Uribe, cada vez más solo

Nadie sabe qué hubiera pasado si el expresidente Álvaro Uribe, ese 7 de agosto de 2010, se hubiera retirado de la política. Había cumplido ocho años en el poder. Se retiraba con el apoyo del 70 por ciento de la población y el sabor de la victoria en la guerra contra las Farc. Dos periodos para la historia. A Uribe le quedaba la expresidencia al estilo de Alfonso López Michelsen, gobernar desde la sombra. No necesitaba un cargo ni inmiscuirse en la política del día a día. Había cumplido ocho años de trabajo, trabajo y trabajo. El doble de tiempo de sus predecesores. Pero no quiso.

Los uribistas dicen que fue culpa de Juan Manuel Santos. Aseguran que Santos lo traicionó frente a las Farc y obligó al expresidente a participar en política. La cronología no favorece a Álvaro Uribe. Ya en octubre de 2010, apenas dos meses después de posesionado Santos, Uribe se sintió traicionado. No compartía la decisión de Santos de arreglar con el presidente venezolano Hugo Chávez, una decisión fundamental para avanzar en un diálogo con las Farc.

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Uribe opinaba, como el presidente Iván Duque, que no había temas con Chávez por razones ideológicas. Y a partir de allí, montó la oposición a Santos. Le informó inmediatamente a Óscar Iván Zuluaga que se fuera preparando para la contienda electoral de 2014. Una prueba inequívoca de querer gobernar como tercero.

Al no retirarse a tiempo, Uribe se volvió un target legítimo para la oposición. Su decisión equivocada de demandar al senador Iván Cepeda fue un acto político. Como expresidente, no haría esa acción, era demasiado riesgosa. Como presidente del Centro Democrático, le tocaba ponerse la camiseta y pelear. Le salió muy mal. En vez de ver a Cepeda condenado, Uribe fue señalado y acusado. No importa el resultado final, Uribe perdió frente a todo. Tuvo que renunciar al Senado y estar varias semanas en prisión domiciliaria. Una pena para un hombre de tanto poder.

Uribe no pudo (¿quiso?) irse al retiro. No fueron suficientes los años en el poder. Quería (¿quiere?) más y eso le costó el prestigio. Los colombianos, que hace 11 años lo aplaudían, ahora aborrecen su presencia. Su apoyo favorable es mínimo, menor que el de Santos y Samper.

Las victorias son apenas pasajeras. La victoria de la primera vuelta en 2014 con Óscar Iván Zuluaga fue pírrica. Los colombianos optaron por la paz en la seguridad. Ocurrió también con el plebiscito y la campaña del NO en 2016. No pensaba ganar y cuando sorprendió a todo el mundo, se quedó frío. No tenía un plan y este hecho fue un punto crítico para las semanas siguientes. La falta de plan le sirvió a Santos y a los del SÍ. Ellos pudieron adaptarse y terminar el acuerdo el mes siguiente.

En 2018 por fin ganó el uribismo pero sus políticas no maduraron. Colombia no es la de 2002, particularmente en seguridad.

La presencia de Uribe no permite adaptar al presente la tesis de los tres huevitos: seguridad democrática, confianza inversionista y cohesión social. El expresidente quedó al mando de una minoría aislada.

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Con el fallo de la tutela de la Corte Constitutional, Uribe quedó aún más solo. La resolución judicial para 2026 amarra a Uribe por cinco años. No importa el veredicto. Ya los colombianos tomaron partido y es desfavorable para los herederos políticos de Uribe. Muy pocos creen en su discurso; su incapacidad de irse en el momento preciso, le costó su legado.

Este lunes se escogerá al candidato del Centro Democrático por medio de unas encuestas. Como siempre, está Uribe detrás. El candidato o candidata será el representante de Álvaro Uribe Vélez a la Presidencia. Difícil panorama le espera.

6 Comentarios

  1. Bajó a las aguas subterráneas y entregó a Caronte su óbolo. Un campesino sombrío, de fiera mirada, tomó los remos del bote con manos vengadoras y fuertes.
    Se percibía un profundo lamento. El gran rebaño de víctimas inocentes lo observaba desde la orilla surcar sobre el líquido oscuro.
    Cruzó una bandada de buitres.
    El asesino, aterrado, miraba al frente: sabía hacia donde iba y lo que le esperaba.

  2. Yo creo que la época floreciente del uribismo ha llegado a su fin , el matarife y su fatídico centro demoníaco han perdido todo tipo de credibilidad por sus continuos y desmesurados abusos de corrupción y crímenes de lesa humanidad. El ídolo de barro inminentemente se va a desplomar más pronto de lo que creen los uribestias
    Antioquia ya no es Furibe

  3. Insisten y persisten en decir que URIBE arrinconó a las FARC y que seguridad fue un éxito? Noooo
    La gente tenía miedo, todos los días aparecían ” Supuestos ” guerrilleros con las botas al revés cuando eran civiles disfrazados no sea cínico la historia dice lo contrario no se engañe ni quiera engañarnos lo hemos vivido no queremos que nos la cuente

  4. Uribe no tenía ninguna otra opción más que seguir en el poder para salvar su propio pellejo de los procesos que pesan en su contra. Es triste, pero aún recuerdo a mediados de los 90’s como muchos compatriotas clamaban por tener nuestro propio Fujimori y el sueño a muchos se les cumplió. Con tan mala suerte que Uribe encarnaba no solo el autoritarismo popular del “chino” sino también el despotismo maquiavélico de su mano derecha: Vladimiro Montesinos.

    1. El.asesino de Uribe Sele acabó su cuarto de hora y no se retira de la política porque sabe que irá preso, está basura corrupta es un desprestigio para las generaciones futuras que piensan en la frase todo se vale

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