Impuesto a las bebidas azucaradas, ¿una medida que debería adoptar Colombia?

La discusión sobre la ley de comida chatarra abre de nuevo el debate sobre qué más se puede hacer para reducir el consumo de productos que puedan afectar la salud.

La presión que han ejercido ciudadanos y organizaciones para salvar a la ley de comida chatarra fue clave para evitar que el proyecto se hundiera, logró que fuera aprobado sin modificaciones y ha servido para pensar en medidas que vayan más allá del etiquetado frontal en los comestibles ultraprocesados.

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Una de esas medidas es la de gravar las bebidas azucaradas, algo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha venido recomendando desde 2015 para prevenir la diabetes, la obesidad, el sobrepeso e incluso la caries dental, así como problemas cardiovasculares, entre otras enfermedades no transmisibles.

Un problema de salud pública en Colombia

La obesidad, la diabetes y el sobrepeso, de hecho, son factores de riesgo cuando alguien tiene covid-19. Precisamente, esa es una de las razones por las que se insiste en una buena alimentación en tiempos de pandemia.

En Colombia, al menos el 37,7 por ciento de la población entre 18 y 64 años tiene sobrepeso, mientras la obesidad está en 18,7 por ciento, según la Encuesta Nacional de Salud Nutricional de 2015. Es decir, más de la mitad (56,4 por ciento) tiene exceso de peso, y esto hace que sea un problema de salud pública en el país, según lo ha advertido el Ministerio de Salud.

El impuesto a las bebidas azucaradas

En un informe publicado este año, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sugirió gravar con un 25 por ciento el precio de las bebidas azucaradas, lo que llevaría a reducir en un 34 por ciento el consumo de estos productos.

“Además de reducir su consumo y los riesgos sanitarios asociados, los beneficios de salud pública pueden ser incluso mayores si los ingresos tributarios provenientes de los impuestos a las bebidas azucaradas se utilizan para actividades de prevención de la obesidad y promoción de la salud”, dice el documento.

¿Qué se ha hecho en Colombia?

Lo más cerca que estuvo Colombia de gravar las bebidas azucaradas fue en 2016, cuando el entonces ministro de Salud, Alejandro Gaviria, propuso incluir ese punto en la reforma tributaria que se estaba discutiendo en ese momento, en medio de debates con tergiversaciones y un fuerte lobby por parte de la industria.

La propuesta de gravar las bebidas azucaradas alcanzó a estar en el articulado, pero tuvo una fuerte oposición por parte de congresistas de distintas orillas ideológicas, como el entonces senador uribista Iván Duque, quien desestimó la relación del impuesto con una posible reducción de la obesidad, o Jorge Robledo, quien aseguró que se trataba de un impuesto regresivo que afectaría a “los pobres de Colombia” y que el Gobierno debería, en su lugar, enfocarse en adelantar campañas pedagógicas.

Finalmente, el impuesto a las bebidas azucaradas fue eliminado de la reforma tributaria aprobada en diciembre de 2016.

El debate de las bebidas azucaradas

Organizaciones como Red Papaz, promotora también de la ley de comida chatarra, no han dejado de insistir en la propuesta de gravar las gaseosas. El propio Gaviria, cuando puede, vuelve a mencionar el tema.

Y ahora, con la nueva reforma tributaria que se presentará ante el Congreso, la propuesta del impuesto podría revivir.

“Tenemos una gran oportunidad. Nosotros estuvimos hablando con el ministro de Hacienda hace unos días. Ellos se mantienen en que esa propuesta que va a hacer el Gobierno no va a incluir el impuesto a las bebidas azucaradas”, dijo a Diario Criterio Carolina Piñeros, directora ejecutiva de Red Papaz.

“Le dijimos que es un impuesto que las personas ya están entendiendo, que ve con buenos ojos, en su gran mayoría. Que en Colombia ya hay evidencia de que los impuestos saludables funcionan. Tenemos el impuesto al tabaco, que empezó hace unos años con una tasa muy pequeña. Es un impuesto que ha dado muy buenos resultados”, agregó Piñeros.

Según la directora ejecutiva de Red Papaz, si bien no se cuenta con el apoyo del Gobierno, cada vez más sectores políticos están dispuestos a respaldar el impuesto, como sucedió con la ley de comida chatarra, en la que senadores de partidos diferentes, como Nadia Blel del Conservador y Juan Luis Castro de la Alianza Verde, se han unido para no dejarla hundir.

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Gravar las bebidas azucaradas, ¿una medida regresiva?

Sin embargo, el senador Jorge Robledo es de los que siguen firmes en oponerse a gravar las bebidas azucaradas: “Todo impuesto a los alimentos es regresivo pues castiga igual a quienes tienen mucho y a quienes no tienen nada, quitándoles a estos el pan de la boca, regresividad que también viola la Constitución”. 

“Lo mejor para una buena dieta alimentaria es educar a la gente, cosa que ningún Gobierno ha promovido en este país. Si las personas adineradas fuman menos y consumen menos azúcar, como se sabe, no es por falta de plata, sino porque entienden que es mejor para su salud”, dijo Robledo a Diario Criterio.

El informe de la OPS, por su parte, ya ha respondió a la crítica de que el impuesto es regresivo: “(…) la carga de los gastos en salud (por ejemplo, gastos directos) puede ser relativamente mayor para los hogares de condición socioeconómica baja, por lo cual la carga económica proveniente de las enfermedades relacionadas con las bebidas azucaradas es mayor para ellos”.

A esto se suma, según la OPS, que es previsible que las personas de bajos recursos reduzcan el consumo de bebidas azucaradas al ver que su precio aumenta, y las reemplacen por otros productos.

“Por ende, a la luz de todo lo anterior, los beneficios para la salud y la reducción de los costos de atención de salud como resultado de un impuesto sobre las bebidas azucaradas probablemente sean un elemento progresivo”.

OPS, informe La tributación de las bebidas azucaradas en la Región de las Américas

Por su parte, Piñeros dice que cada vez más jóvenes respaldan medidas como los llamados impuestos verdes y que precisamente es esa población la que “hoy le está haciendo al Gobierno muchos reclamos”.

“Mal haría el Gobierno en darle la espalda a una medida como el impuesto a las bebidas azucaradas en un momento político como el que estamos viviendo”.

Carolina Piñeros, directora ejecutiva de Red Papaz

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