‘Suspensión’: las narrativas de un país inconcluso

Análisis de un documental que más allá de hablar de la ineficiencia estatal, de la incapacidad para hacer un puente, propone “entender las causas de las cosas”.

Los turistas han hecho de las suyas y se apoderan para sus propios fines de un enorme puente inconcluso que sería parte de una carretera destinada a conectar las ciudades de Pasto y Mocoa. Se toman fotos con alegre despreocupación, quizá no muy conscientes de la ironía que entraña hacer de la ruina una atracción visual.

En un momento capturado por los documentalistas de Suspensión, una turista habla del fondo de su foto, de ese verde de todos los colores y esa inmensidad de bosques y abismos sin duda muy fotogénicos que circundan la obra de ingeniería no terminada, como si la naturaleza fuera más sabia que el esfuerzo humano.

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El documental, dirigido por Simón Uribe, quien es doctor en Geografía Humana de la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres (LSE), podría sufrir de la misma fascinación de la turista: utilizar un marco bello y absurdo a la vez para componer una sinfonía de las ruinas, compuesta de imágenes impresionantes.

En los comienzos del cine, las “sinfonías urbanas” sirvieron para celebrar la épica del progreso y cierta adecuación entre el ethos humano y las obras que este producía. Fueron películas de un carácter más abstracto que narrativo, vinculadas a movimientos como el futurismo o las vanguardias rusas.

Su trailer

Suspensión es un artefacto cultural de naturaleza muy diferente. Por supuesto, no hay nada que celebrar en la ambiciosa obra de ingeniería emplazada entre las selvas del sur del país y, como ya se dijo, parada indefinidamente. Pero el documental, más que solo registrar el fracaso o producir postales de la ruina y el abandono en medio de un paisaje hermoso, se propone “entender las causas de las cosas”.

(“Rerum cognoscere causas”, es, por cierto, el lema de la LSE). Para este fin se dedica a escuchar a obreros e ingenieros, y ahonda en archivos que dan perspectiva histórica a esta desilusión expuesta a la vista de todos en los bordes de la nación.

Y lo que vemos los espectadores de Suspensión es, en efecto, una grieta inmensa en las ideas de nación y progreso, tan centrales en los siglos diecinueve y veinte; ideas frente a las que el cine colombiano de los últimos años ha tomado posición, para crear un relato de país suspendido, incapaz de responder a las necesidades de sus periferias o siquiera de reconocerlas. Participan de esa posición películas como El vuelco del cangrejo, Porfirio, El abrazo de la serpiente y Mariana, por solo mencionar unas cuantas.

La voluntad de entender es importante en el documental de Uribe, aunque también lo guía la disposición para simplemente escuchar y ver. Gracias a esos oídos y ojos atentos, Suspensión se abre al augurio o el presagio: ¿será una maldición ancestral la que pesa sobre las obras humanas de este territorio casi mágico?

Aunque pronto el documental mismo amplía su horizonte o por el contrario lo reduce a otra escala. Claro, Suspensión muestra la circularidad de los hechos históricos y nos arroja a un teatro del absurdo. Pero también aporta la evidencia de que nada de esto es un sucederse mágico de frustraciones. Uno de los personajes habla de la obra (de ingeniería) como un desastre emocional y político. En esa tensión entre razón y emoción, el trabajo de Uribe ancla su mirada y su escucha.

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¿La avalancha del año 1991 que produjo destrucción en Mocoa se repite sin más en la de marzo de 2017? ¿Las fotografías de los obreros de la primera mitad del siglo veinte son el espejo de las imágenes en movimiento de otros obreros en décadas posteriores? No, en medio de las dos tragedias (y de las muchas otras tragedias y víctimas que se suceden en el camino conocido como el Trampolín de la Muerte) o de los dos tiempos históricos, está la desidia humana, el esfuerzo insuficiente, la corrupción.

Así pues, aunque haya belleza en la ejecución narrativa, en la composición de planos y en el montaje del documental, también sobresale su inteligencia argumentativa para no hacer una elegía complaciente con la derrota.

Suspensión es cine que nos permite expandir la mirada, sentir la belleza de un territorio, entender racional –y políticamente– lo inaceptable del abandono que padece, y reconocer distintos rostros humanos en los que también hay inteligencia y sensibilidad. El documental se iba a presentar en Colombia en la edición 60 del Festival de Cine de Cartagena, que fue suspendido en su segundo día por la epidemia del covid-19.

Su estreno quedó, durante varios meses, en el aire, detenido como el enorme puente de cemento que muestra. Por fortuna, se exhibirá en salas colombianas desde este jueves 29 de julio. ¿Cuándo se inaugurará la carretera?

4 Comentarios

  1. Me impresiona el trailer del documental. Espero verla de alguna forma. No sé si vendan una copia pues nos une trabajos similares. En mi caso hice mi proyecto fotográfico sobre la línea el trayecto que une Calarcá – Cajamarca. Lo hice desde el 2017 al2020. Son fotografías en rollo fotográfico y se llama historias en la línea. Son fotografías que se trabajaron en formato x-pan de la cámara hasselbad. Felicitaciones y espero ver suspensión.

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