Invamer Poll sobre protestas: lo que dice, lo que no es obvio y en qué debería profundizar

La gente ve el paro con esperanza, ¿pero no han comprado la versión del Gobierno sobre el origen y promotores? ¿Cómo ven la militarización de ciudades? ¿Quiénes lo han capitalizado? ¿Quiénes deberían ser los interlocutores para una negociación?

Estas son algunas de las preguntas que suscita la lectura detallada del Invamer Poll, que mide 3 momentos: antes de iniciar las protestas (23 al 27 de abril), durante el inicio de las protestas (28 de abril al 3 de mayo), y después de iniciadas las protestas (18 al 22 de mayo).

Sí, el paro puede explicar percepción de que las cosas están mejorando

El portal La Silla Vacía interpreta el repunte del 5 al 14 por ciento de quienes creen que las cosas están mejorando, con razón, afirmando que “el paro es motivo de esperanza”. Solo un fenómeno como el paro podría explicar esta percepción, pues ni los indicadores de la pandemia ni los económicos, entre ellos los de desempleo, han mejorado.

A pesar de que hay una reducción paralela de quienes creen que las cosas están empeorando, esta percepción todavía es abrumadoramente alta (del 89 al 81 por ciento).

Llama la atención, y confirma la hipótesis, el hecho de que la ciudad en donde esta percepción de mejora es más alta sea, precisamente, la que ha sido más afectada por las protestas, pero también por los bloqueos y los hechos vandálicos: Cali (percepción de que las cosas están mejorando pasa del 2 al 24 por ciento, y decrecimiento de que están empeorando pasa del 89 al 67 ciento).

Se apoyan las protestas, pero se rechazan cuando son violentas y se favorece la militarización en ese caso

El 89 por ciento está de acuerdo con que se realicen manifestaciones o protestas públicas, y el 98 por ciento con que los manifestantes se reúnan en sitios públicos y protesten en forma pacífica. Sin embargo, el 95 por ciento está en desacuerdo con el ataque violento a vehículos, establecimientos y transporte público, y hay una división en cuanto al bloqueo de vías (37 por ciento está de acuerdo, 60 por ciento en desacuerdo), la intervención del Esmad (43 por ciento está de acuerdo, 55 por ciento en desacuerdo). Pero las proporciones se invierten cuando la gente responde sobre la militarización de ciudades cuando se presentan hechos vandálicos (61 por ciento está a favor, contra el 37 por ciento).

Estos temas han sido el obstáculo para el inicio de negociaciones entre el Gobierno y el Comité del Paro en torno al pliego de peticiones. El Gobierno pide al Comité una condena explícita de los bloqueos y este último pide al Gobierno condenar los excesos de la fuerza pública.

A la luz de este resultado y el castigo en índice de favorabilidad del alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, y la gobernadora del Valle, Clara Luz Roldán, por -como dice La Silla- su incapacidad para controlar la violencia en la calle y los bloqueos, cabe preguntarse si los encuestados favorecerían la militarización de la ciudad.

Desaprobación de la gestión de Duque alcanza mínimos históricos

Duque es el presidente con mayor índice de desaprobación en la historia reciente del país (desde que existe esta medición), superando incluso a Andrés Pastrana. Pero hay que reconocer que ningún presidente ha enfrentado una crisis de estas características.

Algunos medios, sin embargo, han tomado otra pregunta de esta encuesta, la que mide la aprobación del presidente en los momentos previos, durante y después del paro, para afirmar que esta mejoró un punto, desconociendo la abrumadora desaprobación. Estas interpretaciones explican, en parte, la mala imagen de los medios de comunicación, que se presenta como otro de los resultados de la encuesta.

¿Ha ‘comprado’ la gente la versión oficial sobre el origen y los promotores?

En un video en inglés (señalado por algunos como una autoentrevista) el presidente Iván Duque acusó explícitamente al jefe de la oposición, Gustavo Petro, de ser el promotor del paro para no dejarlo gobernar. De la misma forma, pronunciamientos del ministro de Defensa y otros funcionarios han señalado al ELN y las disidencias de las Farc como los responsables.

En contexto: La entrevista ‘yo con yo’ de Duque en la que señala a Petro de avivar las protestas

Pero la mayoría de la gente cree, según los resultados de la encuesta, que las manifestaciones o protestas públicas son organizadas y motivadas por la gente del común (79 por ciento).

¿Significa este número que la gente no haya ‘comprado’ la ‘narrativa’ (palabra de académicos reproducida por analistas de medios sin explicación para los mortales comunes y corrientes) oficial sobre el paro, como asegura el portal La Silla Vacía?

No necesariamente. Son muy altos los números de quienes creen que han sido motivados por sectores políticos de oposición (53 por ciento) y grupos armados ilegales (48 por ciento). Este no es un fenómeno con una sola causa, ni un solo actor, como algunos han querido interpretar.

De hecho, una encuesta anterior, la del Centro Nacional del Consultoría (CNC) para la revista Semana, encontró que el 59 por ciento creía que sí había políticos promoviendo el paro. Y aunque no es un número significativo, porque el 60 por ciento no pudo dar un nombre, el que lideraba el top de los promotores, según los consultados, era Gustavo Petro.

Otro argumento contra la afirmación de que la gente no ha comprado la versión oficial se encuentra en la pregunta sobre si está de acuerdo con que Colombia podría estar en el futuro en la misma situación de Venezuela.

La narrativa oficial, y en general la de la derecha, señala la desestabilización como objetivo del paro, incluso señalando como responsable al régimen de Maduro.

Aunque la pregunta es muy abierta, obviamente no tiene una connotación positiva parecerse a Venezuela. Ese miedo está siendo capitalizado por el Gobierno y será caballito de batalla en la campaña presidencial, donde se dirá que el paro nos dio una muestra gratuita de lo que nos espera si llega un candidato de izquierda.

Por eso, contra lo que dice La Silla Vacía, este no es un fracaso de Duque, sino un triunfo de la narrativa oficial, que presenta el vandalismo y los bloqueos como el camino pavimentado a Venezuela, y sirve para que algunos descalifiquen la protesta social y la equiparen con esos fenómenos. Sin embargo, hay otros sectores que comparan al actual gobierno de Duque con Nicolás Maduro, pues dicen que se parecen en decisiones como la de no aceptar una visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

En contexto: ¿Temor o error? la negativa del Gobierno a recibir a la CIDH

Es una verdadera lástima que la encuesta no haya entregado los resultados discriminados por estrato y rangos de edad. Serían muy reveladores. También faltaría indagar las causas por las que los encuestados piensan que la situación de Colombia se podría parecer a la de Venezuela en un futuro.

¿Han capitalizado los políticos el paro?

Antes de ver los índices de aprobación de políticos individualmente en los tres momentos medidos por el Invamer Poll, es necesario señalar el desprestigio generalizado de la clase política, a la que se asocia históricamente con el fenómeno de la corrupción, que también se identifica como uno de los mayores problemas del país, con números similares al del desempleo.

Para demostrarlo, solo basta ver la evolución histórica de la imagen del Congreso y los partidos políticos, con una mejora insignificante en la coyuntura del paro.

Dado este contexto necesario, al ver uno a uno nombres de políticos, La Silla Vacía concluye que ninguno ha capitalizado el paro, y menos los de la derecha, que son los que han pedido “mano dura” para manejar la situación actual.

Si por capitalizar se entiende aumentar la imagen favorable y disminuir la desfavorable, es cierto, ninguno de los políticos de derecha ha capitalizado el paro.

La imagen desfavorable de quienes piden “mano dura” ha aumentado en la coyuntura del paro: la de Germán Vargas Lleras ha crecido 15 por ciento (comparada con la que tenía antes del paro); la de Marta Lucía Ramírez, 13 por ciento, y la de Álvaro Uribe, 13 por ciento.

Pero tampoco lo ha capitalizado Gustavo Petro, que tuvo una variación inferior (aumentó 3 puntos su su imagen desfavorable, y perdió uno en la favorable, lo que está incluso dentro del margen de error). Sin embargo, afirmar que esta no es “una variación significativa” no cuenta toda la historia, pues, a diferencia de todos los demás nombres, él lidera todas las encuestas de preferencias electorales y esos índices pueden marcar el inicio de una tendencia de desgaste por el paro. Habría que esperar más tiempo, y otra medición.

De la misma forma, más allá de los números, claramente, los políticos, en particular los presidenciables sí han pretendido sacar provecho del paro. De Petro, dice Sergio Fajardo, ha leído mejor la realidad nacional. Claudia López pidió que 18 años fuera edad suficiente para llegar al Congreso. ¿Oportunismo, mejor lectura de la realidad nacional? Decida usted, decía el analista del canal Red+ Mauricio Reina. Todos han querido capitalizar el paro y las protestas, hasta el mismo Comité del Paro, que es también un actor político y nunca imaginó la magnitud del estallido social ni la duración de las protestas, y en particular el protagonismo de los jóvenes.

Por qué marchan los manifestantes: o los encuestados o el encuestador están desconectados

El Invamer Poll sigue ubicando como razones principales para marchar la reforma tributaria y la reforma a la salud. Sin embargo, esos objetivos iniciales se lograron y ya no son el eje del discurso de los manifestantes, que presentan su desmonte como un triunfo.

Eso lleva a dos explicaciones: el Invamer Poll no midió la evolución de estas motivaciones de los manifestantes en dos momentos, al menos, o los encuestados andan desconectados de las motivaciones de los manifestantes.

Es probable que, a pesar de que subsiste el temor de que la nueva reforma tributaria ya anunciada termine castigando a las clase medias y trabajadoras, las motivaciones puedan estar ahora por el lado del desempleo y la falta de oportunidades, en especial si se acepta que los jóvenes son los principales protagonistas.

Hay otras motivaciones que, seguramente, han evolucionado también.

¿Quiénes deben o deberían ser los interlocutores en el diálogo para salir de la crisis?

El Invamer Poll identifica como protagonistas de las manifestaciones y protestas públicas a la “gente del común inconforme con la situación”, pero no logra identificar a los jóvenes como protagonistas principales.

Bueno, es un hecho que tampoco se logra identificar claramente liderazgos y voceros dentro de los jóvenes.

Aquí valdría la pena preguntar, como lo hizo una encuesta previa de otro encuestador, si la gente se siente representada por el Comité del Paro, y ver segmentadas las respuestas por rangos de edad, estrato, etc.

Una encuesta, la realizada por Guarumo Ecoanalítica, calificada como no confiable por algunos por la cercanía con el Gobierno, tiene hallazgos interesantes, que si bien deben ser tomados con pinzas por esta razón, pueden ser capitalizados por otras encuestadoras para, por lo menos, formularse nuevas preguntas.

Allí se encuentra como solución a los problemas que afronta el país la “negociación con los jóvenes”, solo superada con la generación de empleo (que refuerza la afirmación anterior de que las motivaciones de los manifestantes ya no son principalmente la reforma tributaria ni la de salud).

Otros protagonistas, claramente, son los sindicatos (representados en el Comité del Paro) y la clase empresarial colombiana, que en la coyuntura del paro experimentaron un incremento de su imagen favorable y que, desde distintas orillas, son protagonistas de la crisis.

Papel de los medios en la crisis

Este es un capítulo que amerita toda una investigación exclusiva, pero es probable que ningún encuestador se atreva a hacerla.

El incremento de la imagen desfavorable de los medios de comunicación durante las protestas es significativo, pero es la continuación de una tendencia anterior a estas.

Como lo dice La Silla Vacía, las marchas también han sido contra los medios, que son percibidos como parte del ‘establecimiento’, y que su crisis no solo es de modelo de negocios sino el producto que ofrece.

Sin embargo, hay que reiterar, estas percepciones deben ser investigadas con mayor profundidad, pero es casi imposible por la alianza de encuestadores y medios. Es claro que hay una crisis de credibilidad y se percibe a los medios de comunicación como otro protagonista de la crisis.

Síntoma de esta crisis de credibilidad es que la gente confía más en la información sobre las protestas que circula en las redes sociales, con todos los riesgos que entraña en términos de información falsa y con sesgos ideológicos (que también los tienen los medios, pero son más visibles en redes), pues no todo lo que hay en redes puede ser descrito como “medios alternativos” (manejados con rigor periodístico y verificación).

Pero una ironía es que hay una división marcada en la opinión, favorable o desfavorable, sobre las redes sociales.

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