El incómodo embajador de Venezuela en México, por culpa del ELN.

Una de las figuras políticas que surgió y emergió con la llegada al poder de Hugo Chávez en febrero de 1992 fue la de Francisco Arias Cárdenas, Pancho, uno de los referentes de la intentona golpista contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez al frente del Batallón de Maracaibo. Tras el fracaso, fue encarcelado hasta 1994.

Tras el triunfo del chavismo, Arias Cárdenas logró alzarse con el poder en Zulia, al ocupar el cargo de gobernador en 1995, uno de los estados más fuertes de Venezuela, no solo por sus recursos naturales propios sino por su posición geográfica, limítrofe con Colombia, que la hace una zona propicia para comercio lícito, pero también ilegal de cualquier mercancía de interés. Arias Cárdenas repitió como gobernador entre 2012 y 2017, un periodo que ha sido considerado crítico para el florecimiento de este tipo de actividades.

Un reporte de Insight Crime de 2016 daba cuenta de ese creciente tránsito de cargamentos de droga entre Colombia y Zulia, fenómeno que habría sido estimulado por la presencia de grupos insurgentes en el vecino país, amparados por los propios cuerpos de seguridad del Estado venezolano y en donde Arias Cárdenas habría tenido un rol clave.

 

Las pesquisas revelan que Arias Cárdenas incluyó a grupos del ELN en un proyecto dirigido a las comunidades indígenas.

El gobierno de Colombia reveló en 2019 evidencias de la labor que hizo quien ahora es el embajador del régimen de Nicolás Maduro en México, para conectar a las comunidades yukpas de la Sierra de Perijá con el ELN (Ejército de Liberación Nacional de Colombia). 

Vale decir que diversas investigaciones periodísticas han apuntado a que precisamente en la Sierra de Perijá se han desarrollado cultivos de coca con mano de obra indígena y bajo control del ELN.

Los datos presentados en su momento por las autoridades colombianas indicaban que Arias Cárdenas había facilitado esa relación tras coordinar en 2016, con los cabecillas del ELN, el trabajo de acercamiento y motivación con las comunidades yukpa en la Sierra, como consta en un soporte encontrado durante la operación Guardia de Honor XI contra el Frente de Guerra Nororiental del Ejército de Liberación Nacional de Colombia.

En un dispositivo técnico incautado en dicha operación, realizada el 19 de mayo de 2019, se pudo encontrar un documento digital con los planes estratégicos entre autoridades venezolanas y el ELN, y que estaba firmado por alias Esneider, hombre de confianza de alias Elkin, un cabecilla del frente Juan Fernando Porras Martínez del ELN.

El ELN estaría usando su presencia en Venezuela para trabajar con el Cartel de Sinaloa en el tráfico de drogas.

Dicho documento mostraba aparentes contactos hechos con Arias Cárdenas en el marco de esa aproximación con los indígenas de la zona, para desarrollar un trabajo organizativo, político y social, mientras se facilitaban gestiones ante diversos entes territoriales venezolanos. Se planteaba además el plan conjunto con el ELN de extender su ideología en dichas comunidades como una forma de crear una retaguardia en tales territorios.

Las pesquisas revelan que Arias Cárdenas incluyó a grupos del ELN en un proyecto dirigido a las comunidades indígenas. Hubo actividades sociales, incluso de mantenimiento de instalaciones eléctricas, todas presuntamente financiado desde la Gobernación.

Las autoridades colombianas estimaban entonces que entre los grupos armados organizados y el ELN tenían unos 36 campamentos a lo largo de la frontera con Venezuela que, además de ser centro de adoctrinamiento y entrenamiento, servirían para actividades de narcotráfico. 

Hipótesis que ha tomado fuerza en las últimas semanas, después de que la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), un organismo adjunto a la ONU,  advirtió en su último informe que el ELN estaría usando su presencia en Venezuela para trabajar con el Cartel de Sinaloa en el tráfico de drogas.

“El cartel mexicano de Sinaloa también ha sido detectado en Zulia, donde se ha aprovechado de las pistas de aterrizaje para la construcción de centros de tránsito y acopio de estupefacientes con el apoyo del ELN, que ha ampliado sus actividades en la República Bolivariana de Venezuela”, dice el informe de la Jife.

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El gobernador complaciente

Francisco Arias Cárdenas llegó por segunda vez a la Gobernación del Zulia en diciembre de 2012, tras ganar en un proceso electoral donde el chavismo se impuso con fuerza en casi todos los estados del país.

En medio de esa contienda Arias Cárdenas había sido, entre otras posiciones de ventajismo, coordinador regional del Órgano Superior de la Vivienda, encargado de la asignación de unidades habitacionales en el Zulia. La enfermedad de Hugo Chávez era el telón de fondo de ese momento histórico y la necesidad de mantener el control se imponía en las filas revolucionarias.

Así, retomó el control Zulia, que había sido gobernado por Pablo Pérez (Un Nuevo Tiempo -UNT) desde 2008. Con la muerte de Chávez se acentuó la necesidad de sostener el control en todo el territorio nacional y de garantizarle un piso a Nicolás Maduro, quien asumía la Presidencia de la nación con más incertidumbre que certezas justo cuando el país entraba en un declive económico sin precedentes.

En ese contexto, Pancho Cárdenas dictó medidas que fueron criticadas porque facilitaban el ingreso al país de medicinas sin los registros sanitarios necesarios y en condiciones poco transparentes, como parte de todo un sistema que dio soporte a los “bachaqueros”: una red informal de tráfico de productos atados a regulaciones estatales y que escaseaban en el país. 

Pancho Cárdenas dictó medidas que fueron criticadas porque facilitaban el ingreso al país de medicinas sin los registros sanitarios necesarios y en condiciones poco transparentes.

De hecho, su nombre estuvo ligado a las bandas contrabandistas de todo tipo de productos que hicieron de las suyas aprovechando la coyuntura, como reportó el portal Armando.Info en julio de 2017.

Mientras los canales formales eran sometidos a regulaciones y enfrentaban un feroz desabastecimiento, las redes informales disponían de todo tipo de productos al mejor postor bajo la mirada complaciente de las autoridades. La extracción de gasolina hacia Colombia fue otro de los negocios que floreció entonces.

Un punto determinante durante su gestión fue la relación con los yukpas, que llevaban adelante el reclamo de sus tierras, que se extienden a territorio colombiano y venezolano. 

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El conflicto por la tierra, que sumó varias víctimas fatales, se intentó acallar en distintas ocasiones con intervenciones de las autoridades y planes de demarcación que poco avanzaron en su momento, incluso bajo el liderazgo de Hugo Chávez. 

Aunque a Arias se le vio como un mediador en la situación, durante su gestión se sumó el apetito por la explotación de minerales en la zona, lo que fue rechazado por los indígenas.

Ya a finales de los noventa Arias, en su primer periodo como gobernador, habría mediado con el ELN en algunos de los casos de secuestro registrados en ese momento. Además, en 1998 tuvo participación en negociaciones entre la guerrilla y el gobierno colombiano, con mediación de Cuba, para crear una zona de no agresión en la frontera mientras se distendía el conflicto entre las partes, tal como quedó registrado en la prensa del momento.

Civilidad como bandera

Algunos protagonistas del 4F de 1992, como el teniente coronel del Ejército, Jesús Urdaneta Hernández, sostienen que Arias Cárdenas negoció su salida de la cárcel “a costillas de dejar a otros oficiales presos” cuando fueron arrestados al fallar en sus planes por derrocar a Carlos Andrés Pérez.

Lo cierto es que Arias Cárdenas, coronel del Ejército que se graduó en la Academia Militar en 1974, siempre se presentó como una figura conciliadora y centrada, alguien que apostaba por el civismo y que desde el inicio de la era política tras el fallido golpe de 1992 sirvió para estimular otra visión asociada a los militares golpistas. Quizá su pasado como seminarista jesuita haya influido en esta imagen.  

La historia ha mostrado que Pancho Cárdenas es capaz de jugar en todos los tableros y desde las posiciones menos esperadas. Su distanciamiento de Hugo Chávez fue un hecho de gran interés, en especial porque Arias fue uno de los articuladores para sumar voluntades alrededor de la candidatura de Chávez en 1998 tomando como base su propio piso político que lo llevó a ser gobernador del Zulia años antes.

La historia ha mostrado que Pancho Cárdenas es capaz de jugar en todos los tableros y desde las posiciones menos esperadas.

En 2005 recibió de Chávez el cargo de embajador de Venezuela en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). A la par, seguía articulando las fuerzas políticas en el occidente del país para conformar el paraguas del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) con el cual Chávez afianzaría su hegemonía política en la arremetida final por un cambio de sistema en Venezuela.

Fue precisamente desde esta palestra que en 2010 resulta electo diputado a la Asamblea Nacional por el Zulia, donde comienza a construir el entramado para su regreso a la gobernación del estado. En diciembre de 2012 logra volver y estuvo al frente de esa entidad hasta octubre de 2017.

Desde el 6 de abril de 2019, Francisco Arias Cárdenas se encuentra como embajador del régimen de Nicolás Maduro en México, donde ha tenido un bajo perfil. Sin embargo, analistas hablan de su deseo de regresar para optar por un nuevo periodo como gobernador, en las dudosas elecciones regionales que se realizarán en Venezuela este año 2021.

La duda, sin importar si Arias es candidato o no, es el papel que tendrán el ELN y sus socios en esos comicios, así como su presencia en las zonas fronterizas con Colombia.

1 Comentarios

  1. Toda una joyita ese Francisco Arias Cárdenas, fue un falso manipulador e hipócrita cuando se hizo pasar por contrario al detestable Dictador Hugo Chávez en las elecciones de principios del 2.000, este crapula destructor del Estado Zulia tendrá que verse con la justicia en un futuro.