Jaime Pumarejo, jugado con los Char y de espaldas a la tribuna

Con su decisión de autorizar dos partidos de la Copa Libertadores, el alcalde de Barranquilla mantuvo contentos a sus aliados políticos, pero provocó disturbios, protestas y un ambiente enrarecido en las redes. Hasta circuló un panfleto amenazante.

Alianza Diario Criterio y 360-Grados.co

El fútbol tuvo un efecto bumerán en Barranquilla, la principal capital de la región Caribe de Colombia. En medio de una tensión nacional que vive el país, el respaldo que el alcalde Jaime Pumarejo Heins dio a la realización de dos partidos de Copa Libertadores en esa ciudad, detonó la indignación colectiva de cientos de manifestantes que terminaron enfrentados con policías del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) durante dos noches seguidas, miércoles y jueves de esta semana. 

Pumarejo, cercano a los Char, retó a los manifestantes barranquilleros con la decisión de autorizar dos partidos, primero Junior contra River Plate de Argentina, y después de América contra Atlético de Mineiro de Brasil, contra las recomendaciones que no lo hiciera, debido al tenso clima político y social que se vive en todo el país.

Puede leer: Los estallidos en Barranquilla todavía resuenan, pero la Copa América sigue

Al parecer, Pumarejo no se quiso enfrentar contra sus aliados políticos, los Char, máximos accionistas del Junior, lo que desató una tormenta en redes sociales, en donde opinadores aliados a la administración respaldaron al alcalde, mientras que un grupo de opinión le cuestionó la falta de tacto político. 

“Una mala lectura del momento político por parte de la Alcaldía, pensaron que no había una postura contra la Alcaldía. La gente se indignó porque decían: fútbol sí, en este momento no”, sostiene el sociólogo Jair Vega Casanova, profesor de la Universidad del Norte de Barranquilla. 

Pumarejo no se quiso enfrentar contra sus aliados políticos, los Char, máximos accionistas del Junior, lo que desató una tormenta en redes sociales

Vega comparó que, para esta ciudad y su gobierno local, el fútbol fue “el florero de Llorente” como fue la Reforma Tributaria para el gobierno del presidente Iván Duque, que después de cuatro días de protestas callejeras retiró el proyecto denominado “Ley de financiamiento” 

El partido del Junior se tomó, por parte de algunos opinadores cercanos a la administración, como una forma de retar a los manifestantes y mostrar que había “autoridad” en la ciudad. Una de ellas fue Susana de León, reconocida por su cercanía con el alcalde y la casa Char, quien escribió en Twitter: 

De las redes la tensión pasó a las calles. Ahí fue troya. 

¿Autoridad o servilismo?

“El partido se va a jugar”, declaró Pumarejo la mañana del miércoles, día del partido Junior vs River Plate, a medios locales. Ese día ya se conocía que habría un plantón a las afueras del estadio. Una de las dos principales barras junioristas, La Banda de los Kuervos, pidió de manera pública que no se realizara “ningún partido en la ciudad, debido a la crisis político social que vive el país”.

360-grados intentó conocer la postura de la otra gran barra juniorista, Frente Rojiblanco Sur, pero uno de sus líderes contestó que no podía dar información. “No se la estamos dando a nadie”, dijo uno de ellos.

La percepción en una parte de la ciudadanía es que el alcalde no fue capaz de decirle “no” a los intereses de sus jefes políticos, la casa Char, dueña del equipo Junior, cofundadora del partido Cambio Radical, al que Pumarejo pertenece, y que en los últimos 13 años ha dominado el poder político, administrativo y económico con las administraciones de Alejandro Char Chaljub (2008-2011), Elsa Noguera De la Espriella (2012-1015), de nuevo Alejandro Char (2016-2019) y Pumarejo desde el año pasado.

Jaime Pumarejo, jugado con los Char y de espaldas a la tribuna
Hubo hinchas de Junior entre los manifestantes que se enfrentaron miércoles y jueves con la Policía, cerca del estadio Romelio Martínez, en Barranquilla. Foto: Jossie Esteban Rojano

El partido, lejos de socavar las demandas de quienes están en las calles, dejó en claro el talante de Pumarejo, que prefirió ser funcional a los Char y evadió el diálogo, que pudo evitar lo que se vio en medios nacionales e internacionales: mientras en el Romelio rodó el balón, tanto miércoles como jueves, a las afueras hubo caos. 

Media hora antes del partido del miércoles, Pumarejo aseguró al canal TyC Sports que no había ningún contratiempo. “Lo que hemos tenido a las afueras, en el primer anillo de seguridad, son no más de 200 jóvenes que intentaron ingresar; nuestra Fuerza Pública hizo la separación para que no ingresara, hubo una escaramuza, se está controlando. No debe haber ningún altercado”. 

La situación, no obstante, fue grave y evidente con los estallidos que se escucharon durante las transmisiones de la cadena ESPN. Ambos partidos fueron interrumpidos porque, hasta la cancha, llegaron los gases lacrimógenos lanzados por el Esmad a los marchantes, quienes querían llegar al escenario. 

Le puede interesar: Una multitud en Bogotá demuestra que el paro sigue teniendo mucha fuerza

“Uno no se puede abstraer de lo que está pasando, sabíamos que íbamos a venir a jugar intentando que nos den las garantías necesarias porque no es normal venir a jugar un partido de fútbol en una situación tan inestable, a través de lo que está viviendo el pueblo colombiano. Se jugó en una situación muy incómoda, con humo de gases lacrimógenos, escuchando estruendos afuera. Fue una situación anormal, no podemos mirar para otro lado”, reflexionó Marcelo Gallardo, director técnico de River.

Amenazas a periodistas y profesores

Lejos de que se acallara la batalla campal que se vivió a las afueras del renovado estadio Romelio Martínez, esta pasó a las redes en donde amigos y opositores a Pumarejo y a los Char se enfrentaron por los partidos. 

El presidente del Concejo de Barranquilla por el partido Cambio Radical, Samir Radi Chemas, dijo a 360-grados que en un comienzo el mensaje de Pumarejo era alentador porque se refería a que todo debe seguir: el trabajo, las actividades comerciales y el fútbol no era la excepción. Sin embargo, reconoce que otra debió ser la decisión durante y después de los choques entre policías y protestantes. 

“Cuando el partido estaba por darse, incluso después de que termina el de Junior que hubo enfrentamientos fuentes entre Fuerza Pública y personas intencionadas en dañar el patrimonio público y privado, ahí se pudo haber evitado. Y, al día siguiente, con el partido del América, se pudo evitar incluso con más argumentos habiendo visto lo que había pasado el día anterior. Se pudo evitar, sobre todo habiendo visto lo que pasó con el primer partido”, añadió Radi.

Las disputas de miércoles y jueves dejaron un saldo de al menos 170 personas heridas por diferentes causas (golpes, desmayos por gases, cortadas, golpeadas), de acuerdo con información de la campaña Defender La Libertad, que según la periodista Vanessa Saldarriaga ha venido sistematizando la información de los traslados a clínicas y las asistencias por las misiones médicas.

“La Alcaldía fue represiva. Sabiendo lo que pasó en el primer partido, la reacción violenta en lugar de generar temor, generó más indignación y más gente salió a pelear”, consideró el profesor Jair Vega.

360-grados estuvo la noche del jueves en el sector de la calle 72 de Barranquilla donde, al igual que el miércoles, chocaron fuerza pública y ciudadanía. Ese día, los desmanes comenzaron a las 6:34 p.m., luego de que el Esmad lanzara una bomba de estruendo mientras decenas de jóvenes cantaban y lanzaban arengas frente a las vallas. 

También vimos que detrás de esa primera línea de los protestantes, otro grupo numeroso había preparado barricadas y se habían aprovisionado de piedras y botellas. “Nos preparamos para responder porque, ya ha ocurrido otras veces, la Policía provoca, nos ataca primero y no nos vamos a dejar matar”, nos comentó una joven que tenía la bandera colombiana pintada al revés en su rostro, la mayor parte de rojo. 

La coyuntura futbolera, que volteó la mirada de cientos de ciudadanos inconformes sobre el gobierno local en Barranquilla, no solo llenó la agenda periodística de medios deportivos que se habían mantenido al margen de lo que ocurría en el país. 

Puede leer: La pelota manchada: cuando políticos y dictadores usaron el fútbol a su favor

La noche de este viernes, lo que comenzó como un inconformismo contra el pitazo inicial de un partido de fútbol, terminó jugándose en el plano de las amenazas contra profesores, periodistas y activistas que, como el profesor Jair Vega, han mostrado de manera pública posturas críticas contra la maquinaria política y económica de los Char, representada hoy en la Alcaldía por Pumarejo: en redes sociales circula una foto que los incluye y señala de ser quienes “están destruyendo a Barranquilla”, e invita a incendiar sus casas.

Aunque Pumarejo y varios de sus aliados han rechazado estas intimidaciones, provocó algo que hace años no se veía en la ciudad, un peligroso precedente en el que oponerse a la actual administración y a los poderosos Char les puede costar la vida, además de los destrozos en los dos partídos por los enfrentamientos entre el Esmad y los manifestantes, por cuenta de un mal cálculo político y falta de empatía. 

1 Comentarios