El absurdo de matar a un presidente, análisis de Diario Criterio

Atentar contra la figura más importante del Gobierno puede tener gravísimas consecuencias, no solo simbólicas, sino de quiebre en el sistema democrático. Análisis de Diario Criterio.

Inmersos en la incertidumbre y el miedo por la pandemia, el paro, las protestas que no terminan y lo que perciben como un vacío de poder, los colombianos en su mayoría no parecen entender la gravedad del ataque a fusil que sufrió el helicóptero en el que viajaban tres de las figuras políticas más importantes del Gobierno: el presidente de la república, el ministro del Interior y el ministro de Defensa.

En cualquier otro país, un hecho como este habría causado una conmoción extraordinaria. Por eso resulta tan sorprendente que muchos lo hayan visto como algo ‘normal’ en medio del convulsionado momento que vive el país o que no haya surgido una ola de rechazo o solidaridad. Algo tan extraño refleja una sociedad desconectada, sin partidos que la representen, llena de desconfianza en sus instituciones.

Como bien advirtió Moisés Wasserman en su más reciente columna en El Tiempo, parecemos acercarnos al límite de la viabilidad de Colombia como nación. La desesperanza, la furia, el odio y violencia muestran el delicado estado de salud de la república. ¿Tan mal estamos?, columna de Moisés Wasserman

Algunos predicadores e influencers -sin conocer el necesario informe pericial- afirman que todo fue un montaje con base supuestamente en los ángulos de los impactos en la aeronave. Si eso fuera cierto, sería un golpe de imagen gravísimo para un Gobierno que ha tenido que luchar contra la acusación de ser un régimen ilegítimo, enemigo del pueblo, indolente y mentiroso. Una idea impulsada por una oposición potente y organizada que ha aprovechado los vacíos de poder y los errores del ejecutivo.

Si el ataque provino del ELN o de los poderosos grupos ilegales que imponen sus designios en Cúcuta, el hecho demuestra por lo menos que los responsables de la seguridad presidencial fueron ingenuos o poco diligentes. Al fin y al cabo se trataba de llevar a Duque y sus ministros a una de las zonas más calientes y violentas del país, lo que requiere sobrevolar uno de los barrios marginales más complejos de Cúcuta, donde ni siquiera las fuerzas del orden se atreven a entrar.

¿Previeron estas circunstancias? ¿Cuántos helicópteros y unidades participaron en el operativo de seguridad? ¿Hubo negligencia o complicidad? Claramente, alguien no está cumpliendo su deber de velar por la seguridad presidencial.

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En cualquier caso, el ataque al Black Hawk también refuerza las teorías conspirativas de las últimas semanas, según las cuales sectores extremos de la derecha y del uribismo, entre otros, tendrían el designio de sacar a Duque por medio de elecciones anticipadas o hasta de un golpe de Estado.

Rumores de atentados o de pociones mortales hacen parte de las muchas ideas absurdas que han circulado en redes y cadenas de WhatsApp. ¿Tuvo algo que ver alguna amenaza para que el presidente Duque iajara a las dos de la mañana a Cali, al comienzo del paro, aunque la ciudadanía pedía su presencia? ¿A quién o quiénes beneficiaría el asesinato del presidente?

Cualquier opción significa que Cúcuta, el Catatumbo y la frontera están fuera de control y que sus habitantes viven sobre un polvorín.  El creciente y peligroso poder de los grupos armados y de los carteles tienen a esta zona en una peligrosa mexicanización, enrarecida aún más por la presencia de organismos y agentes de inteligencia venezolanos, cubanos y rusos.

Asimismo, queda en el aire la duda sobre los encargados de cuidar al presidente y sobre unas autoridades que tampoco logran proteger la vida de los cientos de miles de habitantes de esta capital y sus alrededores.

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Más allá de lo que piensen acerca del presidente Duque, este asunto debe invitar a los colombianos a  hacer pausa para reflexionar a profundidad sobre su futuro. Sobre los comportamientos civiles y políticos que deberían regirlos como sociedad y sobre la necesidad de tener líderes y partidos que tramiten la protesta, las inconformidades y la desconexión entre los sectores sociales. Pero por encima de todo, sobre la necesidad de rechazar y dejar atrás las absurdas justificaciones políticas, morales o históricas para la eliminación física del contrario, del otro, del que piensa distinto.

A pesar de la historia republicana nacional, convulsionada y violenta, nunca ha muerto asesinado un presidente en ejercicio. Intentar eliminar a la figura más importante del Gobierno puede tener gravísimas consecuencias no solo simbólicas sino de quiebre en el sistema democrático.

Tal vez Humberto de la Calle hizo, en pocas palabras, el mejor planteamiento sobre la gravedad del  momento:  “Si ya el atentado contra el Presidente y sus ministros es suficientemente grave, lo es mucho más cierto el ambiente de indiferencia y hasta jolgorio en las redes sociales. ¿Qué país estamos incubando? Ninguna violencia es aceptable”.

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9 Comentarios

  1. El atentado no se hizo una alarma pues es claro que es una forma cómoda del uribismo de llamar la atención, si los grupos armados (que por cierto en su mayoría en Colombia son paramilitares, ubiecen querido matarlo no usan y hacen ese tipo de disparos, pues cuentan con armas más sofisticadas que el ejército)lo quisieran desaparecer este no sería el método, además poco a poco se han puesto en evidencia pues hacen este tipo de pendejadas tan mal elaboradas como pasó en el batallón del cauca, que terminan siendo la burla internacional. Lastimosamente juegan con noticias de este tipo sólo para desviar el verdadero problema interno que es EL PUEBLO COLOMBIANO SIGUE Y SEGUIRA SIENDO SOMETIDO POR EL PARTIDO DEL URIBISMO Y CADA DIA SE SUMIRA MAS EN LA POBRESA PUES ESTE YA NO ES UN PAIS DEMOCRATICO COMO SE QUIERE HACER CREER, HAY UN COMUNISMO OCULTO BAJO UNA CAPACDE CORRUPCIÓN, PARAMILITARISMO Y NARCOTRAFICO GUIADO POR UN IMPULSO POLITICO Y PRIVADO Y POR SOSTENER ESTE ESTADO ACTUAL COMUNISTA PASIBO Y OCULTO SON CAPACES DE MATAR AL PUEBLO Y TILDARLO DE VANDALO,GUERRILLERO Y DE TENER PENSAMIENTOS ANTISOCIALES. QUIEN NO PIENSE COMO URIBE Y SANTO DOMINGO ES UN CADAVER EN LA SOCIDAD PUES ELLOS NO ESTAN DISPUESTO A CEDER SU PODER Y DOMINIO A NADIE.

  2. Que beneficio le trae a un grupo al margen de la ley atentar contra el Presidente? Ninguno. Cero. Por el contrario, obliga a las FFMM a perseguirlos ahora si de verdad. Como deberían estarlo haciendo. Además si se lo quisieran bajar, le dan es con un rocket, no con par de desvencijados fusiles.