Los verdes deciden su futuro en medio de una batalla de poderes

Aunque algunos miembros han intentado minimizarlo, el enfrentamiento entre dos sectores de la Alianza Verde está para alquilar balcón.

Este viernes, las directivas de la Alianza Verde se reúnen de emergencia en Bogotá con el pretexto de concertar la forma cómo escogerán a su candidato a la Presidencia de la República, pero que de fondo, podría definir la pugna que desde hace semanas libran varias fuerzas al interior de esta colectividad.

Entre los temas que no han podido ponerse de acuerdo es si irán unidos a las elecciones con la Coalición de la Esperanza, con un candidato que entre a jugar en la consulta que quiere hacer este nuevo movimiento o sí, como lo quiere la senadora Angélica Lozano -y de paso la alcaldesa claudia López- se trata de facilitar todo para asegurarle a Sergio Fajardo el partido e ir, con mayor facilidad, a ganar también la competencia que hay en la Coalición.

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La batalla no es menor. La Alianza Verde se ha consolidado como uno de los partidos de oposición más fuertes en el gobierno de Iván Duque. Con nueve escaños en el Senado y nueve en la Cámara de Representantes, esperan aumentar su caudal político para 2022 y ganarle la partida al uribismo y el petrismo.

Tras varias discusiones, el partido decidió hacer parte de la Coalición de la Esperanza, compuesta por Sergio Fajardo, Humberto de la Calle, Juan Manuel Galán, Juan Fernando Cristo y Jorge Robledo. Pero ahora, los planes apuntan a que este grupo contará, precisamente, con un candidato verde, quien saldrá de la una lista de seis nombres en los que están Jorge Londoño, Sandra Ortiz, Iván Marulanda, Camilo Romero, Antonio Sanguino y Carlos Amaya.

Alianza Verde
Precandidatos a la Presidencia por la Alianza Verde

El frente encabezado por la senadora Lozano, la representante Juanita Goebertus y otros, quieren seguir haciendo parte de la Coalición de la Esperanza, pero con nombre propio: Sergio Fajardo. Entre tanto, otro sector, afín a Camilo Romero, prefiere escoger primero al precandidato para luego decidir en qué coalición participar. Esto genera divisiones y temores frente a la posibilidad de que, en caso de imponerse el nariñense, terminé no en la Coalición de la Esperanza, sino endosándole el partido al petrismo.

Esta batalla tuvo su último capítulo esta semana a raíz de un cruce de trinos entre Lozano y Romero, en el que participaron Mafe Carrascal y Antonio Sanguino. El ambiente llegó a un punto de tensión tan alto que el copresidente del partido, Antonio Navarro Wolf, citó este viernes en la mañana a una reunión, “para evitar que las cosas se sigan saliendo de control”, como le dijo una fuente a Diario Criterio.

Aunque Lozano ha afirmado en su Twitter que en la reunión solo se discutirá “sobre el mecanismo para seleccionar la candidatura única entre las seis precandidaturas verdes”, miembros del partido consultados afirman que allí se puede estar jugando la unidad del partido.

Este es un momento inédito en los verdes, ya que durante muchos años las distintas tendencias que han estado en este partido han convivido sin mayores sobresaltos. “Nuestro partido ha sido muy estable y siempre habíamos solucionado nuestras diferencias de manera fácil, pero ahora las cosas son distintas por las coaliciones”, explica la fuente que prefiere no decir su nombre.

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El origen de la pelea

Todo este conflicto comenzó en febrero de este año, cuando se barajaron los precandidatos del partido para las elecciones presidenciales de 2022.

En medios circuló la versión de que el mecanismo para escoger al candidato, entre los seis aspirantes (Jorge Londoño, Sandra Ortiz, Iván Marulanda, Camilo Romero, Antonio Sanguino y Carlos Amaya), sería una encuesta amplia. El ganador competiría con otros precandidatos de una coalición de centroizquierda para sacar un único candidato en la primera vuelta.

Hasta ese momento, las cosas iban bien. Pero empezaron a complicarse cuando el 26 de marzo, la dirección nacional del partido ratificó el compromiso “y participación activa en la construcción y consolidación de la Coalición de la Esperanza”, además de fortalecer las seis precandidaturas.

Si bien esta decisión se tomó por unanimidad y quedó registrada en un comunicado para la opinión pública, dejó insatisfecho a algunos miembros y al propio Romero.

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Para este sector, el compromiso de participar en la Coalición de la Esperanza significaba una violación a lo acordado en febrero, mientras que para Lozano y otros copartidarios este anuncio no era excluyente con la posibilidad de tener un candidato verde fuerte en la primera y segunda vuelta. Pero esa fortaleza, según ellos, se lleva a cabo dentro de la coalición de centroizquierda.  

El choque entre ambas visiones creció a tal punto que los otros líderes de la Coalición de la Esperanza decidieron continuar con la consolidación del movimiento sin contar de lleno con el partido. Así la coalición hizo su lanzamiento en junio, sin los verdes, aunque en el acto público participó Juanita Goebertus.

Entre Fajardo y Petro

Detrás de la escogencia de candidato, y de la pausa de los verdes en la Coalición de la Esperanza, se esconden las simpatías y antipatías frente a Sergio Fajardo y Gustavo Petro. Romero y sus seguidores consideran que el sector de Lozano y compañía quieren hacer todo lo posible para acompañar la campaña de Fajardo, sacrificando la posibilidad de un candidato verde a las presidenciales del próximo año.

Lo que pasa acá es que ciertos miembros quieren que Fajardo sea el candidato de la Alianza Verde pasando por encima de las opiniones de las bases, y sacrificando la opción de participar en las elecciones del 2022 con candidato propio, con el fin de construir la candidatura de Claudia López para 2026, en la que contaría con la bendición de Fajardo”, le dijo a Diario Criterio un miembro del partido.

Por otra parte, el sector encabezado por Lozano considera que las actuaciones de Romero están dirigidas a que el Verde apoye la candidatura de Petro. Esta posibilidad genera resistencia en parte de la colectividad. “Camilo está actuando como una rueda suelta y piensa que el coqueteo con el petrismo puede servirle para consolidar su posición dominante dentro del partido, así eso signifique que al final termine apoyando la candidatura de Petro”, dijo otra fuente.

Pese a la diferencia de las interpretaciones, las fuentes coinciden en que este sisma tiene preocupado a los copresidentes, en especial a Antonio Navarro, que hace hasta lo imposible para evitar que esta situación derive en la división del partido.

Una de las fuentes consultadas dijo: “Llevamos más de una década siendo protagonistas de la política nacional, no somos un partido pequeño y hemos obtenido triunfos contundentes como la Alcaldía de Bogotá, como para a estas alturas acabar con la unidad del partido”.

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Las opciones…

Como lo ha dicho la senadora Lozano, uno de los temas a decidir este viernes es cómo el precandidato de los verdes debe escogerse en septiembre, mediante un mecanismo que se circunscriba a los militantes del partido o cómo lo ha planteado Romero, que pide una consulta abierta en las elecciones de marzo, en las que tendría las de ganar debido a su trayectoria política, pero también -como algunos lo sospechan- con la ayuda de la Colombia Humana.

Por su parte, el sector de Lozano cree que una consulta en marzo debilitaría al partido en las elecciones legislativas y allanaría el camino hacia el petrismo y no hacia la coalición.

Por ahora las acusaciones de las dos partes han aumentado y Twitter se ha convertido en el campo de batalla. Mafe Carrascal, quien apoya a Romero, ha dicho que el partido lleva “meses minando procesos democráticos”. Ella acusa al partido de “incumplir los acuerdos para tener candidato único”. Entretanto, el senador Antonio Sanguino acusa a Romero de facilitarle el camino a la derecha con su propuesta.

En medio de esta confrontación ha surgido una tercera vía, que propone dejar en libertad a los miembros de la Alianza Verde para que escojan su camino. Para los que la plantean esa sería la solución para evitar la división del partido. Sin embargo, la mayoría considera que esta opción podría generar más daño que bien. Lozano, por ejemplo, se opone a esa solución que estará en el tapete este viernes.

En respuesta a un artículo de La Silla Vacía, sobre este tema, Lozano escribió en su Twitter: “‘Libertad’ es destruir al verde”

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