El trágico final del periodista y el indigenista desaparecidos en la Amazonía

Desaparecidos hace 11 días en la Amazonía, el periodista británico Dom Phillips y el experto indigenista brasileño Bruno Pereira habrían sido enterrados en la selva según la confesión de un sospechoso del crimen. El hecho ha despertado conmoción entre los activistas y defensores de derechos ambientales.

Tras la confesión de uno de los dos detenidos por la desaparición de Phillips y Pereira en la Amazonía brasileña, la policía se dirigió al lugar donde estarían enterrado y halló restos humanos.

Eduardo Alexandre Fontes, jefe de la Policía Federal en el estado de Amazonas, dijo que el sospechoso Amarildo da Costa de Oliveira “narró con detalles el crimen cometido e indicó el lugar donde había enterrado los cuerpos“, un lugar de “muy difícil acceso“.

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Por la confesión y el lugar señalado, hay grandes posibilidades” de que los cadáveres correspondan a Phillips y Pereira, “pero solo estaremos seguros después de las pruebas” de identificación, añadió Fontes.

Oliveira, detenido la semana pasada, condujo este miércoles a la policía hacia el lugar donde dijo haber enterrado los cuerpos, no muy lejos de la ciudad de Atalaia do Norte, adonde se dirigían el reportero y el experto antes de desaparecer el 5 de junio.

Las investigaciones continúan para determinar las circunstancias y la motivación del crimen, así como el papel exacto de Oliveira. “Hubo un enfrentamiento, en principio (Oliveira) alega que (murieron) por arma de fuego“, dijo Fontes, sin dar más detalles. La policía también mantiene bajo arresto a Oseney da Costa de Oliveira, conocido como “Dos Santos“, detenido el martes, y no descarta nuevas detenciones.

Phillips, un periodista apasionado por la Amazonía

Phillips, de 57 años, era colaborador del medio británico The Guardian y trabajaba en Brasil desde hace 15 años.

Vivió en Sao Paulo, Rio de Janeiro y hace algunos años se mudó a Salvador (Bahía, noreste) junto con su esposa, la brasileña Alessandra Sampaio.

Apasionado por la Amazonía, de la que escribió decenas de reportajes, el periodista británico se encontraba en la región hace varios días trabajando en un libro sobre conservación ambiental y desarrollo local, con apoyo de la fundación estadounidense Alicia Patterson.

Fuerzas Especiales llegan al lugar en donde los cuerpos de Bruno Pereira y Don Phillips estarían enterrados, en Atalaia do Norte, Amazonas, en Brasil. Foto: Joao Laet / AFP
Fuerzas Especiales llegan al lugar en donde los cuerpos de Bruno Pereira y Don Phillips estarían enterrados, en Atalaia do Norte, Amazonas, en Brasil. Foto: Joao Laet / AFP

En su trayectoria como reportero en Brasil, entre otros temas escribió sobre el avance de la minería ilegal y la agropecuaria en regiones protegidas, en colaboraciones para medios como The New York Times, The Washington Post y Financial Times.

Antes de llegar a Brasil, en 2007, Phillips escribía sobre música en Reino Unido. Fue editor de la revista Mixmag y publicó un libro sobre la cultura de los DJs. Ese universo cultural le condujo a Sao Paulo, donde acabó quedándose a vivir. Al margen de su profesión, se involucró como voluntario en proyectos sociales en favelas de Rio de Janeiro y Salvador.

Pereira, un experto “valiente” que recibía amenazas

Bruno Pereira, de 41 años, era un experto de la agencia gubernamental de asuntos indígenas de Brasil (Funai) y reconocido defensor de los derechos de estas comunidades. Fue coordinador regional de la Funai de Atalaia do Norte, municipio adonde se dirigían con Phillips cuando desaparecieron.

Además, coordinó la unidad de Indígenas Aislados y Recién Contactados de la Funai, donde tuvo a cargo una de las mayores expediciones de los últimos tiempos para contactar grupos aislados y evitar conflictos entre etnias.

Uno de los hombres arrestados por el asesinato del periodista y el indigenista confesó que enterró los cuerpos en la selva. La policía federal encontró restos de cuerpos humanos en el lugar. Foto: Joao Laet / AFP
Uno de los hombres arrestados por el asesinato del periodista y el indigenista confesó que enterró los cuerpos en la selva. La policía federal encontró restos de cuerpos humanos en el lugar. Foto: Joao Laet / AFP

Actualmente estaba de licencia laboral, dedicándose junto a oenegés a proyectos para mejorar la vigilancia en las aldeas del Valle de Javarí, un territorio indígena remoto en la frontera con Perú, amenazado por la presión de narcotraficantes, pescadores, madereros y mineros ilegales. Su trabajo en defensa de los pueblos indígenas le valió frecuentes amenazas de estos grupos criminales.

Cuando desaparecieron, Pereira acompañaba al periodista británico como guía, en su segundo viaje juntos por esa región aislada de la Amazonía desde 2018. Era “valiente y dedicado“, dijo Fiona Watson, directora de Investigación de la ONG Survival International.

Bolsonaro y la Amazonía

La desaparición de Phillips y Pereira suscitó una ola de solidaridad internacional y encendió nuevamente críticas contra el gobierno del presidente Jair Bolsonaro, acusado de alentar las invasiones de tierras indígenas y de sacrificar la preservación de la Amazonía para su explotación económica.

Bolsonaro calificó la incursión de Phillips y Pereira como una “aventura no recomendable” y este miércoles dijo que “ese inglés“, refiriéndose al reportero, “era mal visto en la región, porque hacía muchos reportajes contra los mineros ilegales, [sobre] el tema ambiental“.

Oenegés internacionales y allegados mostraron su indignación por los asesinatos de estos grupos por su labor en defensa de las tierras protegidas. WWF deploró que la Amazonía está “a merced de la ley del más fuerte, bajo la cual la brutalidad es moneda corriente“.

Greenpeace aseguró que en los últimos tres años Brasil se ha ido configurando como la tierra de la ley del “todo vale“, alimentada por las “acciones y omisiones” del gobierno del ultraderechista Bolsonaro. “Vale la invasión y la apropiación de tierras; vale la proliferación de la minería; vale la extracción ilegal de madera, vale cualquier conflicto territorial… y vale la pena matar para asegurarse de que ninguna de estas actividades criminales se evite“, agregó la ONG.

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La Unión de Pueblos Indígenas del Valle de Javarí (Univaja), cuyos miembros participaron activamente en las búsquedas, calificó de “crimen político” el asesinato, pues ambos eran “defensores de los derechos humanos“. “Sabemos que (los asesinos) forman parte de un grupo mayor“, agregaron.

La Asociación Brasileña de Periodismo de Investigación (Abraji) afirmó que en los últimos años la labor de los periodistas y ambitentalistas ha servido para mostrar los “récords” de los crímenes ambientales en la Amazonía, así como los asesinatos de activistas y los recortes en los organismos de control ambiental.

Según Greenpeace, en 2020, se cometieron 20 asesinatos de activistas ligados a la causa ambiental en Brasil.

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