ELN llega a 57 años sin Gabino. ¿Habrá guerra por la comandancia?

Este 4 de julio el Ejercito de Liberación Nacional (ELN) llegó a sus 57, lo que la convierte en la guerrilla más antigua del continente tras la desmovilización de las Farc.

Según la investigadora Naryi Vargas, la salida de Gabino, anunciada hace unos días, formaliza algo que estaba pasando de facto: que Antonio García ya era el máximo jefe del ELN desde hace unos tres años.

Nicolás Rodríguez Bautista, alias Gabino, de 71 años, está en Cuba junto a Pablo Beltrán desde 2018, cuando se iniciaron los diálogos con el gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos. Las conversaciones, cabe recordarlo, se rompieron en enero de 2019, después del atentado a la Escuela General Santander.

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Desde ese momento ninguno de los dos han podido regresar a Colombia, pues el gobierno de Iván Duque está exigiendo de Cuba su extradición para capturarlos.

Además, Gabino tiene problemas de salud y recibe tratamiento médico en la isla. “Esta desafortunada circunstancia (el tratamiento de salud) me impide desarrollar mis funciones como primer comandante del ELN”, dijo él en un comunicado, que si bien se conoce hasta ahora, tiene fecha de mayo de 2021.

Diario Criterio habló con la politóloga Naryi Vargas, analista en temas de seguridad, quien aseguró que Antonio García, el nuevo comandante, ya cumplía esas funciones desde al menos tres años, pese a que el cambio no se había formalizado.

Diario Criterio: Usted dice que Gabino no tenía el poder fáctico desde hace como tres años y que estaba como en manos de Antonio García. ¿Por qué se da ese cambio?

Naryi Vargas: Gabino estaba muy enfermo acá en Colombia y (…) Santos autorizó que Gabino se fuera a Cuba a hacerse su tratamiento de salud.

Él estaba enfermo de la cadera, no podía ni caminar. Entonces, la vida campamentaria se le dificultaba un montón. (…) Sin embargo, cuando él estaba acá y estaba muy enfermo, sin duda su rol de máximo comandante era mucho más creíble, si se quiere.

El cambio en el ELN

Diario Criterio: ¿Qué pasaba entonces con Antonio García?

N.V.: Antonio García, el que ha sido el comandante militar desde el cuarto congreso [2006], o creo que desde antes, de hecho, era el que finalmente estaba más cercano a la tropa y a los comandantes de frentes de guerra.

De alguna manera estaba ambientando el accionar en terreno del ELN y, así mismo, era el que estaba llevando a cabo las conversaciones exploratorias del proceso de paz.

Era un persona que tenía mucho protagonismo en su momento. Eso en contraste con la  enfermedad de Gabino y sus dificultades para estar acá en Colombia luego de irse a La Habana y mantenerse como un  jefe lejano, y pues le fue quitando protagonismo.

Además, el segundo comandante del ELN es el comandante militar. Entonces, en ausencia digamos de Gabino, quien quedó fue Antonio. Ya luego cuando se caen las negociaciones, y Gabino y Pablo se quedan atrapados en La Habana, pues quien queda definitivamente al frente del ELN es Antonio.

Diario Criterio: ¿Cuáles son los cambios que ha hecho el ELN con Antonio García al frente?

Hay que ir a la historia de lo que ha sido el ELN y su estrategia militar. Lo que han buscado de alguna manera es una cosa que llaman ‘el desplazamiento en los territorios’ o ‘el arraigo en los territorios’, generando ciertas dinámicas de gobernabilidad con las comunidades.

Eso es una cosa histórica. Entonces, uno siempre se acuerda de Arauca, de Catatumbo, del sur de Bolívar, y el ELN hizo sus organizaciones, mucho menos hostiles de lo que fueron las Farc, que su estrategia contemplaba la posibilidad de colonización armada en muchos territorios (…) para lograr un control territorial rápido versus poca legitimidad.

El ELN siempre buscó que primara la legitimidad antes que el control territorial. La visión de Antonio parece ser diferente. Tiene que ver con discusiones que ha habido al interior del ELN sobre la idea de una negociación o un tránsito a la legalidad, sobre la estrategia bélica, sobre la resistencia armada.

Antonio tiene menos interés, si se quiere, por mantener la legitimidad del ELN, y él priorizaría realmente las acciones, la visibilidad, la expansión de la organización, la capacidad de controlar territorios.

Diario Criterio: ¿cómo se han dado estos cambios en el ELN?

N. V.: Desde finales de la década del 2000, el ELN llegó a territorios y reactivó su accionar bélico luego de estar en un proceso de reconstrucción. Después de 2010 comienza a estar en territorio de una manera diferente, que quizá ya no es la misma manera respetuosa de las comunidades. Salvo Arauca, en el sur de Bolívar tenemos quejas de las comunidades porque el ELN sí ha irrespetado su autonomía. Lo mismo en Nariño, lo mismo en Chocó.

Es una idea de someter comunidades: “Son mis amigas o se vuelven mis amigas y punto, pero vamos a controlar”.

Y asimismo se da una diversificación. Eso se ha visto mucho en Catatumbo, mucho en Nariño, donde el ELN se ha empecinado en negar que tiene que ver con el narcotráfico, pero uno estando en Nariño, en Cauca o el Catatumbo sabe que el ELN sí tiene que ver con finanzas [del narcotráfico], y Antonio ha sido una persona que, también por ser el comandante militar y por haber estado a cargo de las finanzas, puede ser permisiva con esas prácticas.

Diario Criterio: ¿esos cambios están relacionados con ataques como el de la Escuela General Santander?

N.V.: Por supuesto que sí porque finalmente ese tipo de acciones de impacto nacional no las decide un frente de guerra. Son acciones que se deciden en instancias de mayor legitimidad, como la dirección nacional o el estado mayor.

Parte de esa idea de Antonio de decir: “Acá está el ELN, acá estamos nosotros, porque nosotros no somos cualquier cosa, no somos cualquier guerrilla, tenemos capacidad real” (…)

Entonces, ese tipo de acciones urbanas, de todo lo que es la urbanización de la guerra, si se quiere, fue también bajo la instrucción de Antonio.

El 17 de enero de 2019, con un carro bomba, el ELN atacó la Escuela General de Cadetes General Santander. El atentado dejó 22 cadetes muertos.

Diario Criterio: ¿Hay divisiones dentro de los jefes del ELN o son cosas que ellos han podido manejar?

N.V.: No creo que se pueda llamar división. Yo creo que son diferentes perspectivas y también diferentes tradiciones y cada uno ha tenido diferentes desarrollos dentro de la guerrilla.

Diario Criterio: ¿Y Pablo Beltrán?

N.V.: En la estructura digamos del ELN, el segundo comandante es un comandante militar. Ahora Pablo Beltrán sería el comandante militar, y uno dice: pues no estoy tan segura si él, representando la voz de la mesa de negociaciones, vaya a ser realmente el comandante militar. Me parece un poco extraño (…).

Aquí en Colombia el que ha estado es Antonio, aunque seguramente está en Venezuela. Pero quien está aquí en el territorio es Antonio y no Pablo Beltrán. Entonces, Antonio queda como el comandante militar también, porque Pablo no va a poder ser el comandante militar.

Los diálogos con el ELN

Diario Criterio: En mayo, antes de que renunciara Miguel Ceballos como el alto comisionado de la paz, se habían anunciado unos diálogos exploratorios. ¿Eso tiene futuro? ¿Se pueden reactivar los diálogos?

N.V.: Eso venía muy mal. Realmente eso fue una salida de Ceballos más política que cualquier otra cosa, pero lo cierto es que los esfuerzos que se estaban haciendo para darle continuidad a esa mesa de negociación estaban mediados por una brecha de desconfianza tremenda (…).

Cuando Ceballos sale a decir eso, el ELN dice: ‘Nosotros no sabíamos casi eso’. O sea, eso sí venía sucediendo, pero el discurso y la resistencia del Gobierno Duque  siempre se han mantenido. El tema de la paz siempre va a ser un tema, como siempre, de elecciones. Pero ahí no es solamente de Antonio, sino tanto de la delegación como de todo el ELN, que se guarda una desconfianza tremenda con este gobierno.

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Se tienen más bien las negociaciones en un stand-by, esperando cuál es el gobierno que llega y qué oportunidades se presentan. No creo que tenga que ver con el cambio de comandancia (…) Es un acuerdo además al interior del ELN. De ninguna manera se ve que en este gobierno se pueda hacer algo.

Miguel Ceballos
Miguel Ceballos renunció después de anunciar diálogos exploratorios con el ELN

Diario Criterio: ¿Este cambio de comandancia va a implicar algún cambio en el comando central (Coce) del ELN?

N.V.: El Coce antes era Gabino, que era el máximo comandante; Antonio, que era el segundo comandante; Pablo Beltrán, que era el tercero. Estaba, además, Pablito.

Ahora queda el primer comandante Antonio, luego el comandante Pablo, después el comandante Pablito, que es el de Arauca. Es como la nueva dirección, pero, en el fondo, quienes estaban tomando las decisiones, previa a esta formalización, eran ellos mismos. 

Diario Criterio: Se ha dicho que Pablito es una especie de rueda suelta, que obra con cierta autonomía respecto a los otros jefes. ¿Eso es cierto?

N.V.: Como comandantes de frente, todos obran con cierta autonomía, y Pablito obra con con la autonomía que le permite ser el jefe histórico del Domingo Laín.

Sin embargo, si usted mira Chocó, también hacen lo mismo, y si mira Nariño, también hacen lo mismo. Todos tienen cierta autonomía y lo que los une, de alguna manera, es un documento, unas decisiones un poco abstractas y etéreas, que son las decisiones de sus congresos. Pero son cosas demasiado abstractas que les permiten a todos hacer y deshacer sintiéndose que no se salen de las reglas.

Pablito está ahí, va a estar ahí y seguramente no hará nada que boicotee la imagen del ELN ni la unidad del ELN, pero tiene su margen de acción en la medida en que se lo permite también el poder que ha logrado ganar en territorio.

Sin embargo, es un comandante que, al estar en el Coce, también participa y pone su perspectiva, y se vincula a las decisiones.

Yo creo que eso de que es tan ‘rueda suelta’ es algo más que tiene que ver con la estructura del ELN que con Pablito en particular. Lo que pasa es que él tiene más poder, y en la medida en que tiene más poder y más autonomía, es más notorio.

Diferencias de las Farc con el ELN

Diario Criterio: En las Farc parecía como si hubiera una cabeza más visible con quien negociar; en cambio, con el ELN pareciera como si su misma estructura le impidiera esos acercamientos.

N.V.: Sí, en las Farc había una verticalidad, una jerarquía mucho más clara y, sobre todo, unos espacios de toma de decisiones que recaían en pocas personas que hacían cumplir las decisiones que se tomaban. El ELN es mucho más horizontal y también ha tomado una perspectiva mucho más territorial. 

Las Farc tenían una estrategia nacional. Pese a que tenían sus particularidades en los territorios, caminaban hacia un mismo objetivo que era de tipo nacional y era la toma del poder. 

El ELN es más territorial y, en ese sentido, hay un punto en que no hay forma en que se dé una orden y que todos cumplan de manera exacta.

Lo que pasa en unos territorios tampoco se puede imponer en otros. Eso permite que haya muchas autonomías. Tú no puedes pedirle al Chocó que haga lo mismo en Arauca, que haga lo mismo que en Catatumbo (…)

El ELN se forjó así, creció de esa manera, se fortaleció de esa manera. Su mayor fortaleza es el arraigo en los territorios y no creo que tengan intención de cambiar eso, que es su forma de operar. De hecho, les ha resultado bastante exitoso (…)

Diario Criterio: Usted hablaba de la presencia de Antonio García en Venezuela. ¿Su centro de operaciones está allá o tiene algún corredor para pasar por la frontera?

N.V.: Entiendo que está hace mucho tiempo en Venezuela, y ese sí es su centro de operaciones. Se mueve dentro de Venezuela y está allá seguro. Tampoco veo la necesidad de que esté trasladándose, porque la estrategia del ELN como guerrilla no es de avanzar en territorios en colonización de operaciones armadas, o de tomar territorios de manera violenta. Entonces, no necesita que el comandante militar esté necesariamente ahí en el territorio. Puede dar órdenes y coordinar desde Venezuela, mandar razones, hacer ir a los comandantes de frente a Venezuela, pero la forma en que opera y la estrategia de guerra del ELN no implican que el comandante esté necesariamente en la candela.

El ELN y su relación con las disidencias

Diario Criterio: ¿Cómo es la relación del ELN con las llamadas disidencias de las Farc? Uno a veces escucha que hay enfrentamientos, otras veces que están unidos.

N.V.: Lo que pasa con las disidencias es que no está claro qué es la disidencia, cuáles son las disidencias o quiénes son.

Primero, las dos grandes vertientes de la disidencia son la de Gentil Duarte, por un lado, y la Segunda Marquetalia, por el otro. De ahí para abajo hay una cantidad de bifurcaciones que no son tan claras. La disidencia de Gentil Duarte no tiene una estructura clara. Salvo el coordinador conjunto de occidente, no tienen ninguna otra estructura organizativa clara, como instancias de toma de decisiones. Son estructuras que van surgiendo en los territorios y que, así como van surgiendo, van teniendo un relacionamiento visible porque no tienen una estructura organizativa clara con la cual [el ELN] pueda tener o no acuerdos.

En ese sentido, el ELN va mirando en cuál territorio se puede y en cuál territorio no se puede tener un buen o un mal relacionamiento.

En Arauca, el ELN no está en conflicto ni con las disidencias de la Segunda Marquetalia, ni con las de Arturo, que son las más cercanas a Gentil.

Pero en Argelia, Cauca, se están matando con las disidencias que son cercanas a Gentil Duarte. Pasa lo mismo en Nariño. En el sur de Bolívar tampoco quieren dejar que se genere alguna disidencia que viene del Catatumbo. En Antioquia quizá haya más cercanía en la operatividad en conjunto. Hacia la frontera de La Guajira sí operan de manera más articulada con la Segunda Marquetalia. Es muy disperso todo porque muy dispersas son las estructuras que están ahí.

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