“Hay que reforzar el papel de los medios en medio del paro”: Jonathan Bock

En entrevista con Diario Criterio, el director de la Fundación para la Libertad de Prensa habló del papel de las redes sociales en medio de las manifestaciones, la censura y los retos del periodismo para volver a conectarse con los ciudadanos.

Diario Criterio: Hablemos un poco de la libertad de información en medio del paro nacional. ¿Por qué en este momento surgen voces que piden controlar o incluso apagar las redes sociales? 

Jonathan Bock: Para analizar ese tema es importante mirar algunos aspectos que están alrededor del ejercicio de la libertad de expresión. Lo primero que debemos decir es que en Colombia hay un ecosistema de medios muy cerrado; es decir, que hay pocos medios de comunicación en algunas ciudades, lo que hace que las redes sociales se conviertan en un espacio fundamental para la recepción y difusión de información. 

Hay redes sociales como Facebook, Instagram e incluso WhatsApp que se han convertido en el principal foco de promoción y divulgación de las noticias. Si entendemos esto, entendemos por qué existen voces que piden una moderación o una mayor curaduría de las redes. Quienes proponen este tipo de medidas son muy conscientes de que las plataformas tiene un gran impacto en lo que sucede en las calles. 

Creo que esa es una mirada que surge del miedo, pero al mismo tiempo es una mirada miope y poco democrática, porque no entiende que esas plataformas son fundamentales para la difusión de información y más aún en escenarios de protestas sociales. 

D.C.: ¿Y dónde queda el trabajo de los periodistas?

J.B.: En este contexto existen varios limitantes para la prensa. Lo primero es que se ha hecho más evidente la falta de garantías para el acceso de los periodistas a la información pública. Aquí se tiende a recortar las ruedas de prensa, o se tiende a limitar la entrega de información en las instituciones públicas, sobre todo en las regiones, donde se escudan en la centralización y dicen que todo debe hacerse en Bogotá.

Incluso, en este momento los derechos de petición se demoran más de lo habitual, porque existe un decreto que por la pandemia establece que los tiempos para la entrega de la información se pueden duplicar. 

Todo eso dificulta la labor de los medios. Por ejemplo, si un periodista le pide a la Defensoría del Pueblo o a Medicina Legal la lista de muertes durante el paro y dichas instituciones se demoran más de 20 días, el periodista no tendrá las fuentes para entregar una información certera de las protestas.

D.C.: Pero, además de eso, la Flip ha denunciado que existe violencia contra la prensa en las manifestaciones…

J.B.: Claro, eso es lo más grave, que no hay garantías para el cubrimiento durante las protestas sociales. Esto se sustenta en el altísimo número de casos que recibimos, pues en tan sólo 15 días hemos reportado 124 agresiones a la prensa, en las cuales se han producido 144 víctimas. Estas cifras no tienen precedente, ni siquiera en lo sucedido con las manifestaciones y enfrentamientos de 2019.  

D.C.: ¿Quiénes son los responsables de esas agresiones? 

J.B.: Hay que subrayar una responsabilidad de la fuerza pública muy alta, porque ellos son los principales agresores, lo cual no quiere decir que no existan ataques de manifestantes o de particulares. Sin embargo, la fuerza pública debería tener una formación para entender el rol de la prensa y no considerarla como enemiga. Ellos deben saber que los periodistas son actores válidos y legítimos que generan transparencia de lo que ocurre en el escenario de las protestas. 

D.C.: En ese sentido, ¿cree usted que los periodistas recurren a la autocensura o que prefieren no cubrir el paro nacional?

J.B.: En estos días ha habido manifestaciones y plantones de periodistas en diferentes ciudades. Ellos están enviando un mensaje, están pidiendo garantías para cubrir lo que está pasando, porque sienten que hay mucho estigmatización por parte de los manifestantes y eso por supuesto genera miedo. Esa situación la hemos visto con ataques a las instalaciones o infraestructura de medios de comunicación, así como con los señalamientos constantes en las marchas e insultos a todos los grandes medios e incluso a los regionales. 

D.C.: ¿Se puede decir que esos ataques de los manifestantes revelan la pérdida de credibilidad de los medios?

J.B.: Lo que pasa es que se les asocia con el establecimiento y por ende se les cargan algunas responsabilidades. Es claro eso se alimenta con los mensajes que mandan varias figuras públicas, quienes hacen daño y alimentan un ambiente nocivo contra buena parte del periodismo en Colombia. 

D.C.: Volviendo al tema de las redes sociales, hay periodistas que apoyan los límites a las redes sociales. ¿Qué opina de eso?

J.B.: Tomar ese camino es antidemocrático, porque las redes no se pueden entender desde el miedo, sino como un espacio de interacción donde hay mucha ciudadanía compartiendo su opinión, algo que, a falta de medios de comunicación, es muy importante. Además, muchas veces con ese material de redes sociales los periodistas pueden reconstruir sucesos y tener más evidencia de lo sucedido en muchos lugares. Sin esa información estaríamos aún más perdidos de lo que lo estamos. 

D.C.: También se ha hablado de supuestos cortes intencionales en las redes de internet; ¿qué sabe la Flip de ese tema?

J.B.: Por un lado, la infraestructura de internet debe ser garantizada por el Estado y este no puede intervenir o propiciar estos apagones. Sin embargo, hay que tener cuidado porque todo se puede deber al uso excesivo de las redes sociales y eso puede sobrecargar las líneas o también puede haber algún daño puntual en la infraestructura.

Frente a esto, es muy importante exigir transparencia por parte de las empresas privadas, pero también desde el gobierno, que debe garantizar la información para conocer las causas exactas de lo que está pasando, porque en algunos puntos, como en la ciudad de Cali, sí es cierto que se ha ocasionado una interrupción en el funcionamiento de las redes. 

D.C.: Existen muchas denuncias sobre las redes sociales que prohíben la publicación de fotos o videos del paro; ¿se trata de otro tipo de censura?

J.B.: Las plataformas deben garantizar que exista libertad para publicar lo que está sucediendo, sobre todo en momentos como el de las manifestaciones sociales. En ese punto se ponen a prueba los algoritmos y su función. Es posible que se trate de un escenario en el que las redes están confundiendo las publicaciones de denuncia con algunos contenidos que incentivan o alimentan el odio.

Aquí se está mostrando lo que pasa. Muchos periodistas, ciudadanos y medios digitales lo están registrando. Hemos visto algunos casos de censura, por lo cual hablamos con Facebook. Ellos nos han dicho que trabajan para tener un etiquetado, como lo han hecho otros países, para que no se pierda el contenido y simplemente se advierta que puede haber una información sensible.

D.C.: ¿Cómo ha visto el cubrimiento del paro por parte de los medios de comunicación? ¿Cuáles son las fallas o los aspectos a mejorar?

J.B.: Ese es un punto clave. Desde la Fundación no hacemos una valoración sobre los contenidos de los medios, pero por supuesto que no desconocemos la importancia de la autorregulación y la responsabilidad que tienen los medios en estos momentos. 

Toda la información que se publique debe pasar por un proceso riguroso para que no se convierta en un altoparlante de información falsa o malintencionada. Eso es fundamental para mantener el pacto entre los medios y la ciudadanía, que en estos días hemos visto roto, con altos niveles de estigmatización y de crítica, la cual es necesario. 

D.C.: Se han conocido muchas denuncias de fake news en medio del paro; ¿qué deben hacer los medios y los periodistas para repeler esas noticias? 

J.B.: Hay que reforzar el papel de los medios de comunicación, porque lo que los diferencia de las redes sociales es precisamente eso, que no solo difunden contenidos sino que brindan un análisis y un contexto. Los medios deben tener la capacidad para verificar si lo que se está diciendo es verdadero o falso.

Hemos visto durante estos días ejemplos como el de la conmoción interior, eso fue algo con lo que algunos medios actuaron irresponsablemente. En redes sociales se difundieron  piezas donde se afirmaba que el decreto era una realidad; en ese tipo de casos los medios deben mantener la prudencia y hacer el ejercicio de verificar la información que se publica.  

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