“Nunca estuve desaparecida a pesar de estar en la lista de la Fiscalía”

El caso de Jenny Paola Calvo Cruz es realmente intrigante y curioso. Ella es una de las tres personas en toda Colombia que la Fiscalía investigó como un caso de desaparición forzada dentro del paro nacional, junto a otras dos en los municipios de Zaragoza y Caldas, en el departamento de Antioquia.

Jenny Paola tiene 29 años, es madre de un niño de apenas cinco años de edad y vive en unión libre con el padre del pequeño. Ella se gana la vida administrando un almacén de artesanías, pero hizo cursos de gastronomía, pintura y diseño gráfico. En resumen, tiene alma de artista.

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Lo llamativo de esta historia es que Jenny no solo está viva, sana y salva, sino que nunca estuvo desaparecida y jamás supo que las autoridades la buscaban desesperadamente. Solo conoció de esa situación cuando un periodista de Diario Criterio buscó a personas cercanas de su núcleo familiar y a la Policía para escribir sobre el caso que se hizo viral en redes sociales.

El interés por su historia nació porque, alrededor de la denuncia de su supuesta desaparición, circuló un video muy contundente que mostraba a los agentes del Esmad sacándola a la fuerza de una vivienda en el barrio La Nueva Estancia, en Yumbo, Valle.

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Eran las seis de la mañana del lunes festivo 17 de mayo y se trataba de un operativo desarrollado por la policía contra los manifestantes que protagonizaron bloqueos y disturbios en esa capital industrial. Jenny Paola reconoce que era parte de la protesta, pero aclara que el día que la detuvieron estaba en labores de orientación y socorro a la comunidad del barrio que sufría por cuenta de los gases lacrimógenos, “y brindando ayuda humanitaria a los jóvenes lesionados o afectados por la gaseada”.

Ella relata que hubo un momento en que los agentes del Esmad emboscaron a los jóvenes y cuando trató de refugiarse en una casa vecina, la cogieron por la fuerza entre varios uniformados. “Reaccioné agarrándome de las rejas de la casa, pero ellos me daban golpes para que me soltara, hasta que finalmente me sacaron casi que arrastrada y fue justamente ese momento el que grabaron y circuló por redes sociales”.

La joven reconoce que, pese al maltrato sicológico que padeció en la gran estación policial de Yumbo, donde la tuvieron a ella y a otros nueve manifestantes detenidos, nunca la golpearon. Ya en horas de la tarde y gracias a la gestión de la vicaría de la Arquidiócesis de Cali, Jenny Paola y los otros nueve detenidos fueron entregados a una comisión integrada por la iglesia y defensores de derechos humanos. “Yo hice parte de esa comisión y en efecto recibí a Jenny Paola, sana y salva”, aseguró a Diario Criterio el sacerdote José María López, párroco de la iglesia Nuestro Señor del Buen Consuelo, ubicada en el barrio Belalcázar de Yumbo.

Desde que fue liberada y hasta el día en que habló con el periodista de Diario Criterio, Jenny Paola aseguró que ni ella, ni su mamá recibieron una llamada de la Fiscalía en la que se indagara sobre su paradero.

Esa afirmación llama la atención porque, en un boletín de prensa con fecha del 31 de mayo de 2021, donde la Fiscalía hace un balance sobre los resultados del mecanismo de búsqueda que para esa fecha había permitido localizar a 308 personas, también se refiere a los tres únicos casos de desaparición forzada.

“A la fecha se evidencian en el sistema de información de la Fiscalía SPOA, tres denuncias por presunta desaparición forzada, al parecer, en el marco del paro nacional, por hechos ocurridos el 4 de mayo en Zaragoza (Antioquia), el 18 de mayo en Caldas (Antioquia) y el 20 de mayo en Yumbo (Valle del Cauca)”.

Además, el nombre de Jenny Paola también figura en las alertas de desaparecidos del Comité Permanente Defensa de los Derechos Humanos, capítulo Valle. Rodrigo Vargas, presidente de ese colectivo, días antes confirmó a Diario Criterio el reporte que tienen sobre el caso de Jenny Paola. Paralelo a ello, la historia fue difundida por medios alternativos de izquierda como Telesur.

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Sin duda, esta historia deja dos enseñanzas claras. Por un lado, muestra el lado perverso de las redes sociales frente a la desinformación. Por el otro, pone en tela de juicio la reacción investigativa de las autoridades frente a las cifras que ellos mismos manejan.

2 Comentarios

  1. Bueno el artículo, hasta que se puso a opinar sobre las redes. Las redes son eficaces para alertar y dar información oportuna, como en este caso. No piensa usted que l denuncia oportuna pudo evitar su desaparición forzada?