Tercera dosis: realidad inminente o especulación económica de las farmacéuticas

Mientras que la comunidad científica o la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) advierten que aún es prematuro hablar sobre la necesidad de tener que poner una tercera dosis de refuerzo o complemento contra el coronavirus, en los últimos días la mayoría de las farmacéuticas que tienen el control de las vacunas empezaron una campaña mediática para ambientar esta posibilidad.

El primero en advertir esta posibilidad fue Ugur Sahin, cofundador de la empresa alemana BioNTech, creadora de la vacuna que comercializa y producen en asocio con Pfizer.

Durante una videoconferencia a finales de abril, Sahin indicó que la tercera dosis sería necesaria si se quiere mantener un alto nivel de protección de este biológico, y estimó que debería ser administrada entre 9 y 12 meses después de la primera dosis.

Puede leer: ¿Por qué todos quieren con Pfizer?

La justificación de esta eventual medida inmunológica dejó al descubierto una preocupante realidad: que la efectividad de la vacuna Pfizer- BioNTech es del 95 por ciento al 91 por ciento durante los primeros seis meses. “Después de ocho meses vemos que los anticuerpos generados por la vacuna se reducen. Por eso necesitamos una tercera dosis para volver a llevar la vacuna cerca del ciento por ciento”.

Lo que no explicó es si una tercera dosis implicaría incluir nuevas variantes o cepas del virus, o si la actual es lo suficientemente poderosa. Lo cierto es que, de prosperar esta teoría, significaría sumarle a la empresa varios miles de millones de dólares en el futuro a la caja de esta multinacional, y por defecto, a las demás que tengan los biológicos.

Después de esta advertencia, AstraZeneca y Moderna anunciaron que también trabajan en posibles refuerzo frente al Covid-19 para afrontar la pérdida de la inmunidad que se desvanece con el tiempo y nuevas variantes del virus.

También ha empezado a circular la hipótesis de que, frente a la baja eficacia que tendrían las vacunas chinas Sinopharm y Sinovac, habría que poner una tercera dosis con otra vacuna distinta. Esto, frente al rebrote que se estaría presentando en países donde ya hay un alto porcentaje de personas inmunizadas con estos productos.

Recomendado: No se deje engañar: las mentiras sobre la vacuna de Sinovac

Por ejemplo, en los Emiratos Árabes o Bahrein ya se empezó a aplicar una tercera vacuna de refuerzo a quienes habían sido vacunados con Sinopharm.

A finales de mayo, la vocera de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) aseguró que con los “datos disponibles” la tercera dosis no será necesaria ya que la respuesta inmunitaria lograda con las vacunas actuales es suficiente frente a todas las variantes conocidas del coronavirus.

Ahora bien, si esto es así, tampoco es clara la decisión que anunció la Comisión Europea, a finales de mayo, de comprar 900 millones de nuevas dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech para ser entregadas entre finales de este año y 2023, con la posibilidad de llegar a 1.800 millones de unidades en ese mismo periodo de tiempo. No se sabe si es una acción para acaparar vacunas frente a una eventual necesidad de una tercera dosis, si es para mover la economía europea y empezar a donarlas a países más pobres o si es una estrategia de acaparamiento.

Germán Velásquez, subdirector de South Centre en Suiza y uno de los mayores conocedores expertos del acceso a los medicamentos y vacunas en el mundo, dijo a Diario Criterio que la posibilidad de una tercera dosis es una especulación única y exclusivamente de la industria farmacéutica, porque hasta ahora ni la OMS, ni las autoridades sanitarias de Estados Unidos o Europa han hecho algún pronunciamiento al respecto.

“Las primeras personas vacunadas en el mundo llevan tan solo entre 10 y 12 meses y el número de personas que han recibido alguna vacuna y se han reinfectado es muy bajo, por lo que no es algo representativo ni peligroso. Por ahora hablar de tercera o cuarta dosis, es algo prematuro y especulativo. Primero vacune a todas las personas en el mundo”, dijo Velásquez.

Lea también: AstraZeneca, entre el escepticismo y la efectividad

En un artículo publicado en el portal académico The Conversation, Antonio Gutiérrez Pizarraya, investigador, doctor y epidemiólogo del Hospital Universitario de Valme, advirtió que “en la población general, con un estado de salud adecuado y sin enfermedades de base, parece poco probable que vaya a ser necesaria una tercera dosis”, pero no rechazó esta posibilidad en pacientes inmunodeprimidos como personas trasplantadas, hematológico, VIH, cáncer, inmunodeficiencias, enfermedades autoinmunes o reumáticas, o incluso la malnutrición.

La farmacoepidemióloga Claudia Vaca, profesora de la Universidad Nacional, aseguró que el tema de la tercera dosis se ha relacionado mucho con las nuevas variantes, pero es simplemente una especulación. Agrega que en muchas ocasiones se tiende a extrapolar los datos de algunos países donde la variante Delta es prevalente.

“Me parece una especulación fuerte. Si se llega a dar sería una medida de precaución extrema que puede generar más pánico y unos gastos muy altos. Sin embargo, debemos esperar mayores datos para asumir con mayor tranquilidad esas afirmaciones”, le dijo Vaca a Diario Criterio.

Lo que sí es una necesidad imperante, advirtió Gutiérrez, es vacunar a estas personas, a sus familiares y a quienes conviven con ellos de forma inmediata. Esa es la mejor forma de protegerlos, sin pensar por ahora en una tercera dosis.

Le puede interesar: Colombia supera las 100.000 muertes por covid-19 con un nuevo récord diario

En América Latina, Chile advirtió que está pensando poner una tercera dosis y ayer, República Dominicana anunció que aplicará una tercera dosis de la vacuna contra la covid-19 como refuerzo, al mes de la segunda dosis.

La vicepresidenta, Raquel Peña, coordinadora del gabinete de Salud del Ejecutivo, afirmó que la decisión se tomó “previendo y adelantando” medidas, al tener en cuenta la situación en otros países con la llegada de variantes más infecciosas del coronavirus aún no presentes en República Dominicana, el tercer país de América Latina con la tasa de vacunación más alta, por detrás de Chile y Uruguay.

República Dominicana ha recibido hasta el momento cerca de 11,9 millones de vacunas, de las cuales ha aplicado 7,4 millones de dosis, y tiene contratadas al menos otras 24 millones de Pfizer, Sinovac y AstraZeneca.

La mayoría de las vacunas que han arribado al país por el momento corresponden a Sinovac (10,8 millones) y, el resto, a Pfizer o a AstraZeneca. A pesar de estas cifras, el país atraviesa en estos momentos la tercera ola de contagios, en la que ha aumentado la presión hospitalaria y los indicadores de transmisión.

Por ahora, lo curioso de este hecho es que mientras en algunos países se habla de la tercera dosis, en Colombia muchos hablan y está a la espera, pero de la primera dosis.

Recomendado: ¿Miente Duque al atribuir 10.000 muertes por covid a las aglomeraciones?

6 Comentarios