Empresarios le piden al gobierno destrabar las exportaciones de cannabis y salvarlos

Sin que todavía se conozcan las razones, el gobierno de Iván Duque mandó al congelador las modificaciones al Decreto 613 que permitirían exportar flor seca de cannabis. Los industriales del sector temen que las demoras generen grandes pérdidas y que Colombia se quede por fuera de un lucrativo negocio.

Las restricciones legales

Hace cuatro años, el gobierno de Juan Manuel Santos emitió el Decreto 613 que reglamentaba la Ley 1787 de 2016 sobre el uso médico y científico del cannabis y sus derivados. Allí quedó planteado qué actividades podían hacer las personas o empresas que se dedicaran a explotar esta planta. En términos de comercio exterior permitió exportar derivados, semillas y plantas solo con fines medicinales o investigativos.

Sin embargo, el decreto prohibió “exportar plantas de cannabis, flor seca de cannabis o cannabis no transformado, salvo la habilitación para fines científicos”. La restricción, en un principio pasó un poco desapercibida porque el objetivo era desarrollar la industria de derivados de la planta con fines medicinales. Un negocio que deja un menor margen de ganancias comparado con la exportación de flor seca de cannabis que cada día coge más fuerza.

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Un documento de Asocolcanna (Asociación Colombiana de Industrias de Cannabis) afirma que “la flor seca representa más del 50 % del mercado mundial de cannabis medicinal”. En Estados Unidos se estima que las ventas de este producto superan el 40 %; en Alemania, 53 %; y en Canadá, 73 %. Las proyecciones del comercio de flor seca de cannabis son aún mejores. En diciembre pasado, la ONU sacó la planta de la lista IV de la Convención sobre Drogas de 1961. Sin contar que, en Estados Unidos, avanza un proyecto de ley federal que legalizaría el cannabis.

La lentitud gubernamental

La nueva situación ha llevado a la mayoría de los empresarios del cannabis a pedirle al Gobierno que modifique el Decreto 613 para que permita la exportación de flor seca de cannabis. Petición que, pese a las reuniones y mesas de concertación que se han hecho desde hace un poco más de un año, no se ha materializado.

La petición también fue respalda por la Superintendencia de Industria y Comercio, que, en diciembre del año pasado, emitió un documento que respalda eliminar la prohibición. En este, la entidad explica que hasta el momento no hay una razón objetiva para restringir la exportación de flor seca y, que, al contrario, puede perjudicar la libre competencia.

Hasta este semestre, las conversaciones con el Gobierno para modificar el decreto iban bien. De hecho, en febrero se conoció un borrador que autorizaba la exportación de flor seca de cannabis. Sin embargo, el proceso inexplicablemente quedó en el limbo. “Debo decir que las conversaciones iban por muy buen camino. Pero de repente el Gobierno no volvió a referirse al tema. Es desconcertante porque no sabemos qué pasó”, dice un empresario de la industria.

Rumores que circulan

El silencio y la posible echada para atrás se han explicado con rumores y conjeturas que no tienen comprobación. Varias fuentes consultadas por Diario Criterio señalan que la indecisión del Gobierno se debe a que personas cercanas al presidente Iván Duque le han dicho que la autorización de exportar flor seca no es conveniente para la imagen del país. “El rumor que corre es que le han dicho al presidente que convertirse en un exportador de cannabis es continuar con un estigma de país productor de droga”, dice la fuente.

Otro rumor se relaciona con el lobby de grandes empresas dedicadas a la exportación de cannabis en otras partes del mundo. Según se dice, estas verían como una amenaza que Colombia entrara a participar del mercado internacional de flor seca.

La indecisión se ha convertido en una angustia para el sector del cannabis del país. Por eso, la semana pasada varias agremiaciones le enviaron una carta al presidente en que le piden resolver lo más pronto posible esta situación.

En ella le dicen al primer mandatario:

Exportar flor de cannabis con fines comerciales para usos industriales, científicos, médicos y como insumo para la producción farmacéutica, le permitirá a Colombia participar en el segmento de mercado más grande y rentable de la industria del cannabis medicinal a nivel mundial”. Y le solicitan a Duque una reunión la más pronto posible para ampliarle los argumentos de la conveniencia de levantar la restricción. Según supo Diario Criterio, el Gobierno les respondió a las asociaciones remitiéndolas al Ministerio de Justicia.

Una oportunidad en riesgo

Las cifras de impulsar la industria del cannabis pueden traer beneficios al país. Según Fedesarrollo, el sector genera 17,3 empleos agrícolas formales por hectárea y, hacia 2030 podría ocupar a 26.968 personas. Además, Colombia tiene ventajas competitivas como obtener cuatro cosechas al año y bajos costos de producción.

No en vano, el Gobierno declaró Proyecto de Interés Nacional y Estratégico (PINE) a la industria del cannabis medicinal. Pero hasta el momento, las palabras dichas por el presidente no concuerdan con las acciones. Esta indecisión podría dejar al país por fuera de un lucrativo negocio y ya tiene en problemas a varias empresas que han cerrado o se han ido del país.  

Con tremenda capacidad que tenemos estamos punto de perder las ventajas comparativas y competitivas. Nos hemos quedado atrás en actualizar la legislación que permite exportar la flor seca. Sería absurdo que, en Colombia, que atraviesa una crisis económica no se impulse y se respalde una industria con gran capacidad de empleo y atracción de inversión”, Rafael Amador Campos, director Corporativo de Procannacol.   

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