“Las mujeres queremos el poder y a una feminista en la Presidencia”: Paridad ¡Ya!

En entrevista con Diario Criterio, Juliana Hernández, directora ejecutiva de Artemisas y coordinadora de la campaña Paridad ¡Ya!, habló sobre la lucha feminista para lograr la paridad política en Colombia.  

Las mujeres ocupan pocos cargos de elección popular en Colombia: Aunque son el 51,2 por ciento de la población del país, solo representan el 12 por ciento de las alcaldías y concejos, el 16 por ciento de las gobernaciones y el 19,7 por ciento del Congreso de la República.

Para tratar de darle un golpe al tablero, cada vez más organizaciones le están apostando a consolidar la candidatura presidencial de Ángela María Robledo (representante a la Cámara) y Francia Márquez (lideresa social y ambiental), tal y como quedó claro en la Convención Nacional Feminista realizada en Honda (Tolima), el 5 de abril. El espacio, al que acudieron más de 200 mujeres, fue impulsado por varias organizaciones, incluido especialmente por el movimiento político Estamos Listas.

El deseo de saldar la deuda histórica se refleja en campañas como Paridad ¡Ya!, creada por la ciudadanía con apoyo de organizaciones como Fescol, la Fundación Artemisas, la Red Nacional de Mujeres y la Casa de la Mujer, con el fin de conseguir la paridad de las mujeres en la política. Diario Criterio habló con Juliana Hernández De La Torre, directora ejecutiva de Artemisas y coordinadora de la campaña, sobre el papel de las organizaciones de mujeres en las elecciones que se avecinan.

Juliana Hernández, directora ejecutiva de Artemisas y coordinadora de la campaña Paridad ¡Ya! Foto: Paridad ¡Ya!
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Diario Criterio: ¿Qué buscan con el movimiento Paridad ¡Ya! y la apuesta de llevar más mujeres al poder?

Juliana Hernández: Queremos el poder, y no solo el del Congreso de la República, queremos llegar a la  Presidencia y con una mujer feminista. Sabemos que esto incomoda al poder tradicional, pero también a quienes se denominan progresistas. Es impresionante ver que dos mujeres -que apenas son precandidatos electorales- como Francia Márquez o Ángela María Robledo generen tanto recelo, miedo, violencia. Hay una misoginia arraigada, machismo al que le asustan los liderazgos de las mujeres. Aquí estamos y no nos vamos a conformar con nada menos que ser presidentas.

D.C.: ¿Qué avances ha conseguido Paridad ¡Ya!?

J.H.: Paridad ¡Ya! nace de una experiencia de la red Nosotras Ahora, que reúne a 200 mujeres de diferentes zonas y que tenían vocación de poder, especialmente de municipios pobres y con altas tasas de violencia de Arauca, Bajo Cauca, Norte de Cauca, Buenaventura y el Caribe, en donde está Montes de María, por ejemplo. En las elecciones 2019 acompañamos 88 candidaturas en diferentes territorios de Colombia, de las que solo llegaron 11 al poder. Para el Concejo de Bogotá acompañamos 20 candidaturas, la mitad llegaron.

D.C.: ¿Qué aprendieron de esta experiencia electoral?

J.H.: Después de las elecciones no reunimos y vimos, primero, el impacto personal que tuvo para muchas participar en política: hubo matrimonios rotos, cuestionamientos de sus hijos e hijas, amenazas de sus partidarios políticos e intimidaciones. También nos dimos cuenta de que el sistema electoral no estaba hecho para que las mujeres participen en igualdad de condiciones y que, si no se reformaban las reglas electorales, era muy difícil que las mujeres que no se encuentran en las principales ciudades o que no tienen padrinos políticos lleguen a espacios de poder.

D.C.: ¿Cómo fue el proceso en el Congreso de la República para buscar la paridad política?

J.H.: Íbamos a presentar un proyecto de ley propio, pero en el contexto de la pandemia salió la Reforma Política y la Reforma al Código Electoral. En la primera tuvimos la oportunidad de articularnos con congresistas como Adriana Magaly Matiz, José Daniel López, Juan Carlos Reyes y representantes como Ángela María Robledo y María José Pizarro. La campaña volcó su estrategia a incidir dentro del Congreso para que la Reforma Política incluyera la paridad y la alternancia y, por otro lado, estaba enfocada en generar un ejercicio de sensibilización y pedagogía con la ciudadanía.

D.C.: ¿Cuál fue la estrategia?

J.H.: Diseñamos la primera plataforma digital de incidencia política feminista en Colombia que está conectada con los perfiles de los y las congresistas, a sus cuentas de Twitter, Instagram, Facebook y a los teléfonos que tienen registrados en las páginas del Congreso. Durante los debates, las mujeres que hacen parte de la campaña le podían escribir a varios congresistas para poder incidir.

Cuando se cayó la Reforma Política, enfocamos nuestros esfuerzos en el Código Electoral, este contemplaba, inicialmente, un incremento de la cuota del 30 al  40 por ciento, pero no el principio de alternancia. Trabajamos con muchas organizaciones para posicionar la campaña y lograr un incremento de la cuota al 50 por ciento. Nos articulamos con la Comisión Legal para la Equidad de la Mujer, que nos ayudó, por ejemplo, a poner volantes en los computadores de todos y todas las congresistas. Esa articulación permitió consolidar lo que hoy es un movimiento político de reivindicación que exige la paridad para las mujeres.

D.C.: ¿Cuáles son los pros y contras de la Reforma al Código Electoral? Teniendo en cuenta que hubo algunos reparos dentro del movimiento.

J.H.: Advertimos que tenía muchas cosas riesgosas. Los cargos burocráticos que crea se prestan para mermelada; con el cambio del software, un año antes de elecciones, es muy difícil garantizar transparencia. Un tema complicado es que el Código Electoral no contempla la alternancia y una cuota del 50% no garantiza que las mujeres ocupen espacios viables en las listas. Otro punto en contra es que fue instrumentalizada la causa feminista, muchos hombres salieron a decir que habían defendido paridad, pero entendemos que es un momento histórico y la instrumentalización se seguirá dando.

Sin embargo, celebramos que -teniendo en cuenta que la ley de paridad se hundió cinco veces- logramos cambiar el imaginario de que la política ya está hecha. Además, las mujeres participaron de forma activa en los debates, se conectaban todo el día campaña para acercarse a un espacio que ha sido lejano históricamente: el Congreso de la República. Demostramos que la política nos interesa, que estamos dispuestas a incidir y que lo haremos hasta lograr lo que estamos pidiendo.

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D.C.: ¿Cuál es el balance de Paridad ¡Ya! de la primera convención nacional feminista?

J.H.: La primera Convención Nacional Feminista era una deuda pendiente, y nosotras en Colombia debimos seguir el camino que las mujeres argentinas marcaron desde 1983. Estuvimos 200 mujeres acompañando a dos precandidaturas presidenciales en dos orillas complejas. Es importante ver que cada una representa una causa diferente. Ángela María Robledo fue la primera congresista en declararse feminista y llevar estas banderas dentro del Congreso, una mujer que se declara abiertamente en contra del sistema capitalista; una mujer que representa una política feminista real.

Por otro lado, Francia Márquez, una mujer negra, simbólicamente fuerte por el lugar de enunciación desde donde está: una trabajadora doméstica, del Cauca. Algo que le molesta a un país profundamente clasista, racista, acostumbrado a tener gobernantes graduados del Gimnasio Moderno, que provienen de las élites. El encuentro de estas dos mujeres es la representación de la diversidad de lo que somos las mujeres en la política feminista, no podemos desconocer que algunas tenemos privilegios; por la ubicación geográfica, el acceso a la educación, nuestros ingresos; y que hay otra Colombia que ha estado históricamente oprimida, explotada.

D.C.: ¿Qué sigue? ¿Impulsarán las candidaturas presidenciales? ¿Y en las regiones?

J.H.: Tenemos un proceso escalonado de incidencia política. Nuestra primer fecha hito es en noviembre, cuando se inscriben las listas. La estrategia estará enfocada en incidir en los partidos políticos. Estamos desarrollando una caja de herramientas para establecer estructuras que garanticen la participación de las mujeres de forma igualitaria. Esperamos lanzarlo a finales de mayo y principios de junio, generaremos un sello de paridad para partidos políticos.

A partir de julio crearemos una escuela de formación política que acompañará a cerca de 300 mujeres que quieran ser candidatas de cara a las elecciones de 2022, pero nuestro foco siempre ha estado en 2023. En el segundo semestre estaremos, fuertemente, con el tema alternancia y universalidad, un frente que no podemos dejar de lado. Se viene una campaña nacional feminista. Invitamos a las mujeres que quieran sumarse, para acompañar, no solo a Ángela María y Francia, sino también a mujeres en los territorios donde hacer política implica poner la vida en riesgo.

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