El grito de Providencia para no caer en el naufragio de la reconstrucción

“Queremos techo, no fiesta”, “La dignidad tiene un precio muy alto y los dignos no aceptamos rebajas” o “Prometer la reconstrucción de una isla en 100 días para después de 200 entregar solo dos casas se me hace de vándalos, ¿no sé usted qué piensa?” fueron algunas de las numerosas consignas que se vieron en la tarde de este miércoles en la isla de Providencia, donde cientos de habitantes salieron a marchar y protestar por la lenta reconstrucción de los daños que dejó el huracán Iota.

Que tantos habitantes hayan salido a las calles es de por sí un hito en la historia de la isla, pero es más que lo hayan hecho portando la bandera insular azul, blanco y verde, y no la de Colombia, a pesar de que el Gobierno las ha repartido y puesto en varios sitios. Y también lo es porque justo el miércoles debían empezar los carnavales con la caravana que recorre el archipiélago. Esta vez no lo hicieron: prefirieron la protesta.

Los 100 días que ya van por medio año

El 17 de noviembre de 2020, el presidente Iván Duque aseguró que la isla sería reconstruida en 100 días, después que el plan de 100 días arrancaría en enero de este año, pero este ha sido pospuesto.

Según el plan inicial, se deben construir 1.134 casas en Providencia, y para el 30 de mayo estaba previsto entregar 130 en total. Sin embargo, hasta el momento solo se han construido dos, hay 36 predios en excavación, diseños para 37 y 28 están en labores de estructuras metálicas, según un informe de la Contraloría.

En contexto: “Raizales están sin protección si llega otro huracán a Providencia”

Asimismo, para el 30 de abril se planteó la entrega del 100 por ciento de las reparaciones en 877 casas. Hasta el momento se reportan 628 viviendas con cubiertas reparadas y cuatro en ejecución. 

“Además, no han hecho ni un albergue y no han colocado techo a las iglesias”, dijo a Diario Criterio Jennifer Bowie, primer vicepresidente de la Autoridad Raizal.

De acuerdo con Bowie, mucha gente está viviendo en carpas habilitadas por el Gobierno o en cambuches improvisados con escombros, una situación que les preocupa porque el pasado 1 de junio empezó la temporada de ciclones en el mar Caribe y el océano Atlántico. Según el Ideam, podrían presentarse de 13 a 20 tormentas tropicales, de las cuales entre 3 y 5 podrían llegar a ser huracanes de categoría mayor.

Además, según habitantes de la isla, la reconstrucción de las casas no ha cumplido los requisitos: “He visitado varias casas y los techos no tienen la referencia técnica antihuracanes. Los listones que están utilizando no son los apropiados”, dijo a Diario Criterio Josefina Huffington Archbold, presidenta de la veeduría cívica Old Providence y líder raizal.

La visita de Duque

El descontento por esta situación se hizo mayor después de la visita del presidente Iván Duque el pasado fin de semana, cuando entregó las casas nuevas y las que han sido reparadas, y anunció nuevos proyectos para Providencia.

Después de esa vista, la oficina de prensa de la Presidencia empezó a publicar testimonios de habitantes de Providencia que supuestamente dicen estar conformes con los avances en la reconstrucción.

Sin embargo, pese a que Duque aseguró que había escuchado a la comunidad durante su visita, raizales denunciaron que no les permitieron acercarse al presidente y que incluso enviaron fuerza pública para no dejar que llegaran al aeropuerto.

Así que tras la visita decidieron convocar una manifestación para este miércoles, llamada marcha por la dignidad.

“Los dignos no aceptamos rebajas”

Aunque la gerente para la reconstrucción de Providencia, Susana Correa, ha prometido que marzo de 2022 es la nueva de fecha de entrega de las casas reconstruidas, los raizales desconfían.

“El desespero está en que no se sabe cuándo vamos a tener casas. No hay un cronograma, no hay un plan que diga que en tanto tiempo se estima que hay casas, porque hasta el momento toda la programación del Gobierno ha sido incumplida“, dijo a Diario Criterio Railie Hawkins, habitante de Providencia y uno de los participantes de la marcha.

Cartel durante la marcha de Providencia

Además, de acuerdo con Hawkins, las casas que se están construyendo son distintas al modelo que habían acordado: “Armaron una estructura de casas, con dos habitaciones y un baño, en concreto, en ladrillo, con un techo de concreto. Y lo demás, una casa común y corriente de madera u otro material que resiste el huracán, que no sea plycem [láminas de fibrocemento]. Ese modelo fue llevado a los diferentes sectores y se concertó con comunidad“.

Findeter cambió el modelo de las casas (…) Ahora están buscando retornar al diseño original, pero con el material que se llama plycem, eterboard o fibrocemento. Esa experiencia la hemos vivido. Todas las casas de ese material fueron destruidas. No sirven para resistir un huracán“, agregó.

El temor por el turismo

Los raizales también temen que, con la intervención del Gobierno, se abra la puerta al desarrollo de grandes proyectos turísticos que vayan en contravía del bienestar de Providencia.

“Siempre han sido nuestra amenaza personas económicamente potenciales que quieren entrar a invertir en la isla. Entonces, el miedo es que quedemos como San Andrés: tiene muchos hoteles, muchos negocios, pero no pertenecen a la gente de San Andrés”, dijo.

La líder raizal Josefina Huffington Archbold ya le había expresado a Diario Criterio ese temor: “Nosotros tenemos claro lo que ha hecho el Gobierno con San Andrés, una isla totalmente sobrepoblada en donde los raizales han sido marginados, arrinconados, muchos de ellos viviendo en la parte de atrás la miseria, la pobreza y el hambre, mientras que otras personas ajenas a la isla hoy son los dueños de la economía”.

Lo que sigue después de la marcha

Arelys Fonseca, una raizal que se ha convertido en una de las voceras y representante del comité cívico que convocó a las protestas de ayer, le dijo a Diario Criterio que la marcha tuvo gran acogida a pesar de que hubo intentos por detenerla.

“El balance es el mejor, a pesar de las circunstancias y artimañas que trataron de hacer para que no se hicieran. Al final, más de 500 personas marchamos, y a nuestro paso íbamos recibiendo la solidaridad y apoyo de otros cientos de habitantes de la isla. Esto es algo extraordinario porque los providencianos no promovemos ni hacemos este tipo de actos”, dijo Fonseca.

“Nos cansamos de que nos traten de una forma poco humana, indigna, que piensen que estamos acostumbrados a pedir o mendigar. No estamos de acuerdo ni conformes con cómo se han manejado la reconstrucción, las ayudas y del trabajo descoordinado de las entidades del Gobierno. Hay cientos que no tienen trabajo, comida, subsidios ni un techo y, tras más de siete meses, perdimos la paciencia”.

“Vamos a imponer una acción popular para que todo se resuelva pronto y como debe ser”, concluyó Fonseca.

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