Andrés Salcedo: el espía que vino del frío

En sus relatos llenos de magia el ganador de aquel apodo fue Norbert Nachtweih, un futbolista nacido en Alemania Oriental y que él quiso emparentar con el título de la novela de John Le Carré, por aquel origen y todo lo que significaba para un jugador en los años setenta haber cruzado el muro comunista para adentrarse en la dinámica capitalista. A veces pienso que Andrés Salcedo también es dueño de aquel mote, tan singular, tan particular. 

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Porque cuando decidió regresar a Colombia, muchas veces fue destratado por cuenta de convertirse en una especie de espía, de infiltrado, de extraño ejemplar que terminó siendo víctima de un sistema impuesto en este país hace muchos años: el de la narración radial llevada a la televisión. Andrés, sin que haya lugar a ninguna clase de discusión, es y será el mejor narrador de fútbol por televisión, nacido en un sitio que, en algunos casos no comprendió su estilo, y en otros tantos, lo condenó a las envidias de aquellos que se sintieron amenazados por él.

Y digo que se sintieron amenazados porque entendían que intelectual y profesionalmente hablando, Andrés los enviaba a la lona con la misma facilidad que Tyson lo hacía con sus adversarios. Entonces, de repente, al regresar a Colombia tras casi 30 años de haber vivido y triunfado en Europa, empezaron a aparecerle piedritas en el camino, enemigos insospechados y críticas despiadadas, sin que él hubiera hecho nada diferente a regresar a sus pagos. Todo muy colombiano.

Y Andrés, que era más bueno que el Alka Seltzer, dejó pasar y siguió en lo suyo, sin hacerle daño a nadie. Y en esos tiempos me lo encontré. Y compartimos mucho. Y nos reímos a carcajadas con Jairo Patiño aquella vez que hicimos eterno un almuerzo en Las Flores hablando de la vida, de Richie Ray, de los dolores del alma, de los golpes que supimos resistir todos y de lo duro que fue levantarse, de Eric Burdon and The Animals y de Talese.

Y de su amigo Astor Piazzolla. Y, lógico, de esos años en los que se dio cuenta que Helenio Herrera era tacaño en sus esquemas tácticos y en la vida cotidiana, cuando compartió con él y Alfredo Di Stéfano varias transmisiones de fútbol del Mundial 1982 a través de Venezolana de Televisión. 

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Se fue a Barranquilla a vivir con Vilma y a seguir escribiendo, porque además lo hacía como pocos. Varios libros e infinidad de columnas nos nutrieron y nos enseñaron, en especial su libro Las otras caras del fútbol, de 1999. 

Y allá nos volvimos a ver hace unos años por culpa de la Selección Colombia de José Nestor Pékerman. En la mesa estábamos Mauricio Silva -uno de esos grandes amigos que tuvo Andrés-, Antonio Casale, Sebastián Heredia, Guillermo Arango y yo, hablando de la vida, de los libros que leímos y los que él nos instó a leer, de los que nos daba pereza leer, del fútbol, de sus personajes oscuros, pero también de los que son buenos y nobles. De nosotros y de la música, que también supo componer, como si algo le hubiera faltado hacer. 

Se fue un tipo lindo y genial. Se fue el espía que vino del frío. 

Foto: Señal Deportes

10 Comentarios

    1. Notable narrador del.futbol aleman, aun recuerdo los sobrenombres a los futbolistas de la bundesliga y siempre enviando saludoa a latinoamerica, se fye un grande.¡

  1. Duele la incomprensión de su talento extraordinario. No fue solo su voz, mística y cautivante, sino su inteligencia inusual, llena de peculiaridades. Leerlo es una manera de revivirlo y renacerlo. Y una oportunidad irresistible de aprender y aprehenderlo.
    Gracias a Nicolás por este homenaje

  2. Juan Manuel Erro

    Excelente relator!! Lo seguíamos de niño en canal 5 de Uruguay por los años 80, y muchas veces mandaba saludos al Uruguay y lo mejor eran los apodos que siguen por siempre en nuestro recuerdo.

  3. Helmer Hernandez M

    Exquisita narración del fútbol alemán, sus apuntes, anécdotas y apodos que aún recuerdo, me hicieron pasar unas magníficas tardes de juventud aficionada al fútbol

  4. Andrés Salcedo me abrió el mundo de la bundesliga, con sus narraciones en el canal 11, yo estaba en bachillerato y esperaba los partidos con emoción. Por él, amo el fútbol alemán y soy hincha del poderoso Bayern, desde ese entonces. Paz en su tumba.

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