“Nunca nos hablamos, nunca nos dijimos nada”. La confesión de un duelo en los Pirineos

El italiano Claudio Chiapucci retó muchas veces al pentacampeón del Tour de Francia Miguel Indurain. En esta entrevista recordamos aquellos duelos, especialmente, el del Val Louron, día en el que empezó la monarquía del español en el Tour de Francia.

Ese ciclista de otro planeta que fue el español Miguel Indurain, que deprimía a sus rivales a paso de locomotora, lo dijo recientemente:

“Tuve grandes rivales, pero el más peligroso fue Claudio Chiappucci, porque era el más imprevisible, el más difícil de controlar”.

Cuando el español dijo esta frase, seguramente recordó aquella crisis que sufrió en el último kilómetro de la estación invernal de Sestriere cuando perseguía al ‘Diablo’ en la etapa reina del Tour de 1992, en los Alpes.

O tal vez, cuando Chiapucci colaboró para que su compañero de equipo, un entonces desconocido Marco Pantani, lo destrozara, en 1994, en el Paso de Santa Cristina durante un Giro de Italia.

Siempre protagonista de una u otra forma. Nunca se quedaba quieto, antes muerto que estático.  ‘El diablo’ en el lote era señal de revolución, más temprano que tarde.

Chiapucci se fue del ciclismo (1998) sin deberle nada a nadie. Lo entregó todo.

Hoy, a los 58 años, es un observador de este deporte, sobre el que tiene varios reparos. Con Diario Criterio habló de esto y, además, hizo un gran ejercicio de memoria.

Diario Criterio: El próximo 19 de julio se cumplen 30 años de aquella jornada histórica en la que con Miguel Indurain atacan de largo, luego de pasar por el Tourmalet, suben el Aspin y llegan solos al Val Louron. Y usted gana. ¿Fue la mejor etapa de su vida?

Claudio Chiapucci: Aquella etapa fue muy importante en mi carrera, una escapada larga con Indurain. Mi idea aquel día era quedar como líder, trabajamos en las cuestas muy duro, pero nunca nos hablamos, nunca nos dijimos nada. Quería la amarilla con este ataque porque en 1990 ya había sido líder del Tour durante siete días.

Diario Criterio: ¿Pero nunca pensó en atacar a Indurain?

C.C.: No sabía cómo estaba Miguel, tenía un poco de miedo, que un esfuerzo de más, en una jornada tan larga (232 kilómetros), me hiciera rezagar. El año anterior, él había ganado en la muy difícil subida a Luz Ardiden, en los Pirineos. Y, la verdad, en el Val Louron los dos íbamos ‘listos’, la escapada había sido muy larga. Al final, lo superé por velocidad en la meta.

Chiapucci e Indurain, subiendo al Val Louron

Diario Criterio: ¿Y en algún momento creyó que podría ganarle la carrera? Valga recordar que esta etapa parte en dos la historia de Indurain, pues desde que toma el liderato en Val Louron dominaría el Tour durante cinco años.

C.C.: Él venía casi como coequipero de ‘Perico’ Delgado, que ese día perdió mucho tiempo, e Indurain quedó como líder indiscutido de Banesto, su equipo. No, no tenía mucha opción de quitarle la camiseta amarilla al final, porque después había una contrarreloj larga, de 57 kilómetros, y en esas pruebas no había manera de derrotarlo.

Diario Criterio: Pero un año después, en 1992, usted lo puso al borde del abismo cuando lo ataca de largo en la etapa de Sestriere, ¡¡¡a 184 kilómetros de meta!!! Otro ‘etapón’ suyo, heroico por donde se le mire…

C.C.: Esta sí es la mejor. Siempre fui un ciclista de ataque, y de lejos, no me guardaba nada. Creía que la única forma de derrotar a Indurain era con ese tipo de salidas, por las diferencias que él tomaba en las contrarreloj. Pero aquel día él tuvo suerte porque en el pequeño lote que venía, los otros ciclistas le ayudaron, como Vona, Bugno y Hampsten. Y yo iba solo…Más difícil.

Diario Criterio: Hoy suena raro oír eso de ataques tan largos…

C.C.: Porque han cambiado muchas cosas, no solo la tecnología, sino la forma de interpretar el ciclismo y de entrenar. En mi época nosotros preparábamos toda la temporada, nuestro programa era muy largo, pero los ciclistas de ahora, depende lo que corran, preparan un momento.

Diario Criterio: ¿Y qué le disgusta de la tecnología?

C.C.: Con el pinganillo (intercomunicador) es más difícil correr ahora, no te deja atacar instintivamente como antes.

Diario Criterio: ¿Y las etapas?

C.C.: Ahora son muy cortas. En nuestra época eran mucho más largas y no nos contralaban con el pinganillo, no teníamos a la televisión encima siempre. Nuestro ciclismo era más heroico, más natural.

Diario Criterio: ¿Por qué no ganó una de las tres grandes carreras?

C.C.: Por las contrarreloj, aunque no era malo para hacerlas. Pero Indurain me tomaba mucha diferencia. Curiosamente, para mí, la época ideal para correr, habría sido esta: las cronos son cortas y pocas.

‘El Diablo’ fue campeón de la Vuelta a Cataluña y de la Vuelta al País Vasco

Diario Criterio: Por eso atacaba a Indurain como fuera…

C.C.: Por eso mismo, no había otra opción, atacar de lejos en las etapas difíciles y largas. Pero él tenía un muy buen equipo.

Diario Criterio: ¿Uno puede decir que usted desaparece cuando llega Marco Pantani?

C.C.: Alcanzamos a estar cuatro años juntos en el equipo, el Carrera. Él era un muchacho bastante carismático y con mucho vértigo, con mucho carácter sobre la bicicleta, pero no fuera de ella. Le costaba llevar una vida normal.

Diario Criterio: ¿Alcanzó a enseñarle algo?

C.C.: Sí. Nos parecíamos en que éramos buenos escaladores e íbamos al ataque. Pero un día decidió dejar nuestro equipo para irse a otro (Mercatone), con el que ganó el Tour y el Giro, pero bueno, ya sabemos cómo pasó la historia…

Diario Criterio: ¿Por qué ya no hay escaladores como usted?

C.C.: La mente actual del los ciclistas gira en torno a la tecnología, tiene muchas cosas que los ayudan, mejores bicicletas y recorridos más cortos, pero en mi época debíamos interpretar las carreras. Hoy falta instinto y libertad para correr. El pinganillo es inaceptable.

Diario Criterio: ¿Cuál es ese instinto?

C.C.: Entender cuándo atacar, saber leer al rival cuando está sufriendo. Antes era así, mirándole la cara al adversario. Ni siquiera había una estrategia muy preparada; casi todo giraba en cómo aprovechar las circunstancias. Yo, por ejemplo, atacaba en las bajadas con lluvia. Así gané una Milán-San Remo, en 1991. En las grandes carreras, siempre miraba a Indurain y a Bugno.

Diario Criterio: ¿En la etapa que iba a Sestriere, cuando atacó a Indurain, lo hizo por instinto?

C.C: Diría que fue diferente. Hubo una escapada y me metí ahí, luego, después de un premio de montaña, se rompió el pelotón bajando. Cuando Indurain se dio cuenta que yo iba adelante, ya le llevaba más de un minuto. No había ni televisión ni pinganillo que le avisara que yo me había ido.

Diario Criterio: ¿Qué escalador de hoy le parece bueno?

C.C.: Hay muchos escaladores y muchos puertos, pero mis favoritos son los colombianos.

Diario Criterio: En su época no le tocó enfrentarse a los colombianos, que eran más gregarios…

C.C.: Sí me tocó, en el clásico RCN de 1992. Allí en Colombia gané una etapa y fui subcampeón. Recuerdo que el vencedor fue Alberto Camargo, ‘El toro’, le decían. Les hice imposible la vida a los colombianos, todo lo incendiaba, tanto que un narrador dijo que yo era un ‘diablo’, y así me quedé.

Diario Criterio: ¿Cuál es su favorito para ganar este año el Giro de Italia?

C.C.: Mi favorito es Egan Bernal, porque Evenepoel lleva casi un año sin correr, así haya entrenado mucho. Me parece que ganará experiencia, seguramente etapas, pero ni siquiera lo veo en el podio. El adversario del colombiano puede ser Yates.

Diario Criterio ¿Qué hace al Giro tan especial?

C.C.: La montaña, la gente, el recorrido, el carisma, la cultura…

Diario Criterio: ¿Cree que el ciclismo es inhumano, que hay puertos inhumanos, lluvias inhumanas y trayectos inhumanos?

C.C.: Para los ciclistas de alta competencia, profesionales, que les pagan por ello, todos los recorridos o puertos de montaña son humanos. Para eso nos dan dinero y entrenamos, para correr en el verano y en el invierno. Diría que sí son inhumanos para cualquier aficionado.

Diario Criterio: ¿De los años 90 para acá le sorprendió la evolución de los ciclistas colombianos?

C.C.: No me sorprende. En mi época el ciclismo colombiano estaba a un nivel increíble. Había ciclistas en muchos equipos profesionales, como el Kelme. Y, además, noto que han mejorado la organización de las carreras, como el Tour Colombia.

Diario Criterio: Nairo Quintana ganó un Giro de Italia. ¿Cómo lo ve hoy?

C.C.: No está en el mismo nivel de cuando triunfó en el Giro, ha bajado un poco, pero no puede dejar de intentar ganar.

Diario Criterio: Y a Rigoberto Urán…

C.C.: Su nivel ya llegó al máximo. Tiene que pensar que cada año que pasa será más duro…

Diario Criterio: ¿Y de los jóvenes cuál le gusta más?

C.C.: Además, obviamente de Egan Bernal, Iván Sosa, Daniel Felipe Martínez y Sergio Higuita, el que más: se defiende muy bien en todos lo terrenos y muy pronto estará en el grupo de los favoritos.

Diario Criterio: Usted en el ciclismo actual se vería corriendo, atacando, seguiría siendo el Chiapucci de siempre?

C.C.: Correría igual que siempre, igual. Se puede ganar o perder, pero siempre atacando, buscando una fuga, nunca dándose por vencido.

Diario Criterio: ¿Por qué decidió retirarse del ciclismo, cuándo supo que tenía que tomar esa decisión?

C.C.: Después de 15 años como profesional llega un momento en el que se acaban las motivaciones, sientes que te cansas. Justo ahí lo mejor que puedes hacer es bajarte de la bicicleta.

Diario Criterio: ¿Ganó mucho dinero con el ciclismo?

C.C.: No es igual para todo el mundo, no recibimos el mismo dinero, pero en 15 años mis contratos fueron buenos y, además, gané muchos premios. Puedo decir que, gracias al ciclismo, estoy bien.

Diario Criterio: ¿A qué se dedica hoy?

C.C.: A sufrir un poco menos y vivir un poco más…