Julieta, la manatí que dejó en evidencia las amenazas contra una especie fundamental

El pasado 5 de junio, un grupo de hombres que pescaban cerca de las playas de Bonito Gordo, en el Parque Nacional Natural Tayrona, se sorprendieron al encontrar un enorme animal atrapado en una de sus redes. Sin saber muy bien qué hacer, llamaron a la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag), que atendió el caso.

Se trataba de una manatí del Caribe, de aproximadamente tres metros y 450 kilogramos. Esta colosal especie es el mamífero de agua dulce más grande de Colombia y se encuentra en el Caribe, el Orinoco y la cuenca del Magdalena, así como en ciénagas y estuarios. 

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Desde ese día, los biólogos de Corpamag y el Acuario del Rodadero la bautizaron como Julieta. Por más de un mes, la manatí estuvo en observación y rehabilitación, hasta que se dieron las condiciones para su liberación, el 7 de julio, en las aguas del mar Caribe.

El animal fue despedido con júbilo y gran expectativa, en medio de los aplausos de rescatistas y miembros de la Armada Nacional. Antes de su partida, le fue instalado un dispositivo de telemetría para seguirla satelitalmente.

Según la Fundación Omacha y el Centro de Conservación de Manatíes del Caribe de Puerto Rico (CCM), Julieta recorrió aproximadamente 37 kilómetros buscando alimento y cuerpos de agua dulce. Los sensores muestran que pasó por las playas de Pozo Colorado y el Puente de la Barra, en la Ciénaga de Santa Marta. 

Sin embargo, cuando se encontraba cerca a Pueblo Viejo, en el departamento del Magdalena, algunos pescadores de Tasajeras la persiguieron y golpearon hasta causarle la muerte, el 14 de julio.

La capturaron y atacaron con palos y machetes. También amarraron su hocico, para así inmovilizarla. Otros pescadores decidieron oponerse a esta crueldad y denunciaron ante Corpamag. Frente a esta denuncia, el equipo llegó al sitio en donde estaba la manatí, en un estado agonizante, debido al maltrato recibido”, dice la Fundación Omacha.

Julieta, antes de ser liberada por el Centro de Fauna Marina de Corpamag - Foto Corpamag
Julieta, antes de ser liberada por el Centro de Fauna Marina de Corpamag – Foto: Corpamag

El hecho causó gran indignación en redes sociales. “Tomaremos las acciones necesarias para que las personas responsables sean debidamente sancionadas”, advirtió el ministro de Ambiente, Carlos Eduardo Correa. Aseguran las autoridades que un crimen de estos está tipificado en el Código Penal.

Enrique Maldonado, vicepresidente de la Confederación de Pescadores del Caribe Colombiano, pidió perdón por el hecho y aseguró que se trataba de un hecho cometido por pocos y que no representa a su gremio. “Amerita una sanción sin precedentes para que no se repita”, dijo.

Para Corpamag, aunque algunos dijeron que se trató de un accidente, las pruebas demuestran lo contrario. A Julieta, según explica la entidad, la habrían intentado neutralizar hasta con disparos de arma de fuego. Además, aseguran que los culpables ya conocían su presencia, por lo que no pueden alegar falta de información.

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La importancia del manatí

Para la Fundación Omacha, una ONG ambiental sin ánimo de lucro, estos animales son ingenieros de los ecosistemas, pues al alimentarse de pastos y plantas flotantes mantienen las aguas libres de especies invasoras, como el buchón o taruya.

Este consumo permite mantener libres de buchón los cuerpos de agua, especie invasora que normalmente tapona los cauces de los ríos y caños que entran a la Ciénaga Grande de Santa Marta (..) la proliferación del buchón también cubre el espejo de agua agotando el oxígeno y generando la muerte de los peces”, aseguran.

Paradójicamente, esto beneficia a los pescadores, pues al consumir dichas plantas, los manatíes mejoran la navegabilidad en ciénagas y ríos. Asimismo, esto contribuye a mantener un equilibrio para los peces, lo que a su vez favorece la seguridad alimentaria de miles de familias en las cuencas donde habita la especie.

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Desde el proyecto Vida Silvestre, aseguran que las heces de este animal ayudan a fertilizar las aguas de los ríos, caños, ensenadas y ciénagas. Asimismo, se consideran una fuente de alimento para otros animales con los que comparten ecosistemas, especialmente con diferentes especies de peces.

¿Por qué está en peligro?

En el 2017, el Ministerio de Ambiente, mediante la resolución 1912, clasificó al manatí del Caribe como una especie En Peligro (EN). Para la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), se trata de una amenaza que la pone en categoría Vulnerable (VU).

La Fundación Omacha asegura que los manatíes son perseguidos desde hace muchos años. Señala que han existido tres razones principales para su caza. La primera es la comercialización de su aceite y carne, la segunda la comercialización de su piel. Por último, está la utilización para la subsistencia de comunidades.

Muchos animales quedan atrapados en ciénagas que se secan con fines de riego, lo que obliga a trasladarlos a otros cuerpos de agua, cuando no son sacrificados para consumo, esto ocurre principalmente al sur de Bolívar y en las ciénagas de Santander. En la Orinoquia, se dan casos de mortalidad en mallas, especialmente de crías y juveniles”.

Manatí del Caribe y Amazónico, dos subespecies que habitan en ríos y ciénagas de Colombia - Imágenes Fundación Omacha
Manatí del Caribe y Amazónico, dos subespecies que habitan en ríos y ciénagas de Colombia – Imágenes Fundación Omacha

A todo esto se suma que su tasa reproductiva es muy baja (una cría cada 2-5 años) y que es muy sensible al frío, por lo que las bajas temperaturas pueden causar su muerte. Los expertos dicen que en la temporada fría pueden morir porque su tracto digestivo se cierra, cuando el agua baja la barrera de los 20 grados centígrados.

El CCM advierte que entre sus amenazas está la basura desechada en los ríos y ciénagas, los impactos por lanchas y motos acuáticas, así como la destrucción del ecosistema en las cuencas hidrográficas.

Un factor que aplica para Colombia es la presencia de hipopótamos en el río Magdalena. Se trata del problema derivado por las famosas especies que trajo hace varias décadas el narcotraficante Pablo Escobar, que al principio eran cuatro individuos y hoy en día superan los 100.

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Al no contar con depredadores naturales, los hipopótamos se han convertido en especies dominantes en el Magdalena Medio. Su expansión amenaza con crear un desequilibrio ambiental para la actividad pesquera y el hábitat de manatíes y nutrias.

Hacia Puerto Berrío nos han dicho que en las zonas donde se reportan hipopótamos también hay manatí del Caribe, especie En Peligro de extinción, que podría estar quedando sin oxígeno”, dijo a Mongabay Germán Jiménez, estudioso de invasiones biológicas.

Para Sandra Vilardy, doctora en ecología y medio ambiente, también existe responsabilidad en las autoridades encargadas de proteger al manatí. Ella asegura que en la década del 90 se creó un plan de acción desde el ministerio de Ambiente, pero a la fecha no se ha implementado correctamente.

En la misma línea está Sebastián Restrepo, profesor de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Universidad Javeriana. Restrepo asegura que también se debe tener en cuenta el deterioro del capital social y el cambio en las áreas de pesca. La inoperancia de las entidades y la transformación de sus hábitats por ganadería y agricultura son otros factores.

Finalmente, la Fundación Omacha asegura que es necesario una mayor cooperación de los pobladores para que casos como el de Julieta no vuelvan a repetirse. “Es necesario más personas conscientes de la urgencia de cuidar la biodiversidad, y empezar a cambiar estas prácticas que ponen en peligro el patrimonio natural de Colombia y del planeta”.

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