“La resignificación del himno nacional debe dejar de ser un debate tabú”

David García, director de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, defendió y dio argumentos de peso sobre su iniciativa que busca oír nuevas letras y músicas en el himno nacional.

Diario Criterio: ¿Por qué la Orquesta Filarmónica de Bogotá se le mide a un debate tan espinoso como el resignificar el himno nacional?

David García: La destrucción de varios monumentos o las intervenciones ciudadanas a los mismos durante el Paro Nacional de 2021 han llevado a la pregunta de qué representan en la actualidad y cómo valora la ciudadanía los referentes nacionales.

Es válido preguntarnos: ¿cómo nos pensamos? ¿Cómo pensamos nuestros referentes? ¿Nos sentimos representados en esos símbolos que construyen el imaginario de identidad de nación? ¿Entendemos todos de la misma manera nuestra historia? Eso es lo que claman muchos de los jóvenes en la calle y hay que escucharlos y dialogar.

El país cambió después de 1991. Lo que va de la Constitución de 1886 a la de 1991 refleja un cambio cultural muy profundo. Más que ser una norma de normas, la Constitución es la síntesis que expresa lo que es una nación en un periodo histórico. Todo eso es lo que estamos viviendo y entendiendo poco a poco como sociedad.

Diario Criterio: ¿De qué se trata la propuesta de la orquesta?

D.G.: El pasado 20 de julio, la orquesta abrió una convocatoria en redes para que la ciudadanía exprese cómo le gustaría que se interpretara el himno. Las propuestas de resignificación del himno nacional deben enviarse a la cuenta de Twitter de la Orquesta Filarmónica de Bogotá @filarmonibogota, acompañadas de la etiqueta #IdeasParaElHimnoNacional. La idea es que la ciudadanía diga qué estrofa le cambiaría al himno nacional, qué letra nueva propondría o qué música debería llevar.

Diario Criterio: ¿Qué harán con esas propuestas?

D.G.: Además de abrir el debate, que es un propósito en sí mismo y consecuente con la idea de que la deliberación es esencial en las sociedades democráticas, trataremos de formular una propuesta desde la orquesta a partir de los insumos recibidos. 

Diario Criterio: La propuesta ha sido considerada disruptiva….

D.G.:  Por supuesto que lo es, como lo han sido las interpretaciones del himno que han hecho artistas como Juanes, en Colombia, o Charly García, en Argentina. La orquesta misma presentó una versión que hemos llamado ‘bambuquera’, que refleja el carácter nacional diverso, expresado en la música, en la que el himno se interpreta por parte de la Filarmónica de Música Colombiana, agrupación que hace parte de la Orquesta Filarmónica de Bogotá. La resignificación debe dejar de ser un debate tabú. Para eso es muy útil el arte.

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Diario Criterio: ¿Por qué el himno nacional y no el de Bogotá?

D.G.: Este ejercicio habría podido ser sobre el himno de Bogotá, pero las movilizaciones sociales recientes han sido a nivel nacional. Vemos cómo jóvenes de diversos lugares del país están cuestionando los íconos nacionales y ahí entra al baile el himno nacional. Nuestro lugar no es aprobar o desaprobar, sino documentar y escuchar. La orquesta es una entidad promotora de la cultura y entre nuestros propósitos está contribuir a que, desde la cultura, también se den reflexiones sobre lo que sucede en nuestra sociedad.

Diario Criterio: Algunas reacciones a la propuesta no han sido positivas en redes

D.G.: Estamos en un momento en el que todo termina generando un debate. Lo mismo sucedió con la idea de algunos de voltear la bandera el 20 de julio. Son debates válidos y no necesariamente concluyentes. Debido al estado de encrespamiento social, se simplifican las propuestas. Pero la nuestra no es una iniciativa concluyente, sino que busca, desde la cultura, apoyar el debate sobre la resignificación patrimonial que ya vienen haciendo otras entidades.

Diario Criterio: ¿Cuál es la reflexión final en el caso del himno?

D.G.: Creemos valioso que se piense su sentido. Lo oímos todos los días en radio a las 6:00 a.m. y 6:00 p.m. Es valioso oírlo con calma y abrir el debate sobre qué representa para nosotros. No consideramos que debe destruirse. Por el contrario, es parte de nuestra historia. No se puede negar. Pero sí se trata de generar preguntas y escuchar a quienes desde diferentes orillas de una sociedad tan diversa se expresan, eso es lo valioso. Porque, en últimas, la resignificación se convierte en un instrumento para la reflexión y la creatividad. Es el trabajo permanente de los artistas, dar significados nuevos a imágenes cotidianas, objetos, textos, sonidos, gestos, a los espacios que nos rodean.

Con el lema #UnaFuerzaMasPoderosa la Secretaría de Cultura ha liderado intervenciones culturales en el marco de las jornadas de protesta social. David García, director de la Filarmónica, organizó un concierto en la plaza de Bolívar en la mitad de las manifestaciones de mayo.
Foto: Kike Barona

3 Comentarios

  1. Carlos Alberto Crespo Castro

    Soy autor y compositor y me doy cuenta la falta conocimiento en la inspiración innata para hacer una obra musical. El himno nacional es la mejor obra que tenemos en Colombia, o es que quieren que el himno diga las palabritas mediocres que contienen los temas nuevos?, no existe en Colombia un autor de la talla de Rafael Nuñez, todos los que hay son solo acomodadores de letras no por inspiración como se nota que fué hecho el himno. Exijo respeto por la maxima creacion musical que tenemos.

  2. No comparto la idea de cambiar o modificar la letra ni la música del Himno Nacional de Colombia. Solo aceptaría suprimir tres estrofas que no afectan el contenido ni tienen trascendencia histórica. No soy músico pero creo tener buen oído para sugerir disminuir el ritmo un tanto veloz que le quita solemnidad a su marcialidad. No sé de qué manera se podría hacer algún arreglo para que el colombiano de a pie lo pueda cantar sin mayor esfuerzo ni cambio de tono. Únicamente los cantantes líricos pueden interpretar y alcanzar las notas altas de nuestro himno. Este símbolo nacional es patrimonio musical de Colombia, hace parte de la identidad y ADN de nuestra historia. Es una reseña de nuestra primera emancipación, Con cambiarlo no va a solucionar los problemas políticos, sociales ni económicos del país.