“Lo único que podía hacer era llorar” viendo ‘Pepe Cáceres’: Adriana Eslava

Por: Clara María Mejía Zea*

La expresentadora de noticias Adriana Eslava estuvo en el estreno de ‘Pepe Cáceres’, película que cuenta la infancia y la vida de su padre, una gran figura de la tauromaquia en Colombia, fallecido el 16 de agosto de 1987, por una cornada, en la Plaza de Toros La Pradera, en Sogamoso. Tres meses después de su muerte, Adriana fue víctima de un atentado en el cual perdió su ojo derecho.

La cinta, que está en cartelera, fue escrita, codirigida y protagonizada por su hermano, el actor Sebastián Eslava, que quiso hacerle un homenaje a su padre, desconocido para él, pues Pepe murió cuando tenía 2 años de edad.

Espero que de esta entrevista salgan muchas claridades en torno a ese tema, porque, para mí, especialmente, que soy una mujer muy sensible, es doloroso ver como algunas personas agreden en las redes la película sin ni siquiera haberla visto. Aquí van a encontrar respuestas que les van a llamar la atención y, sobre todo, lo que más me importa, que les tranquilicen el alma. Esto no es una pieza macabra —como muchos lo consideran y lo han señalado— de tortura. No. Un ser como soy yo sería absolutamente incapaz de aceptar la tortura, desde ningún punto de vista”, dice Adriana Eslava.  

Clara María Mejía Zea: ¿Qué sintió en la sala de cine viendo las imágenes de su padre, reflejadas en la actuación de su hermano, el actor Sebastián Eslava? 

A.E: Sebastián ya ha contado en varios medios que este es el resultado, desde su talento que es el cine, de las respuestas (sic) que él desde niño siempre se preguntó de quién era mi papá. Papá murió siendo todos muy jovencitos y chiquitos.

Ha sido como esa búsqueda. Claro, empecé yo primero porque, a pesar de no ser tan chiquita como Sebastián, por las circunstancias mismas de vida, mis padres se separaron cuando yo tenía tres años y él construyó otro hogar independiente en el que no hubo espacio para nosotros.

Yo tampoco podría decir que conocía a mi papá. El único que lo conoció fue el que me sigue, Francisco, porque él sí tuvo la oportunidad de estar más cerca de él.

Total, que yo también tuve esa búsqueda en un momento dado, de muchas maneras, sobre todo a través de terceros, conocer personas que la vida le va poniendo a uno en el camino. Pero Sebastián se lo tomó en serio, se dedicó a eso, a investigar, a ir a Manizales, a hablar con la gente y a descubrir historias. Lo que sería fascinante, después de esto es escribir un libro entero sobre la historia, como tal, del torero. 

Esta película no es la historia del torero, es la historia del ser humano, del hombre, de un niño que, en el mundo en que le tocó vivir, aspiró a los más alto y lo logró. 

Esto no es una oda a la tauromaquia, es un transmitirle a los demás como fue el papá de ese muchacho que es el actor, que es el guionista, que es el comercial. El que tuvo que conseguirse la plata para hacer la película junto con su amigo Camilo Molano; y como decía él, desde director, actor, el que lleva los tintos, el que consigue la ropa, todo. Le tocó meterse en todo porque son 17 años de esta lucha, esto no fue que se sentó como señorito a que le entregaran un dinero y ‘me lo quiero gastar’. 

Volviendo a la pregunta original, ¿qué sentí yo? Pues, primero sentía un susto porque, como él me dice, soy la hermana mayor y, obviamente, tengo ese deseo de protección, de cuidado de que ese esfuerzo le salga bien.

Y en la medida en que iba a avanzando la película, veía esta realización tan bella y ese lenguaje visual tan extraordinario. Ver la delicadeza con la que se tocan la mayoría de los temas, precisamente, pensando en aquel que rechace la tauromaquia, me parece que es un gran acierto.

Trailer de Pepe Cáceres.

Claro, yo veía en momentos a Sebastián, el actor, pero cuando esa imagen me cambiaba y aparecían las de archivo de mi papá, lo único que podía hacer era llorar. Me llenaba una nostalgia, una tristeza de no tenerlo, de ponerme en los pies de él, con base en la historia que estaba narrando Sebastián, porque siempre es doloroso cuando uno tiene que pensar que, la gente, por sus sueños, incluso ha tenido que aguantar hambre. Eso fue lo que le tocó a mi papá y lo digo sin vergüenza.

Mi papá aguantó hambre para poder llegar adonde llegó. Sí, tuvo una rebeldía también: no quiso seguir viviendo con su mamá, y se fue, y tuvo una vida más difícil que todos sus hermanos. 

Y perseguir ese sueño que, además, era muy difícil… Es que yo reitero: no piensen en la tauromaquia hoy, en el siglo XXI; piensen hace 70 años. La realidad del mundo era otra, muy diferente, y eso era más allá que ser campeón del Mundial de Fútbol. Y llegar a ser figura en España era un sueño supremamente grande y él, empecinarse en hacerlo, con los miedos que tuvo que pasar, las humillaciones, eso siempre le arruga a uno, como hija, el corazón.

C.M.M.Z: En la película veremos a ese Pepe Cáceres niño que tuvo que enfrentar muchas dificultades, incluso el suicidio de su papá. ¿Qué van a ver los colombianos en la pantalla grande?

A.E: La vida de mi papá finalmente nos toca a todos. Si has tenido que tener dificultades de niño, ahí te identificas. 

Si no tuviste un papá por las circunstancias que sean, en el caso de mi papá, pues, dolorosamente, porque mi abuelo se suicidó, y no a los siete años, como está representado en la película, porque ahí era necesario ese elemento para poder desarrollar el diálogo, sino mucho más chiquito. Es que mi papá, creo no equivocarme, debía tener unos tres años cuando mi abuelo se suicidó, eso identifica cuando Sebastián perdió a su papá y, de alguna manera, yo también, porque yo tenía esa edad cuando se destruyó mi hogar.

Si has sido criado por tus abuelos, y ves el valor que tienen los abuelos en tu vida, te vas a identificar con el personaje. 

Si la gente te ha ignorado, te ha explotado… vas a identificarte con el personaje. Si ha habido gente que te da la mano, que cree en ti, que te ha brindado su apoyo, te vas a identificar con el personaje. 

Si has amado y has tenido que renunciar por tus sueños al amor, también te vas a identificar con ese personaje. 

Si amas al campo, si amas la naturaleza como la amó mi papá —porque todo lo que él produjo lo invirtió en dos fincas. Él no nos dejó a nosotros casas, ni propiedades. Dejó dos fincas—, te vas a identificar con el personaje. 

Yo creo que hay muchos puntos. Más que ir a entender a Pepe Cáceres o buscar el torero famoso; el hombre que, durante 30 años, como dice esa frase —que a mí me parece un tanto particular—, “puso en alto el nombre de Colombia”, pero, sí. Él visibilizó en España a Colombia y eso lo puedo experimentar e identificar hoy, que vivo en España. Yo no vivo en el mundo del toro, pero cuando me encuentro con la gente de ese mundo, el respeto y la admiración con que se refieren a él… es grandioso. 

C.M.M.Z: ¿Qué recuerdos tiene con su papá? Sé que son pocos.

A.E: Son pocos. Por un lado, era un hombre de un humor fantástico. Me contaba un día que hubo un derrumbe yendo por la carretera a la finca que tenía en el Tolima y le tocó dejar el carro, atravesar a pie y, después, tomar un bus. Iba en el bus, y lo miraba y lo miraba una señora, hasta que le dijo: “Perdón, señor. ¿Usted no es Pepe Cáceres?”. Entonces él le dijo: “Sí. Sí, señora. Soy yo”. Y dice “Ah. A mí sí me habían dicho que usted estaba quebrado, pero yo no quería creer”.

Era un hombre de buen humor, pero también de un carácter supremamente fuerte y me impacta, incluso en el cóctel que hubo después de la premier había una foto de mi papá que miré y les dije a mis hermanos, “uy, me dio susto”.

Sebastián Eslava como Pepe Cáceres
Sebastián Eslava, hermano de Adriana Eslava, en el papel de Pepe Cáceres, su padre, al que no conoció,

Yo creo que uno de los recuerdos bonitos fue cuando cumplí 15 años. Coincidía con que papá había estado toreando y me llevó a su casa, que, como digo, la relación, tristemente, era distante. Se tomó unos traguitos que él, realmente, no debía tomar trago, ni le lucía ni lo frecuentaba, pero ese día se tomó unos aguardienticos, podríamos pensar, y me trajo serenata. Para él no era fácil expresar los sentimientos y, quizás, por eso, era tan duro.

Finalmente, el mundo que le tocó vivir fue muy duro. Un mundo con mucha traición y con mucha falsedad. Un mundo muy complejo.

“Mi papá nunca buscó torturar a un animal”: Adriana Eslava

C.M.M.Z: Se juzga mucho el mundo de la tauromaquia…

A.E: Sí, pero, bueno, esas son las nuevas generaciones, que tienen una superioridad moral tenebrosa. Yo pensaba, “¿qué es más cruel coger a un animal absolutamente autosuficiente y volverlo discapacitado?”. Por ejemplo, un perrito, un perro que nace en el campo no necesita vacunas, sale y va por el mundo, come y no necesita de nadie distinto de él mismo. Un perro que nace en ciudad necesita vacunas, veterinario, que le den comida, que lo saquen a hacer popó, le pongan un abriguito, cuando en la naturaleza misma del animal no necesita al hombre y aquí los vuelven dependientes. 

Esto es tan difícil, sobre todo porque no responde definitivamente a una preocupación verdadera, sino más a un deseo de generar resentimientos. Yo quisiera que si alguien que, desde hace un tiempo, como dicen ellos, odia el mundo de los toros, pudieran entender que yo no conozco, hasta el día de hoy, una persona que se siente a la espera de la tortura de un animal. Sé que mi papá nunca buscó torturar a un animal. Todo lo contrario.

Y la esencia de la tauromaquia no es esa, porque entonces las orejas se las llevaría el que más lo pinche o el que más daño le haga. Si ese es el concepto, se trataría de matarlo a dardos y no con una espada inmediata. 

Entonces es dejarse instrumentalizar, como se llama hoy en día, por otro tipo de tendencias más políticas que reales, de la esencia del ser.  

C.M.M.Z: ¿Cómo era la relación con su mamá? ¿Cómo era vivir con su papá en la casa?

A.E: La relación con mi mamá fue todavía más compleja. Es que mi papá y mi mamá se conocen cuando mi mamá está regresando de representar a Colombia en Miss Universo y, después, en Miss Naciones Unidas, en España, en Palma de Mallorca.

Mi abuelo se había muerto mientras ella estaba en España y, mi papá, que la había conocido porque Raquel Ercole y su esposo, uno de Los Tolimenses, los había presentado en el Hotel Tequendama; mi mamá había tenido unas cortas palabras con él, incluso no muy amables. Y se fue para el reinado y mi papá apenas supo que venía buscó, con un primo de ella, poder estar ahí, y la esperó en el aeropuerto. Y, cuando mi mamá se baja del avión, más o menos él le dice, tipo película: “Tú perdiste a tu papá, pero aquí estoy yo, Olga Lucía”, y a los tres meses se casan.

Así de loco. Suena muy romántico, pero en la vida real lo romántico resulta un petardo porque obviamente no se conocían. Eran mundos distintos. Mi mamá, en su vida, se había sentado en una plaza de toros. Es decir, era muy complejo porque, para construir un hogar y casarse, hay que conocer al otro y ellos no se conocían, por lo que a los tres años y un poquito se acabó el matrimonio. 

Póster Pepe Cáceres
Pepe Cáceres.
*Clara María Mejía Zea (Medellín, 1974) tiene más de 25 años en el oficio. Trabajó como redactora en la revista Cromos, libretista en Caracol Televisión, editora general de la revista Jet-Set y documentalista en Teleantioquia (Medellín). Estudió periodismo y comunicación social en la Universidad de La Sabana (Bogotá) e hizo el curso Más allá de la escritura, de Isabel Allende, impartido por Cursiva y Penguin Random House (España), que la impulsó a dedicarse a la escritura. Recientemente publicó su primer libro, Mis primeras citas, y abrió un canal de YouTube, Clara María Mejía Zea, en el que entrevista a famosos sobre sus citas más curiosas. Instagram: Tatumejia. Facebook: Clara María Mejía.

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