¿Puede un ateo y liberal de pensamiento ser presidente de Colombia?

Diario Criterio le preguntó a Alejandro Gaviria si su condición de ateo y su postura sobre temas tabú como el aborto, los derechos LGBTIQ o la eutanasia podrían afectar su candidatura.

Probablemente, en algunos sectores de la población sí, pero, al mismo tiempo, tengo la idea de que la sociedad colombiana está cambiando rápidamente en estos temas que son complejos y que en muchos países definen las elecciones presidenciales (…) Yo tengo una historia en estos temas que no puedo cambiar por razones electorales. Soy lo que soy, de alguna forma”, afirmó.

Sobre su ateísmo, agregó:

Me ha llamado la atención el tema sobre mis creencias o no creencias religiosas, que están jugado un papel desde muy temprano en la campaña. Hace unos días grabé un video que trata de mostrar mi posición al respecto, que está basado en el respeto a la libertad de pensamiento, en esta idea de que la enseñanza fundamental de la religión es el amor al prójimo y en algo que yo creo íntimamente que es la espiritualidad como una búsqueda de significado”.

Un ateo en campaña

Como bien lo señaló Gaviria, estos temas podrían convertirse en parte importante de la campaña electoral y ser utilizados por sus contrincantes para restarle votos. De hecho, el video del que habla en la entrevista respondía a una columna de El Tiempo, escrita por Fernán Martínez, titulada ¿Un presidente ateo?

Allí, el veterano empresario del espectáculo escribió: “En el país donde Alejandro Gaviria quiere ser presidente, se le rinden de rodillas y con los ojos cerrados, rezos, plegarias y peregrinaciones al Divino Niño Jesús, al Señor Caído de Monserrate, La Virgen de Chiquinquirá, el Señor de los Milagros, la Virgen de Las Lajas o María Auxiliadora (…) En este largo viacrucis de 40 semanas de campaña, a Alejandro Gaviria le va a tocar elaborar, con más convicción, su discurso ante este tema”.

Ante este y otros cuestionamientos Gaviria respondió: “Creo que tenemos una oportunidad muy valiosa para asumir entre todos este debate de la mejor manera, desde el respeto y la tolerancia (…) No soy católico, pero creo en un mandamiento fundamental, uno que los resume y contiene a todos: el amor al prójimo (…) Yo creo en la espiritualidad, así lo expresé en mi ideario de campaña (…) Y existen diferentes formas de practicarla y creo que todas son respetables”.

No es la primera vez…

En un país cuya mayoría de ciudadanos se autoidentifican católicos o cristianos, declararse abiertamente ateo podría considerarse un suicidio electoral. Por eso, los candidatos tachados con esta etiqueta han hecho hasta lo imposible para mostrar sus credenciales religiosas. Y Antanas Mockus bien lo sabe.

En abril de 2010, el exrector de la Universidad Nacional dio a conocer a la opinión pública que sufría de párkinson. Políticos, columnistas y analistas se preguntaron si un candidato con esa enfermedad podía ser presidente. Pocos días después, la discusión quedó sepultada por otras declaraciones de Antanas Mockus. En su programa, José Gabriel Ortiz le preguntó:¿Usted cree en Dios?“. “¡Uy, no me la ponga tan difícil!”, respondió. Y continuó: “Yo tengo formación en matemáticas y algo en física y eso tiende a hacerme muy escéptico”.

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La respuesta generó un debate público que obligó al entonces candidato a la presidencia por el Partido Verde a aclarar que no era ateo. Para bajarle la tormenta dio diversas entrevistas. En una de ellas, concedida a Juan Gossaín, dijo: “Yo creo en Dios, aunque soy un católico que a raíz de un matrimonio civil fue discretamente y elegantemente descomulgado, y a pesar de la excomunión, tengo buenas relaciones con la Iglesia”.

Gossaín contrapreguntó: “¿Usted es católico practicante?”. Para que no quedara duda de su devoción católica, Mockus respondió: “Voy a misa unas cinco o seis veces al año. No soy muy practicante, pero la influencia de las ideas católicas en lo que es mi trabajo es muy fuerte. Colombia solo puede transformarse culturalmente como propongo si se apoya en la tradición católica”.

Y para que no hubiera duda de su religiosidad, dijo: “Es más grave robarse una hostia consagrada que una hostia sin consagrar”. Días después, Mockus diría que este incidente con sus creencias le había ocasionado más daño que el conocimiento de su enfermedad.

Es más grave robarse una hostia consagrada que una hostia sin consagrar”.

Antanas Mockus
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Buenas y malas noticias

En su entrevista a Diario Criterio, Gaviria aseguró que la sociedad colombiana está cambiando frente a este y otros espinosos temas y que contaba con esa transformación para llagar a la presidencia. Sin embargo, el estudio ‘Diversidad religiosa, valores y participación política en Colombia’, publicado el año pasado, da cuenta de una sociedad profundamente religiosa. El 93,7 por ciento de los colombianos son creyentes (57,2 por ciento son católicos; 19,5, evangélicos; 13,2, creyentes no afiliados y 3,8 pertenecientes a otras religiones), mientras que el 6,3 por ciento son agnósticos o ateos. Y para el 88,2 por ciento la religión es muy importante o importante.

Autoidentificación religiosa agrupada por categorías

(Porcentaje)

La mayoría de los encuestados dicen ser creyentes
Fuente: Beltrán, William; Larrota, Sonia (2020) Diversidad religiosa, valores y participación política en Colombia. Bogotá: Universidad Nacional.

Si bien el catolicismo y el cristianismo (evangélicos/pentecostales) dominan todos los estratos sociales, en el 3 y 4 hay un ligero repunte de los ateos, agnósticos y creyentes no practicantes. Esa podría ser una buena noticia para Gaviria. Sin embargo, llama la atención que, en posturas relacionadas con el conocimiento y la religión, los colombianos son muy conservadores. El 64,2 por ciento está de acuerdo con la afirmación “Dios creó todo lo que existe en seis días y descansó el séptimo”. Y en cuanto a la creencia en la evolución darwiniana hay un empate: el 40,7 por ciento no cree y el 38,9 por ciento,sí.

Respecto a las posiciones morales, la encuesta muestra que la mayoría de los entrevistados están en desacuerdo con despenalizar el aborto (61,4 por ciento), el matrimonio de parejas del mismo sexo (56,2 por ciento) y la adopción de niños y niñas por parte de parejas del mismo sexo (63,1 por ciento). Sorpresivamente, la mayoría está de acuerdo con la eutanasia (59,1 por ciento).

Posición sobre la adopción de niños y niñas por parte de parejas del mismo sexo

(Porcentaje)

La mayoría de los encuestados no están de acuerdo con la adopción de parejas del mismo sexo.
Fuente: Beltrán, William; Larrota, Sonia (2020) Diversidad religiosa, valores y participación política en Colombia. Bogotá: Universidad Nacional.

Política y religión

La encuesta también hace un buen análisis de la relación de ambos ámbitos, de lo cual se puede concluir que en el país empieza a predominar la idea de que la religión y la política deben estar separadas. Punto a favor para Gaviria. El 69,1 por ciento de los colombianos considera inconveniente que las instituciones religiosas apoyen a un candidato o partido político y el 60,9 por ciento no está de acuerdo con que líderes religiosos participen en política electoral.

Aunque la mayoría de los colombianos no se identifica con ningún partido político (78,8 por ciento), todavía hay una fuerte relación entre posturas morales, religión y partidos políticos. A manera de ejemplo: entre el 50 y el 55 por ciento de los que dijeron ser simpatizantes del Polo Democrático, la Alianza Verde y Colombia Humana están de acuerdo con la adopción de niños y niñas por parte de parejas del mismo sexo. Por su parte, entre el 72 y 84 por ciento de los que dijeron pertenecer al Partido de la U, Partido Conservador y Centro Democrático no aprueban este tema.

Posición sobre la adopción de niños y niñas por parte de parejas del mismo sexo y pertenencia a un partido político

(Porcentaje)

La mayoría de partidos de derecha no están de acuerdo con la adopción por parte de parejas del mismo sexo.
Fuente: Beltrán, William; Larrota, Sonia (2020) Diversidad religiosa, valores y participación política en Colombia. Bogotá: Universidad Nacional.

Mención especial merecen los seguidores del Partido Liberal, un sector al que Gaviria le habla constantemente. De los que afirmaron ser del liberalismo, el 70,9 por ciento no está de acuerdo con el aborto, el 73,9 por ciento no aprueba el matrimonio del mismo sexo y el 77,7 por ciento tampoco quiere la adopción por parte de parejas del mismo sexo.

En conclusión, la sociedad colombiana no ha cambiado tanto como confía Gaviria y es probable que temas como su condición de ateo puedan influir negativamente. Sin embargo, también hay algunos hechos que pueden apoyar la tesis de Gaviria; por ejemplo, hay más representantes del sector LGBTI en cargos públicos y de elección popular. De hecho, Claudia López ganó la Alcaldía de Bogotá declarándose abiertamente lesbiana, aunque siempre apeló a su catolicismo. Lo cierto es que la candidatura de Gaviria será un termómetro sobre qué tan laica es la sociedad colombiana y si pueden elegir a un presidente ateo.

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