Este es alias Mapaya, el presunto autor intelectual del asesinato de Junior Jein

El asesinato de Harold Angulo Vence, más conocido como Junior Jein, tiene conmocionado al pacífico colombiano, donde su pegajoso género musical de la salsa choke era un himno al arte y la cultura afro.

Pero a medida que pasan las horas de esa fatídica noche del domingo 13 de junio, cuando dos sicarios lo interceptaron antes de ingresar a la discoteca donde presentaría su nuevo sencillo musical, en el barrio Santa Isabel de Cali, surgen más preguntas que respuestas.

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De los asesinos ya no hay duda. Gracias a la oportuna reacción de la policía, los dos gatilleros fueron capturados durante la huida. De nada les sirvió esconderse en la copa de un árbol del sector, porque hasta allá llegaron las autoridades.

De los sicarios se sabe que fueron identificados como Iver Tomás Banguera Flórez y Jhon Alex Zúñiga Vidal. El primero de 38 años y el segundo de apenas 21, quienes en el momento de la captura portaban dos armas: un fusil Colt AR15 y una pistola Glock.

Armas que tenían los asesinos de Junior Jein. Foto: Policía de Cali

Ambos son oriundos de Buenaventura y tienen en común sus antecedentes criminales. De hecho, Banguera fue integrante de las extintas Farc y entre su prontuario aparecen anotaciones por homicidio, hurto calificado, agravado, fabricación, porte y tráfico de armas de fuego. Mientras que a Zúñiga le figuran antecedentes por tentativa, hurto calificado y agravado.

¿Por qué mataron a Junior Jein?

Ese es el gran interrogante que se hacen las autoridades frente a este nuevo hecho de sangre que sacudió al pacífico colombiano.

No obstante, se sabe que los investigadores analizan varias llamadas que darían puntadas en torno a los móviles del homicidio. De ahí nació una hipótesis que ya circula en medios y que darían crédito a la versión en el sentido de que Junior Jein fue acribillado por no pagar una extorsión de 300 millones de pesos.

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Lo sorprendente es que detrás de esa extorsión y la misma orden de ejecución estaría un curtido delincuente que está en el radar de los organismos de inteligencia en el país. Se trata de Jorge Isaac Campaz Jiménez, alias Mapaya, un temido bandido que se hizo a pulso y fuego dentro del mundo criminal de Buenaventura.

Pese a que alias Mapaya fue capturado el 16 de julio de 2017, en medio de una gigantesca operación de infiltración desarrollada por la Policía en el mismo corazón del barrio Viento Libre, de Buenaventura, en 2019 recuperó su libertad y todo indica que siguió delinquiendo.

Su fotografía y nombre volvieron a aparecer en el cartel de los más buscados que publicó la Policía Distrital de Buenaventura a comienzos de este año. Fuentes de la Dijín consultadas por Diario Criterio confirmaron que sobre Mapaya hay una nueva orden de captura por los delitos de concierto para delinquir agravado en concurso con homicidio, desaparición forzada y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios parte o municiones.

Prontuario criminal

Mapaya nació en Buenaventura el 20 de septiembre de 1988. Su historia criminal es digna de un capo que arranca desde el nivel más bajo dentro una estructura delincuencial hasta llegar a la cima, con un ingrediente adicional: se dio el lujo de jugar a dos bandas; es decir, hizo parte de las dos organizaciones criminales que se pelean a muerte el dominio territorial de la ciudad portuaria.

Desde hace dos décadas Buenaventura padece una guerra interna liderada por La Empresa y La Local. Mapaya arrancó en el mundo del hampa desde 2002, cuando hizo parte de La Empresa, donde fue sicario, extorsionista y jefe de un comando armado. En 2006 cambió de bando y se unió a La Local; desde allí escaló hasta convertirse en comandante militar y coordinar la llegada de otra organización criminal al puerto: El Clan del Golfo.

Esa alianza fue justamente lo que permitió elevar su perfil a capo y ponerlo en la mira de las autoridades. Por cuenta de la llegada de El Clan del Golfo a Buenaventura, esa zona se convirtió en el nuevo santuario mafioso del país, capaz recoger y embalar toda la cocaína que se produce en el pacífico para ser enviada a Honduras, México y Estados Unidos. La Policía estima que Mapaya, junto a su brazo armado de 90 hombres, obtenía rentas cercanas a los 10.000 millones de pesos.

Desde entonces, La Local se convertiría en un nuevo brazo del Clan del Golfo, por orden del entonces quinto hombre al mando de ese grupo armado organizado, Jairo de Jesús Durango, alias Guagua, abatido en una operación Policial en el Chocó, en marzo de 2016.

En 2017, alias Mapaya fungía como cabecilla principal de La Local, debido a la captura de cabecillas como alias Mono Orejas y alias Julito, ocurridas ese mismo año; fue en medio de ese auge que la policía lo capturó mientras se encontraba en una fiesta a la que asistían aproximadamente cien personas en un barrio de Buenaventura; en su poder se halló una pistola 9 milímetros.

Fuentes de inteligencia policial aseguran que, tras lograr su libertad en 2019, Mapaya continuó con su vida criminal dentro de ese grupo delictivo y que él estaría detrás de la reactivación de la ola de asesinatos, extorsiones y atentados en el puerto, a finales del año 2020, por cuenta de una alianza que fraguó con alias Fidel y alias Mario, dos cabecillas de esa misma organización, pero que están presos.

Los investigadores explicaron que una consecuencia de esa alianza entre bandidos es que la banda La Local se fraccionó, lo que dio como resultado dos líneas criminales; por un lado, Los Espartanos, liderados por alias Mapaya, Fidel y Mario. Por el otro, los Shottas, liderados por alias Diego Optra y alias Pepo. El primero se encuentra privado de la libertad.

Las autoridades aseguran que las confrontaciones entre esas dos nuevas bandas criminales, y que arrancaron desde el 22 de diciembre de 2020, han causado hasta la fecha el asesinato de 30 personas, la mayoría integrantes de esas organizaciones.

Esa es la estela criminal de alias Mapaya. Ahora le aparece un nuevo lío jurídico que investigan las autoridades: su posible participación en la extorsión y asesinato de Junior Jein.

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