¿Todavía se puede salvar la Amazonía? Expertos responden

El hecho de que la Amazonía libere más CO2 del que ha absorbido en los últimos 10 años, es una “advertencia para la humanidad”, señaló Emmanuelle Berenger, gerente forestal sostenible y líder de Rainforest Alliance, una ONG ubicada en Nueva York, Estados Unidos. Expertos aseguran que todavía hay tiempo para salvar las selvas tropicales, incluida la de la región suramericana.

Berenger manifestó que preservar los bosques para el bienestar de la humanidad ya no es una opción, sino un deber.

“Entre 2010 y 2019, por ejemplo, la degradación en la Amazonía brasileña, causada por la fragmentación, la sobreexplotación o los incendios que dañan, pero no destruyen los árboles, causaron tres veces más emisiones que la destrucción total del bosque”, señaló.

Agregó que esto tiene un impacto en el cambio climático, “pero también en la biodiversidad, ya que la Amazonía alberga el 40 por ciento de la selva tropical que queda en el mundo y el 25 por ciento de su biodiversidad terrestre”.

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La experta enfatizó que el Amazonas genera casi la mitad de sus precipitaciones, alimenta las lluvias en todo el hemisferio occidental y que la creciente degradación de la selva tropical también tendrá un impacto significativo en los sistemas hidrológicos a nivel mundial.

El peor de los casos

“Esto conduciría a un cambio irreversible en el clima local que podría secar el bosque, aumentar su susceptibilidad al fuego y hacer que la mayor parte del Amazonas muera y se convierta en un ecosistema tipo sabana”, enfatizó, refiriéndose a algunos estudios que han indicado que, si más del 30 por ciento de la selva amazónica se llega a perder, podría llegar a un “punto de inflexión”.

En tal escenario, advirtió Berenger, también habrá “consecuencias imprevistas” para los patrones climáticos, las especies de plantas y animales, así como para las personas que viven y dependen del bosque.

“Además, existe un fuerte vínculo entre la destrucción de los bosques tropicales y el desarrollo de pandemias, ya que la deforestación y la caza de vida silvestre pueden conducir a la propagación de enfermedades de los animales a los humanos”, dijo, y señaló que alrededor del 70 por ciento de las nuevas enfermedades infecciosas se han originado a través de los animales, incluidos la covid-19, el SARS, la gripe aviar, el ébola y el VIH.

En respuesta a una pregunta sobre los efectos de la deforestación en las comunidades indígenas, Berenger explicó que los pueblos indígenas y las comunidades locales pueden ser los mejores guardianes de los bosques del mundo.

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“Jugar con el papel de la Amazonía en el clima y los patrones de lluvia perjudicará a Brasil y a sus pueblos ante todo. Los ecosistemas degradados también ofrecerán menos resistencia al cambio climático, lo que significa que los recursos naturales de los que depende la gente podrían escasear”, afirmó.

Al dar un ejemplo de un resultado negativo de la deforestación en los pueblos indígenas, Berenger señaló que el humo causado por los incendios en la selva tropical también presenta importantes riesgos para la salud, pues a menudo resulta en muchas muertes prematuras.

La covid-19 afecta obras de conservación

En respuesta a una pregunta sobre cómo la pandemia en curso afecta las obras de conservación en el terreno, Pilar Pedrinelli, gerente de participación pública global de Rainforest Alliance, precisó que muchas áreas protegidas en todo el mundo informaron que tenían problemas con los presupuestos, la capacidad de gestión y la eficacia debido a las restricciones de covid-19.

“Desde Costa Rica hasta Kenia e Indonesia, el ecoturismo se ha derrumbado. Estas actividades no solo proporcionan ingresos a las comunidades, también suelen financiar actividades de conservación”, señaló Pedrinelli.

Sin embargo, dijo que el cambio climático y las cuestiones ambientales siguen siendo los temas principales en la agenda de los ciudadanos en todo el mundo, ya que la pandemia ha llevado a un aumento de la conciencia ambiental: “Creo que la conciencia de la importancia de las selvas tropicales como los ‘pulmones de nuestro planeta’ y, en particular, su papel vital en el almacenamiento de dióxido de carbono ha ido creciendo durante años”.

Asimismo, aseguró que también hay una falta de comprensión en las mentes de las personas sobre los impactos de la destrucción y degradación de los bosques en la vida cotidiana.

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Pero considera que todavía hay tiempo para salvar las selvas tropicales del mundo, incluida la Amazonía, aunque requerirá una “respuesta masiva e inmediata”. Por ello, Pedrinelli pidió una cooperación global que incluya empresas, comunidades locales e indígenas, ONG y Gobiernos.

“Lo que las personas pueden hacer para educar a otros y ayudar a proteger las selvas tropicales que quedan en el mundo es apoyar el trabajo de organizaciones como Rainforest Alliance, que capacita a agricultores y comunidades forestales en prácticas de manejo sostenible de la tierra y restauración forestal”, agregó.

Detener la destrucción de los bosques impulsando la prosperidad rural, construyendo cadenas de suministro éticas e influyendo en las políticas son la agenda principal de Rainforest Alliance, que opera en 70 países.

Proclamado por primera vez en 2017 por Rainforest Partnership, el Día Mundial de los Bosques Tropicales se celebra anualmente el 22 de junio para crear conciencia y alentar la acción para proteger las selvas tropicales del mundo.

Rainforest Alliance es una organización internacional sin fines de lucro que trabaja en la intersección de los negocios, la agricultura y los bosques. El grupo tiene como objetivo crear un futuro mejor para las personas y la naturaleza al hacer que los negocios responsables sean la nueva normalidad.

Por: Agencia Anadolu 

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