Arauca necesita más que un aumento de tropas para frenar la violencia

Enfrentamientos entre el ELN y las disidencias han dejado al menos 23 muertos en Arauca. La población teme que se repita lo ocurrido entre 2005 y 2010, cuando 1.000 personas murieron en medio de una cruenta guerra entre guerrillas.

El presidente, Iván Duque, y el ministro de Defensa, Diego Molano, anunciaron un aumento del pie de fuerza para contener la violencia que se vive en Arauca en este inicio de año.

Enviarán 600 soldados al departamento y otros 300 se mantendrán en carreteras y vías.También aumentaron las recompensas por cabecillas de grupos armados y se trasladarán dos batallones a la zona.“Como decisión de largo plazo se construirán nuevas instalaciones militares”, dijo Molano en Twitter.

Este tipo de anuncios, sin embargo, ya parece un libreto calcado cuando se presentan situaciones similares en Arauca y otros departamentos. Basta ver lo que dijo el ministro de Defensa en marzo y abril del año pasado, en medio de desplazamientos masivos en esa zona de frontera.

Además, los diagnósticos parecen tardíos. “Hemos identificado en los consejos de seguridad que todo inicia por una disputa en el lado venezolano, en el estado de Apure, por una alianza nueva del ELN y Nueva Marquetalia contra la disidencia de Gentil Duarte e Iván Mordisco”, dijo Molano, este martes, en Blu Radio.

Pero esa alianza no tiene nada de nuevo. Desde marzo del año pasado se advirtió de la alianza del ELN con la Segunda Marquetalia, presuntamente bajo el amparo de integrantes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

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A esto hay que añadir que tampoco es claro si esta alianza tiene alcances más allá del estado de Apure. “Hay lugares en los que esa alianza es mucho más palpable, como en Cauca y Nariño, pero en Arauca no es tan claro porque la Segunda Marquetalia, allá en Arauca, no tiene unidades. En el Apure se han ubicado los jefes más relevantes de la Segunda Marquetalia, pero en Arauca, como tal, ellos no han logrado construir más unidades ni mucho menos una estructura sólida”, dijo a Diario Criterio Naryi Vargas, analista en temas de seguridad y conflicto armado.

Los fantasmas de la guerra en Arauca

Lo que ocurre en Arauca hace recordar la disputa que protagonizaron el ELN y el Frente Décimo de las Farc, entre 2005 y 2010, por el control del territorio luego de la salida de los paramilitares.

Esa guerra es considerada una de las épocas más violentas en la historia de Arauca. La confrontación dejó unos 1.000 muertos y, en agosto de 2008, se tenían reportes de 50 líderes sociales asesinados por las guerrillas y 1.000 familias desplazadas, de acuerdo con Verdad Abierta.

El 14 de septiembre de 2010, los entonces máximos jefes del ELN y las Farc (Gabino y Alfonso Cano) cerraron un acuerdo para poner fin a los enfrentamientos en el departamento.

Pero, a pesar de la tregua, de la política de seguridad democrática del gobierno de Álvaro Uribe y del Acuerdo de Paz, la violencia en Arauca no ha podido apaciguarse.

Ahora, con los combates de los primeros días de enero de 2022, los habitantes de Arauca temen que haya una nueva versión de la guerra de guerrillas. “La situación en este momento es muy crítica. Ha sido el día más violento de los últimos diez años, tanto en el municipio como en el departamento”, dijo el personero de Tame, Juan Carlos Villate, consultado por RCN Radio.

Esos temores, sin embargo, tampoco son nuevos. Empezaron a finales de marzo del año pasado, cuando enfrentamientos entre la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y el Frente Décimo Martín Villa de las disidencias dejaron al menos 5.800 personas desplazadas del estado de Apure.

Los ataques de la FANB lograron replegar al frente Martín Villa, lo que terminó siendo beneficioso para el ELN, que resultó “ganador en una batalla que ni siquiera ha librado. O, por lo menos, no de frente”, como bien lo explicó La Silla Vacía en abril del año pasado.

No obstante, para entonces, la frontera de Arauca y Apure ya era un escenario de disputa con dos bandos identificados. En un bando están el ELN y la Segunda Marquetalia, que, como lo reveló en su momento Diario Criterio, desde agosto de 2019 tenían protección de miembros de la FANB. En el otro bando se encuentran el frente Martín Villa y las disidencias de Gentil Duarte e Iván Mordisco.

En medio de estas confrontaciones, no solo en Arauca, han muerto líderes de la Segunda Marquetalia como Jesús Santrich, el Paisa y Romaña.

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En septiembre de 2021, la Fuerza Armada Bolivariana atacó tres campamentos de disidencias, en el estado de Apure, y capturó a cinco personas. Este episodio revivió los temores de una guerra como la de 2005-2010, puesto que, extraoficialmente, se hablaba de 15 disidentes muertos y de una presunta participación del ELN en la operación, como lo reveló entonces La Silla Vacía.

Arauca

Distintos analistas coinciden en que el aumento de tropas está lejos de ser una solución definitiva en Arauca, sobre todo por los antecedentes del año pasado.

Para la analista Vargas, el control territorial que pueden tener el ELN y las disidencias en Arauca va más allá de su poder bélico, sino de algo que ella llama “gobernanza rebelde”: “Con el control de lo público existen reglas que la guerrilla establece. Manuales de convivencia, control de la delincuencia, injerencia en la decisión de presupuestos públicos, injerencia en la decisión de cargos de elección popular, injerencia en la decisión administrativa de las alcaldías”, explicó la experta.

Por ejemplo, durante las elecciones locales, algunos candidatos buscan al ELN para hacer campaña o para conseguir votos, de acuerdo con Vargas.

Para ella, la fuerza pública no puede hacer mucho al respecto, pues la política de seguridad pensada en este gobierno es más de confrontación, tipo seguridad democrática, y no tiene un alcance a este nivel”.

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“A la fuerza pública le queda muy difícil también actuar porque no es claro saber quién es y quién no es parte de las guerrillas. Hay un componente muy fuerte en términos de inteligencia, de colaboración, toda la labor que realizan los milicianos…”, añadió.

De acuerdo con Vargas, se tiene que fortalecer la capacidad de investigar y judicializar este tipo de hechos, y la única acción en ese sentido ha sido el proceso contra el gobernador de Arauca, José Facundo Castillo Cisneros, y su antecesor Ricardo Alvarado Bestene, capturados por presuntos nexos con el ELN. “De alguna manera, eso desincentiva a la clase política araucana de buscar este tipo de contactos”, indicó Vargas.

Pero la solución no pasa únicamente por eso. También es clave escuchar a la sociedad civil, a los habitantes de Arauca, que ya están cansados de tanta violencia.

“La sociedad araucana (…) no quisiera volverse a someter a una situación como la que ya se vivió. En ese sentido, lo primero es que la sociedad araucana es muy importante para buscar una mediación”, dijo la experta.

Y por eso, además, hay un llamado constante para fortalecer la presencia institucional en el departamento más allá de la fuerza pública. La periodista araucana Crisma del Mar dice que, desde hace cerca de 50 años, los grupos armados también han logrado cooptar espacios en lo social “por la debilidad institucional y los altos niveles de corrupción del sector público, de los que han salido millonarias sumas de dinero para financiar la operatividad de ambas guerrillas”.

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3 Comentarios

  1. El inutil Duque y su gabinete de ineptos dejan el pais incendiado, endeudado y con los mas altos indices de corrupcion, violencia, pobreza, desigualdad y desempleo. Sin embargo sale a darse autobombo diciendo que deja un pais prospero y batiendo records de crecimiento economico. Un crecimiento economico solo para banqueros y un sistema financiero voraz. Salud y pandemia mal manejados igualmente

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