Los verdes y el petrismo: una relación irreconciliable

La pelea que se libra en el corazón de la oposición podría resumirse en un solo punto: las presidenciales de 2022. Mientras ambos bandos se acusan de traición y discuten en Twitter, calculan cada jugada con el ánimo de favorecer a su coalición. Por ahora, el único ganador parece estar en la orilla del uribismo.

La elección de las mesas directivas del Congreso, un evento que parecía secundario, terminó convirtiéndose en la estocada final a la relación entre la Alianza Verde y los partidos del Pacto Histórico (Colombia Humana, Polo Democrático, UP, entre otros), máximas fuerzas de oposición al gobierno del presidente Iván Duque.

El primer acto de este drama llegó con el discurso de réplica al que tenía derecho la oposición. Como los partidos no lograron acordar un solo vocero, terminaron dividiendo los 20 minutos de intervención entre los senadores Antonio Sanguino y Pablo Catatumbo, así como la representante María José Pizarro.

Según la senadora Angélica Lozano, los acuerdos previos indicaban que el derecho correspondía únicamente a la Alianza Verde, pues Colombia Humana y los Decentes lo tomaron en 2020, mientras que el Polo Democrático lo hizo en 2019.

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Posteriormente, cuando la plenaria del Senado elegía su nuevo presidente entre el conservador Juan Diego Gómez y el verde Antonio Sanguino, nuevamente los dos bandos dejaron en evidencia su división. Finalmente, Gómez se quedó con 93 votos y Sanguino solo con siete.

Como los verdes tienen nueve senadores y dos de ellos no votaron, el resultado demuestra que solo los siete miembros de esa bancada apoyaron a Sanguino. En otras palabras, los congresistas del Partido Decentes, Polo Democrático y los Comunes apoyaron al candidato del Partido Conservador, quien está en sintonía con el Gobierno. 

Colombia Humana votó por el candidato conservador Juan Diego Gómez, en un acuerdo con el uribismo y los conservadores, en vez de votar por Antonio Sanguino, candidato de la oposición”, denunció Mauricio Toro, representante a la Cámara.

Ante las acusaciones de los verdes, el Pacto Histórico aseguró que la candidatura de Sanguino nunca fue socializada con toda la oposición y que se trató de una ‘jugadita’ de último momento.

Un trino de la senadora Aida Avella complicó aún más las cosas. “No voté por el presidente conservador del Senado. No tenía acuerdo con nadie. Mi voto fue por Antonio Sanguino”, aseguró. De ser así, esto implicaría que algunos verdes votaron en contra de su postulado.

La derrota de Bolívar

Los acuerdos políticos del congreso planteaban que en este periodo legislativo el cargo de segundo vicepresidente del Senado corresponde a la oposición, por lo que las bancadas que la conforman designaron a su candidato, el senador Gustavo Bolívar, del Pacto Histórico.

Una vez abierta la votación por el nuevo presidente de esa corporación, Juan Diego Gómez, pocos esperaban el resultado. Bolívar obtuvo el respaldo de tan solo 32 de sus compañeros, frente a los 62 que optaron por el voto en blanco.

El senador reaccionó de inmediato y aseguró que se trata de una “traición” a los acuerdos por parte del Centro Democrático, el Partido Conservador y la Alianza Verde. Posteriormente, Bolívar anunció que se retiraba junto a las bancadas de Decentes, Polo Democrático y Comunes, “porque el uribismo no puede imponer a alguien que no les incomode”.

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Al paso de estas críticas salió Angélica Lozano, quien aseguró que la bancada verde apoyó a Gustavo Bolívar, pero fueron derrotados por el voto en blanco. Varios seguidores del petrismo y de Bolívar criticaron a los verdes, asegurando que también debieron retirarse de la plenaria.

Mientras las bancadas de izquierda en el Congreso aseguran que lo ocurrido es ilegítimo y amenazan con demandar, desde el Centro Democrático celebran la decisión y la defienden. Incluso, muchos aprovecharon para pedir la pérdida de investidura de Bolívar, por los supuestos apoyos a miembros de la llamada primera línea que cometen actos de vandalismo. 

“La oposición postula a Gustavo Bolívar, pero la mayoría de los congresistas votamos no a la financiación de la primera línea y a los insultos y estigmatización de nuestra fuerza pública. La oposición postula, pero el Senado elige. No es un nombramiento, es una elección.”, dijo la senadora Paloma Valencia.

El partido Verde terminó postulando a Iván Name, asegurando que si no se presentaba un candidato, se perdería la vicepresidencia y quedaría en manos de los independientes, en este caso el Partido Liberal. 

Por ahora, desde el petrismo continúan escalando el conflicto, pues en las últimas horas el senador Bolívar acusó a los verdes de una alianza con el uribismo. “Ha nacido el VerdeUribismo“, dijo.

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Verdes contra verdes

La discusión entre estas dos fuerzas ha generado más divisiones al interior de la Alianza Verde. Tras la postulación de Name, varios congresistas del Verde se apartaron de dicha propuesta. Inti Asprilla, León Fredy Muñoz, Katherine Miranda, Jorge Londoño e Iván Marulanda fueron los que se mostraron en contra.

Para ellos la candidatura de otro verde viola el estatuto de la oposición, pues este deja claro que ninguna bancada puede repetir una silla en la mesa directiva, como pasa con los verdes, pues la senadora Lozano ya fue vicepresidenta.

Hoy me aparté de la decisión mayoritaria de la bancada de mi partido en el Senado, y me retiré de la sesión. El estatuto de la oposición debe respetarse y es claro en establecer que el Partido Verde no podía ocupar nuevamente la segunda vicepresidencia sin el consenso”, dijo el senador Londoño.

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Por otra parte, León Fredy Muñoz manifestó: “Los sectores alternativos acordaron que Gustavo Bolívar ocuparía la vicepresidencia segunda en Senado, y algunos colegas faltaron a la palabra. Estas acciones ayudan a la consolidación de la derecha en el poder”.

Esta pelea podría dar algunas pistas de la división interna del Verde, hoy protagonizada por Camilo Romero, quien ha sido uno de los miembros de ese partido que ha mostrado su afinidad con Gustavo Petro.

Aunque se pensaba que Romero estaba solo en su cruzada por llevar al partido a una encuesta abierta para escoger candidato a la presidencia, hoy se sabe que otras figuras del Verde no cierran del todo la puerta a Petro. Del otro lado siguen las voces de Angélica Lozano, Juanita Goebertus, Antonio Sanguino y la propia Claudia López, que piden una consulta interna para llevar un nombre a la Coalición de la Esperanza.

Petro, la manzana de la discordia en la Alianza Verde

Detrás de la escogencia de candidato, y de la pausa de los verdes en la Coalición de la Esperanza, se esconden las simpatías y antipatías frente a Sergio Fajardo y Gustavo Petro. Romero y sus seguidores consideran que el sector de Lozano y compañía quieren hacer todo lo posible para acompañar la campaña de Fajardo, sacrificando la posibilidad de un candidato verde a las presidenciales del próximo año.

Lo que pasa acá es que ciertos miembros quieren que Fajardo sea el candidato de la Alianza Verde pasando por encima de las opiniones de las bases, y sacrificando la opción de participar en las elecciones del 2022 con candidato propio, con el fin de construir la candidatura de Claudia López para 2026, en la que contaría con la bendición de Fajardo”, le dijo a Diario Criterio un miembro del partido.

Por otra parte, el sector encabezado por Lozano considera que las actuaciones de Romero están dirigidas a que el Verde apoye la candidatura de Petro. Esta posibilidad genera resistencia en parte de la colectividad. “Camilo está actuando como una rueda suelta y piensa que el coqueteo con el petrismo puede servir para consolidar su posición dominante dentro del partido, así eso signifique que al final termine apoyando la candidatura de Petro”, dijo otra fuente.

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Pese a la diferencia de las interpretaciones, las fuentes coinciden en que este sisma tiene preocupados a los copresidentes de la Alianza Verde, en especial a Antonio Navarro, que hace hasta lo imposible para evitar que esta situación derive en la división del partido.

Una de las fuentes consultadas dijo: “Llevamos más de una década siendo protagonistas de la política nacional, no somos un partido pequeño y hemos obtenido triunfos contundentes como la Alcaldía de Bogotá, como para a estas alturas acabar con la unidad del partido”.

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