Al rojo vivo la batalla estratégica por el control del mar Negro

Para la estabilidad de la región es vital que la actual rivalidad entre Estados Unidos y Rusia no escale en nuevas y peligrosas tensiones.

Por: Análisis de Giray Saynur Derman – Agencia Anadolu

A lo largo de la historia, el mar Negro ha sido el hogar de innumerables civilizaciones y etnias, en especial, una región de importancia geopolítica y geoestratégica en muchos aspectos, especialmente económicos, comerciales y de transporte. Esto lo convierte, con mayor razón en la actualidad, en una de las principales áreas de competencia entre diferentes países y potencias, especialmente Rusia y Estados Unidos.

La Cooperación Económica del Mar Negro (BSEC, por sus siglas en inglés) es una de las principales organizaciones creadas después de la Guerra Fría. El Grupo de Tarea para la Cooperación Naval en el Mar Negro (Blackseafor) también fue creado para proporcionar seguridad tras esa guerra.

Otras organizaciones y mecanismos como la Unión Europea (UE), la OTAN, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y la Operación Armonía en el Mar Negro (KUH, por sus siglas en turco) intentan garantizar su seguridad.

Estados Unidos pretende mantener su hegemonía luego de haber declarado el “nuevo orden mundial” tras el colapso de la Unión Soviéticas. El mar Negro es el único en el que Estados Unidos no puede proyectar su influencia, a pesar de considerarlo de “interés vital”. El objetivo principal de la estrategia de ese país es impedir que otras potenciales se conviertan en rivales reales y que se formen alianzas regionales en contra de su hegemonía.

La OTAN juega un papel importante en la construcción de una “Europa plena y libre” o, dicho de otra manera: en la integración de la región en el sistema occidental a través de la membresía o la cooperación.

Según Estados Unidos y Reino Unido, la OTAN es el principal procurador de la seguridad en la región euroatlántica, que también incluye el mar Negro. En este contexto, el mar debería convertirse en un lago de la OTAN.

Además de la Otan, Estados Unidos, Reino Unido y otros países miembros tratan de evitar la influencia rusa en la región a través de programas de ayuda y “revoluciones de color”. Los llamados a poner fin a los “conflictos regionales” y garantizar la “seguridad energética” tienen como objetivo principal limitar la influencia de la Federación de Rusia.

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Mientras tanto, la cuenca del mar Negro tiene una importancia cada vez mayor para Rusia como área de interés vital. Por allí están sus oleoductos, líneas de transmisión de energía, su flota naval, sus bases militares, y por allí pasa grtan parte de la seguridad y el comercio regional . Su objetivo es ganar el “dominio del mar Negro” por un lado, y la posibilidad de salir al Mediterráneo y controlar los estrechos los Dardanelos y el Bósforo, por otro.

El incremento de la presencia de Rusia en el estrecho de Kerch y el mar de Azov cambió por completo el equilibrio del poder político militar en la cuenca del mar Negro. Las políticas agresivas y expansionistas de Rusia en esta región obstaculizaron la influencia de la OTAN y Occidente. Rusia trata de asegurarse el control de la región haciendo demostraciones de fuerza como en los viejos tiempos de su poderío y en el marco de una estrategia imperial histórica.

El tamaño de la flota rusa del mar Negro aumentó hasta los 25 mil efectivos, 21 buques de tonelaje pesado, siete submarinos y 200 barcos de apoyo. La zona fue reforzada con más de 28 mil efectivos adicionales de la Marina rusa.

Tras la anexión ilegal de Crimea en 2014, Rusia desplegó sistemas de defensa aérea S-400, misiles Kh-35U, aviones de combate Su-24 y Su-30SM y helicópteros Ka-27/29 en Sebastopol/Akyar. En cierto sentido, Rusia intenta prevenir la influencia de los países occidentales en su interior, así como controlar su “entorno cercano”, tal y como lo requiere su política neoeuroasiática.

La guerra de Osetia del Sur de 2008 (Georgia), la guerra del Donbás desde 2014 y la ocupación y posterior anexión de Crimea son, precisamente, el reflejo de esta política. Rusia impidió el dominio absoluto de la OTAN en el mar Negro al imposibilitar que Georgia y Ucrania se unieran a la organización.

Esta feroz competencia transformó la percepción de seguridad en la región e hizo que los equilibrios se volvieran más sensibles. Sin embargo, las políticas agresivas y expansionistas de Rusia en esta zona tienen otras razones más allá de la OTAN.

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Se trata de razones relacionadas con las áreas de cooperación regional que Rusia estableció con países como China, Siria, Irán y Turquía. Esta última y Rusia renovaron sus políticas de seguridad en el mar Negro para convertirse en aliados. Los países occidentales, especialmente Estados Unidos y Reino Unido, se posicionaron en contra de Rusia. La rivalidad de la Guerra Fría entre Estados Unidos y Reino Unido por un lado y Rusia por otro continúa, pero esta vez en el mar Negro.

Este mar volvió a ser escenario de una nueva escalada de tensión en los últimos días. El pasado 23 de junio, el Ministerio de Defensa ruso comunicó que el destructor británico, HMS Defender (D-36), violó sus aguas territoriales en el suroeste de la península de Crimea, y que un avión de combate Su-24M despegó para interceptar el buque.

“Un barco ruso encargado de proteger la frontera abrió fuego de advertencia contra el buque británico a las 12:06 y 12:08 horas. Nueve minutos más tarde, el Su-24M emitió una advertencia de bombardeo sobre la ruta del buque Defender”, dijo el Ministerio. Más de 20 aviones rusos y dos barcos de la Guardia Costera escoltaron al buque británico durante su tránsito cerca de Crimea.

Por su parte, Reino Unido negó la versión rusa. Según el Ministerio de Defensa británico, el HMS Defender realizó un paso inofensivo a través de las aguas territoriales de Ucrania en conformidad con el derecho internacional. El ministro de Defensa británico, Ben Wallace, aseguró que no dudarán en defender el derecho internacional, ya que el incidente tuvo lugar en aguas de Crimea y el derecho internacional considera que Crimea pertenece a Ucrania.

Wallace tachó las acusaciones de Rusia de “desinformación”. El Ministerio de Defensa ruso pidió a Londres que examinara los movimientos de la tripulación de su buque y notificó a su agregado militar sobre la supuesta violación de las aguas territoriales rusas. El Ministerio ruso calificó la acción del buque británico de “peligrosa” y una violación de las convenciones de las Naciones Unidas. Así mismo, el Ministerio de Exteriores ruso dijo que convocará al embajador británico en Moscú.

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El incidente fue percibido por Rusia como un ensayo de una posible operación de la OTAN en el mar Negro para ponerla a prueba y observar su respuesta.

El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo que un buque británico ingresó ilegalmente a aguas de Crimea para observar en detalle cómo reaccionarían las fuerzas rusas. Putin también dijo que el buque actuó en coordinación con Estados Unidos. “Incluso si hubiéramos hundido el buque, aún sería difícil imaginar que el mundo estuviera al borde de la Tercera Guerra Mundial”, agregó Putin, mostrando al mundo el alcance de la tensión.

En resumen, Reino Unido y Estados Unidos pretenden integrar la región del mar Negro en el sistema capitalista internacional bajo el pretexto de un “nuevo orden mundial” y “una Europa plena y libre”.

La Federación de Rusia desarrolla una estrategia para evitar que el mar Negro se aleje de su esfera de influencia y control y se convierta en un lago de la OTAN. Esto lo hace implementando la Convención de Montreux rigurosamente. De hecho, la política de Putin se basa en el testamento de Pedro el Grande: descender a aguas calientes, evitar que el entorno inmediato de Rusia sea penetrado y establecer el dominio. La región del mar Negro sigue siendo una zona de rivalidad importante.

Para la estabilidad de la región, es vital que esta rivalidad no se torne cada vez más amenazadora y lleve al mundo al borde de una nueva guerra. Así mismo, es de suma importancia que los incidentes se resuelvan a través de la diplomacia y de manera moderada. Pero las aguas del mar Negro parecen haberse calentado bastante. La identificación de Rusia como la principal amenaza de Occidente en la Cumbre de la OTAN confirma esta tesis.

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