¿Sirvió no sacar el Esmad a las marchas en Cali?

Aunque se presentaron algunos actos delincuenciales, las autoridades coinciden en que fueron hechos aislados y que las manifestaciones se desarrollaron en paz.

Desde hace varios años se acuñó en Colombia la idea de que el único requisito para que una manifestación se convierta en disturbio es invocar al Escuadrón Móvil Antidisturbios, Esmad.

Y esa es la idea que se viene martillando desde que arrancaron las protestas del paro nacional y que ya completan 23 días. De hecho, una de las grandes diferencias entre las acciones del Gobierno nacional y mandatarios locales ha sido precisamente por el uso o no de esa fuerza especial de la policía.

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Desde que las redes sociales visibilizaron los presuntos abusos de las autoridades durante la represión de las protestas, no han cesado los llamados para que el Esmad no haga presencia durante las marchas. Pero ese clamor siempre se ahoga ante la cruda realidad de los actos vandálicos.

No obstante, en la gran convocatoria del paro nacional para este miércoles 19 de mayo, los caleños se arriesgaron a cumplir con ese sueño y se pusieron el reto de salir a marchar en paz pero con una sola condición: sin el Esmad en las calles.

El resultado de ese experimento fue positivo, pero con algunos lunares. En resumen, las marchas transcurrieron en completa calma y al final de la jornada se realizó una actividad cultural.

Miles de caleños salieron a protestar en tres grandes manifestaciones que se aglutinaron en el sector de la Loma de La Cruz, donde la protesta se convirtió en una fiesta cultural. Mientras tanto, las famosas primeras líneas mantenían inamovibles los 12 puntos de bloqueo que acorralan a los caleños.

Hasta el momento, voceros de la Policía Metropolitana de Cali no se han pronunciado en torno al experimento social, pero Diario Criterio pudo corroborar que, en efecto, ayer todos los miembros del Esmad que hacen presencia en la capital del Valle se acuartelaron en varias de las estaciones de policía, “y los agentes o patrulleros tenían la instrucción de acompañar, pero sin intervenir en la marcha”, explicó una fuente policial que pidió omitir su nombre por no estar autorizado para hablar sobre el tema.

Quien sí se pronunció una vez conocido el balance de la jornada de protesta fue el alcalde Jorge Iván Ospina, y lo hizo a través de sus redes sociales: “A todos los que adelantaron su derecho constitucional a la movilización y la protesta en paz. Gracias

A todos los que lo han hecho posible, gracias”, trinó.

En igual sentido se manifestó el arzobispo de Cali, Darío Monsalve, reconocido defensor de los manifestantes y crítico del uso de la fuerza de las autoridades: “La gran manifestación de ayer en Cali alienta el camino de una concertación rápida, justa y pacífica, que ANTICIPE derechos indiscutibles a quienes sostienen la presión del paro, encaminando éste a la plena y pronta movilidad. Ni violencia ni exceso de presión: cordura y acuerdo”, dijo.

Eso no quiere decir que la ciudad estuvo desprotegida y sin autoridad durante todo el día, sino que tal como lo precisó Carlos Rojas, secretario de Seguridad y Justicia de Cali, “tuvimos la presencia del Esmad en las diferentes marchas que se hicieron; sí estuvo la policía, de verde (Policía Metropolitana de Cali) muy atenta al llamado de algún hecho, pero afortunadamente el día funcionó con estas características”.

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El funcionario también hizo mención a los bloqueos, que es el problema más sensible en medio del paro nacional: “Sabemos que el tema de los bloqueos sigue siendo de mucha tensión en una parte de la ciudad; estamos trabajando muy duro para que ojalá logremos, a la mayor brevedad, evitar que estos bloqueos y estos hechos en los cuales se cobran unos recursos que son totalmente ilegales no existan en la ciudad”.

Los lunares

No todo ayer fue paz y cultura. Mientras miles de caleños marchaban, en algunos puntos de la ciudad se presentaron hechos delincuenciales que, si bien fueron considerados como ajenos a las marchas, quedaron como el gran lunar de la jornada y el experimento social.

El hecho más lamentable, sin duda, corrió por cuenta del enfrentamiento entre vándalos y uniformados del Esmad que custodiaban un supermercado de cadena ubicado al sur oriente de la capital del Valle. Aunque el episodio de saqueos y disparos sucedió en la noche, cuando ya habían terminado las marchas, los videos que circulan en redes sociales reflejan las mismas escenas de violencia que se buscan erradicar del paro nacional.

El otro incidente le sucedió a Sulay Ucros, corresponsal de Telemundo, quien denunció en sus redes sociales que ella y sus compañeros fueron atracados y despojados de sus equipos. A raíz de ese robo, la periodista indicó que el canal dejará de cubrir las manifestaciones desde la capital del Valle.

Finalmente, el secretario de Seguridad y Justicia de Cali reportó: “los hechos negativos fueron algunas personas aisladas totalmente de las marchas que intentaron dañar un semáforo en el centro de la ciudad y un poste de energía en el sector de La Luna. Fueron indudablemente hechos aislados, no relacionados directamente con las movilizaciones”.

Cascos Azules

Desde que surgió la idea de no enviar al Esmad a vigilar las marchas, la Alcaldía de Cali viene insistiendo en que esa labor de seguridad y garantía la pueden ejercer sus Mediadores de Paz o más conocidos como Cascos Azules.

Esa propuesta tiene muchos detractores porque se trata de un grupo de 60 personas capacitadas en derechos humanos por la Misión de la ONU en Colombia y cuya finalidad es tender puentes para el diálogo y mediar en todas las movilizaciones ciudadanas que surjan en Cali.

Oficialmente son denominados Mediadores de Paz, pero en la ciudad los conocen como los Cascos Azules porque portan ese elemento en sus cabezas y además llevan puestos sus chalecos de derechos humanos.

La idea nació en marzo del año pasado y es liderada por la Secretaría de Paz y Cultura Ciudadana, entidad a cargo de Danis Rentería, quien explicó a Diario Criterio que la misión del programa es mediar en todas las movilizaciones ciudadanas, donde hay diferencias, donde hay tensiones que puedan generar un hecho de orden público”.

“De día y de noche, el equipo de Cascos Azules ha estado presente desde el 28 de abril en los puntos de movilización en la ciudad, promoviendo el diálogo como camino a la reconciliación”, explicó el funcionario, tras aclarar que el nombre de Cascos Azules nada tiene que ver con una organización internacional.

De ahí que pocos crean que ese reducido número de personas, entrenadas para dialogar, cuenten con la capacidad de contener a una turba enfurecida en medio de una manifestación.

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