vos te subviertan el orden de las cosas: vos llevás un proceso con garantías, primera instancia, segunda instancia, y después, chanfle, lo escogieron en la Corte Constitucional, porque generalmente escogen todo lo progre, y te tuercen la norma. ¿Por qué hay tanta inseguridad jurídica? Un país que tiene inseguridad jurídica espanta la inversión.

Diario Criterio: Pero hay personas que han encontrado en las cortes un alivio cuando el congreso tarda en resolver asuntos…

M.F.C.: Lo entiendo perfectamente. Cuando hay una omisión por parte del Congreso de legislar, la corte, si hay una violación de derechos fundamentales, termina diciendo: “Oigan, señores, se les pasó el tiempo”. Eso es cierto, pero eso no es la mayoría de las cosas. La mayoría es la corte yendo en contravía de la propia norma y de la constitución que deben proteger, porque la Corte Constitucional, en vez de proteger la Constitución, se volvió intérprete. Empezó a interpretar lo que en el texto no dice.

Yo soy de una línea de un magistrado gringo que fue sensacional, que se llamaba Antonin Scalia, que era de una corriente que se llama originalista o textualista. Con esa línea, usted tiene garantía de que el espíritu va a estar intacto.

Aquí no. Aquí, con la corriente progre que se tragó las cortes de distintos países, también en Estados Unidos —allá se llama la constitución viviente, acá se llama el nuevo derecho—, pues cada cual interpreta como se le da la gana. ¿Quién se afecta? La sociedad en su conjunto, porque hay un diseño normativo que supone un equilibrio.

Diario Criterio: Ya que menciona el caso del juez Scalia, a veces lo que mucha gente teme con jueces conservadores es que haya decisiones judiciales viciadas por lo que ellos piensan. ¿Usted qué piensa de eso?

M.F.C.: Eso es lo que les pasa a los jueces progresistas a diferencia del juez conservador. Antonin Scalia no era eso. Fue reconocido inclusive hasta por la izquierda, o los jueces progresistas, porque siempre mantuvo el espíritu de la norma aun en contravía de los conservadores.

Uno no debe poner en una sentencia sus prejuicios. Si es católico, si es protestante, si es ateo, no, señor. A usted no le pidieron eso. Usted tiene que ser imparcial. Es el principio de imparcialidad del juez. Scalia se conoce hoy por sus dissents, sus salvamentos de voto, porque él no hacía mayoría, pero advertía: les va a pasar esto. Y les pasaba (…)

La población LGBTI

Diario Criterio: ¿Y usted cómo se inclinaría en decisiones judiciales sobre el matrimonio de personas del mismo sexo o la adopción?

M.F.C.: Ahí hay un tema de libertades individuales. ¿Con qué se atraviesa un tema de matrimonio homosexual? Con unas costumbres de una sociedad con tradiciones religiosas, usted puede compartirlas o no, que va a encontrar dificultades en aceptar una nueva norma y eso, con el tiempo, genera presión y conflicto.

Así como soy creyente no religiosa, yo creo en el libre albedrío. Usted no puede obligar a una persona que tiene una inclinación sexual A a pensar como B. Es mucho mejor que esa persona decida sobre su vida como adulto. ¿O lo vamos a encarcelar por eso o la vamos lapidar? No.

¿Que si eso se regula? Generalmente esa regulación termina siendo espontánea por el equilibrio y la equidad de los derechos. ¿Que hubo dificultades para hacerlo? Sí, pero ya lo hacen y lo tienen incluso en sociedades de hecho

¿Qué habría que proteger ahí además del amor, si uno quisiera llamarlo así? Los bienes, porque no puede ser que usted viva con su pareja gay 30 años, se le muera y venga la familia de él a quitarle a usted todo, cuando usted construyó una sociedad conyugal, gústeles o no les guste.

Diario Criterio: Uno pensaría que la senadora Cabal iría en contravía totalmente con esto…

M.F.C.: No, pero ¿yo por qué me voy a meter en la vida de los demás? A mí qué me importa. Es su problema. Yo entro en controversia cuando tu activismo, llámese como se llame, ambientalista, en este caso LGBTI, termina decidiendo que crea las cartillas sexuales para los niños menores. Pues no te doy eso. No te doy ese derecho. A mis hijos no quiero que los adoctrine nadie y quiero que sea yo quien enseñe, porque el niño no puede estar expuesto a información de sexualidad temprana, de ningún tipo de sexualidad temprana.

Diario Criterio: ¿Pero no estaría bien que desde pequeño el niño aprendiera a reconocer las diferencias?

M.F.C.: Es que el niño no tiene por qué reconocer diferencias sino cuando crece. No tiene criterio, por eso el niño es menor. Por eso, cuando hay un niño homicida o asesino, usted no le puede castigar como un adulto. Por eso se le llama inimputable, porque su razonamiento no es igual a cuando usted ya es un mayor con criterio. Por eso es a la edad que es, aunque a mí me parece que a los 18 son todavía muy pelaítos.

Usted no tiene por qué, con la excusa de la inclusión, generar ansiedad en niños en temas sexuales de cualquier tipo.

Diario Criterio: Pero como el niño está creciendo, no estaría mal que aprendiera que hay diferencias…

M.F.C.: Cuando tenga hijos, va a ver el nivel de exposición que tienen. Por eso es que la pornografía no se la dan a menores, porque genera ansiedad, porque son niños que su mente todavía no está preparada para eso. Por eso el sexo se desarrolla en tiempo debido, no en un menor. Eso es natural, eso no es prejuicio. Ese es el mismo desarrollo cognitivo de una persona y el desarrollo de su propia personalidad.

En mi equipo de trabajo siempre ha habido gais. Mi jefe de prensa es lesbiana y a mí qué me importa. ¿Yo acaso me meto en las cobijas con ella? A la pareja de una persona que trabajó conmigo años en mi empresa, que después me lo llevé al Congreso, le ayudamos con un litigio para que le reconocieran la atención y se la quería robar la mamá del otro muchacho, cuando este lo había cuidado, había estado con él en enfermedad. Es que la gente no mide eso. Esos derechos están hoy protegidos.

La campaña de Trump

Diario Criterio: ¿Qué responde usted a los señalamientos de que ustedes habían interferido en la campaña de Trump?

M.F.C.: Es imposible interferir en la campaña del país más poderoso del mundo cuando haya ni siquiera saben dónde queda Colombia. Usted va muchas veces donde a cualquier persona de Estados Unidos, incluso gente importante y congresistas, y ¿Colombia? No tienen ni idea. A veces dicen: ‘¿Será British Columbia o será Columbus, Ohio?’. Entonces, pretender que uno tenga esa capacidad de influencia es parte de la narrativa de las redes sociales.

Segundo, opinar no es un delito. Opinar está en la primera enmienda de la constitución americana. Es la protección a lo que ellos llaman ‘freedom of speech’, libertad de expresión. Y yo nunca hice activismo de campaña y jamás dije nada en contra del candidato opositor Joe Biden, porque considero que hay unos límites que uno tiene que tener también.

8 Comentarios

  1. Que entrevista tan tonta. Claro, no se podia esperar nada mejor de la entrevistada que solo sabe publicar trinos incentivando odios o muy cursis viniendo de una senadora supuestamente con formacion academica en ciencias politicas. Un fiasco como casi todo lo uribista. Solo podredumbre de narcotrafico y ñeñeparaco politicos.

  2. Esta mujer es una gran farsante. Y la entrevistadora no le pregunta por lo que todos queremos saber, por las prácticas de despojo de tierras que esta mujer favorece, por su odio a la paz, por su insistencia en armar a la población, por la compra de votos de la que se le acusa para llegar al Senado. Es un asco todo.