Álvaro Uribe y el silencio estratégico en medio de la campaña electoral

La imagen del expresidente Álvaro Uribe Vélez resultó tan golpeada en medio de las campañas al Congreso y Presidencia, que la única manera de no causarle daño al candidato de su preferencia ha sido no mencionarlo ni apoyarlo públicamente.

Álvaro Uribe Vélez es quizás el político más poderoso de las últimas dos décadas en Colombia.

Más allá de los escándalos y polémicas en las que se ha visto envuelto, pocos le discuten los resultados (más no los métodos) de su política de Seguridad Democrática para combatir a la guerrilla de las Farc durante sus ocho años de gobierno, sumado al clima de confianza inversionista de las multinacionales.

Gracias a todo ello, Álvaro Uribe Vélez se convirtió en el fenómeno político del país, cuya gestión y efecto teflón le permitió encumbrarse con los más altos niveles de popularidad y favorabilidad (85 por ciento en 2008) a su gestión, pese a los serios cuestionamientos y denuncias que le llovían desde distintos sectores.

Y siendo expresidente, Uribe Vélez se dio el lujo de poner o señalar (durante dos elecciones) a sus sucesores en la Casa de Nariño y liderar uno de los bloques parlamentarios más nutridos y disciplinados. Ese poder le sirvió para darse el lujo de formar dos partidos (La U y Centro Democrático).

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Sin embargo, todo ese efecto teflón, poder electoral y político parecen haber encontrado su punto de inflexión y a tal extremo, que se convirtió en regla que, para ser elegido en cargos de elección de popular, ya no sería tan efectivo la foto o el respaldo del expresidente.

Álvaro Uribe Vélez y la caída de su popularidad
Álvaro Uribe Vélez, la caída de su popularidad y el aumento de su desfavorabilidad.

Al fiasco de las pasadas votaciones al Congreso, ya que el Pacto Histórico de Gustavo Petro desbancó al uribismo de sus curules en el Senado, se suma lo que sucedió en la primera vuelta presidencial que dejó por fuera al candidato Federico Gutiérrez, apoyado en las sombras por Uribe Vélez y toda su estructura política.

Incluso, desde que arrancó la campaña presidencial, la estrategia de Gutiérrez, el candidato de la derecha, era desmarcarse del expresidente y el actual gobierno de Iván Duque, porque admitir esa cercanía era considerado como un harakiri electoral.

El mutismo de Álvaro Uribe

Álvaro Uribe Vélez
Álvaro Uribe Vélez

Y ahora que en la contienda presidencial solo quedaron Gustavo Petro y Rodolfo Hernández, esa estrategia ha sido más radical y hasta absurda.

Por ejemplo, el silencio sepulcral de Uribe Vélez sobre lo que piensa del ingeniero Rodolfo Hernández ha sido motivo de burlas, sátiras y memes en redes sociales.

Lo insólito de esa estrategia es que, mientras el expresidente Uribe no dice ni mu sobre Rodolfo Hernández, toda su cuadrilla se despacha en elogios a favor del ingeniero y hasta expresan públicamente que votarán por él.

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Más llamativa resulta la manera como Uribe Vélez viene opinando en la que ha sido su trinchera política e ideológica por excelencia: Twitter.

Desde que se conocieron los resultados de la primera vuelta de la elección presidencial, Álvaro Uribe viene dedicando sus pocos trinos o retuits para atacar a Gustavo Petro. Ni una sola frase para el otro aspirante.

Así las cosas, tanto Uribe como Hernández parecen conscientes en admitir que cualquier mención, referencia o apoyo, sería un tiro en el pie que podría afectar las aspiraciones del exalcalde de Bucaramanga.

Sin duda, un escenario político y electoral que ni los propios contradictores del expresidente Álvaro Uribe Vélez se imaginaron que ocurriría en esta campaña presidencial.

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