La papa caliente de regular las armas traumáticas en Colombia

El Ministerio de Defensa publicó el borrador del decreto que abriría la puerta para penalizar el porte no autorizado de armas traumáticas. Sin embargo, algunos se preguntan si la medida tendrá un impacto real en la seguridad ciudadana.

La Secretaría de Seguridad de Bogotá, este lunes, publicó un comunicado que sonaba contundente: “Cerca de 120.000 armas de fuego, blancas y traumáticas incautadas en el primer semestre del año”.

La información en detalle muestra que se incautaron “664 armas traumáticas, 118.068 armas blancas y más de 720 armas de fuego” durante los primeros seis meses de 2021. Esta pieza de propaganda oficial le sirvió al Distrito para revivir el debate sobre la posibilidad de restringir el uso de armas traumáticas como estrategia contra el crimen.

“Hemos venido trabajando con el Gobierno nacional en la expedición de un decreto que permita tener mejores herramientas para el registro y control de armas traumáticas”, dijo Aníbal Fernández de Soto, secretario de Seguridad de Bogotá, a RCN Radio.

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En efecto, el Ministerio de Defensa ya publicó el borrador del decreto. Más que regular las armas traumáticas propiamente, la medida busca incluirlas en la regulación ya existente para todas las armas de fuego. Lo que también implicaría que se debe pedir un permiso especial para su porte.

Sin embargo, hay varios asuntos que parecen no resolverse con el decreto que posiblemente expedirá el Gobierno.

La facilidad de conseguir armas traumáticas

Comprar un arma traumática es muy sencillo, con precios desde 600.000 pesos. Dependiendo del proveedor, cualquier colombiano puede recibirla el mismo día en que se hace la transacción. Lo mismo con las pistolas y los rifles neumáticos.

La facilidad de adquirir ese tipo de armas plantea la pregunta de si habrá tiempo de gracia para que sus portadores (e incluso importadores) se adapten a las nuevas medidas. El borrador del decreto no contempla nada de eso. Esto es clave porque si empiezan a ser consideradas como armas de fuego, portarlas sin permiso se castigará con una pena de 9 a 12 años de prisión (artículo 365, Código Penal).

Además, podría suceder que muchos empiecen a adquirir legalmente armas traumáticas de forma masiva para hacer negocio en el mercado negro después de que el decreto entre en vigencia. En ese sentido, habría que tomar medidas adicionales para prevenirlo —sobre todo si se sabe quiénes las venden.

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¿Una medida efectiva contra el crimen?

Durante 2020 se cometieron 116 delitos con armas traumáticas y de fogueo en Bogotá, según datos oficiales. Si se compara con el total, la cifra parece no ser representativa. El año pasado se registraron en total 172.185 delitos en Bogotá, de acuerdo con la Secretaría de Seguridad. Es decir, los cometidos con armas traumáticas apenas representan el 0,067 por ciento del total.

A nivel nacional el panorama no parece muy diferente. En el borrador del decreto, el Ministerio de Defensa dice que durante 2019 se incautaron 1.207 armas de fogueo, traumáticas y neumáticas (FTN). En 2020, la cifra subió a 1.287, de las que 387 se usaron en hurtos. Mientras que, según datos de la Policía Nacional, durante 2020 se incautaron 17.143 armas de fuego en todo el país.

Y el año pasado la Policía registró 312.508 hurtos de todo tipo (la información se puede consultar acá). Así las cosas, si el dato del Ministerio de Defensa es acertado, los hurtos con armas FTN apenas representan el 0,12 por ciento del total.

Entonces, ¿por qué puede insistir en regularlas? La respuesta está en una premisa básica: el monopolio de las armas y de la fuerza siempre debe estar a cargo del Estado.

Rafael Guarín, consejero presidencial para la seguridad nacional, resaltó ese punto hace dos meses, cuando en Cali se presentaron episodios de civiles armados que salieron a enfrentarse a manifestantes.

En ese momento, Guarín planteó la necesidad de incluir a las armas traumáticas dentro de las armas de fuego para que “se prohíba su libre venta y comercialización“.

Si bien estas armas son consideradas de letalidad reducida, sí generan un daño. “Las armas de fuego y las armas traumáticas son similares en sus características físicas. Además, el funcionamiento físico y químico de ambas emplean el mismo principio, el cual consta de la combustión de una sustancia química para expulsar el proyectil”, explicó Guarín en ese momento.

Convivencia ciudadana

Cali también ha estado en alerta por el uso de esos artefactos: en 2020 se incautaron 765 y las autoridades advierten que no han podido procesar a los responsables por porte ilegal de armas —algo que se podría hacer si el decreto se aprueba. Además, delincuentes las están modificando para que hagan más daño. Esto aumenta el temor sobre un posible mercado negro de armas traumáticas, en caso de que sean consideradas ilegales.

Al respecto, Juan Martín Bravo Castaño, concejal conservador de Cali, dice que si bien “siempre va a haber un mercado negro”, es importante tomar medidas para mitigar otros problemas de convivencia ciudadana e incluso de violencia intrafamiliar.

“Una persona con un arma traumática tiene una discusión y automáticamente ¿qué va a hacer? Si tiene el arma ahí, va a intimidar a la otra persona y se va a formar más violencia. Yo no diría que el tema de los hurtos vaya a disminuir, pero sí se puede, de una otra forma, apaciguar todo lo que sea la violencia que se puede generar a través de un arma”, dijo Bravo Castaño a Diario Criterio.

El borrador del decreto está abierto a comentarios. Seguramente, el Ministerio de Defensa le hará modificaciones. Por ahora, se sabe que el Gobierno quiere seguir avanzando en el tema de las armas traumáticas. Lo que falta por saber es qué cambios se le harán o si se extenderá a otros elementos de defensa personal que aún no están regulados.

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