El asesinato de Fernando Vela y la tragedia de los líderes ambientales en Colombia

El médico y defensor del medioambiente había denunciado la deforestación, la minería ilegal y la contaminación de los ríos en su natal Caquetá y en toda la Amazonia.

“La historia se repite una y otra vez, con diferentes actores, pero es la misma historia, abandono, conflicto. Siempre los que pierden son dos, las personas y el ambiente”. Así hablaba el médico reumatólogo y ambientalista caqueteño Fernando Vela Lozada, quien fue asesinado por hombres armados que se movilizaban en motocicleta, el pasado sábado 3 de julio.

La conservación del medio ambiente apasionaba a Vela y a esta labor le dedicaba tiempo y recursos. Creó una reserva natural desde donde promovía, entre otras cosas, la reforestación.

Dedicó años a recorrer su territorio, a investigar la Amazonia y sus conflictos ambientales. Había emprendido una batalla contra la deforestación de la Amazonia y las demás amenazas que acechan al llamado pulmón del planeta. Con su fundación Romi Kumu, interpuso acciones legales, recolectó fondos y hasta grabó piezas audiovisuales para dar a conocer la situación del medioambiente en su región.

En 2018 lideró el proyecto para construir un resguardo de animales víctimas de tráfico ilegal, que a su vez sirviera para la reforestación de la cuenca del río Pescado, en Caquetá. En agosto de 2020, Vela y Romi Kumu interpusieron tres tutelas que buscaban la declaración como sujetos de derecho de los tres ríos más importantes del departamento: Caguán, Pescado y Caquetá.

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Ese mismo año, junto a un grupo de realizadores audiovisuales, lanzó el primer tráiler de su documental “Monilla Amena: Manifiesto por la Amazonia”. En esa pieza denunció cómo la selva amazónica sufría a raíz de la ganadería extensiva, la praderización, la minería ilegal y la tala de árboles para el comercio de maderas.

“Comenzaron a sacar grandes cantidades de madera aserrada desde las sabanas y montañas del Yarí”, dice uno de los protagonistas del documental. “Hay evidencia de que la minería en el río Caquetá es patrocinada por personas con mucho dinero que recogen el oro, pagan a los trabajadores y se van. El Ejército les quema la balsa, pero a los ocho días hay más”, comenta otro.

Paradójicamente, el documental de este médico también trataba el tema de los líderes sociales asesinados. En las imágenes se puede observar cómo varios defensores ambientales denuncian que las mismas empresas petroleras y mineras realizan las amenazas contra su labor.

Asimismo, queda constancia de algunos casos de contaminación a los afluentes que atraviesan la Amazonia colombiana. Uno de esos es el derrame de petróleo que se habría originado en el río Putumayo, pero que por sus dimensiones llegó hasta el departamento de Caquetá.

Que no se repita la historia

El asesinato de Fernando Vela revivió el debate de la aprobación del Acuerdo de Escazú, un instrumento que busca, entre otras cosas, salvaguardar la vida de los líderes ambientales latinoamericanos. A pesar de que el acuerdo entró en vigencia este 22 de abril, 12 de los 24 países firmantes no lo han ratificado, entre ellos Colombia.

El acuerdo establece que para proteger el medioambiente también se debe proteger la vida de sus defensores, por lo que es necesario que el Estado reconozca su rol y los proteja. Según indica el acuerdo, los países deben asegurar un entorno propicio para los líderes, crear procedimientos específicos para su protección y sancionar a quienes atenten contra su vida.

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“Sin ellos no podemos seguir conservando ni podemos seguir armando esa red de reconocimiento de la dependencia de la naturaleza”, aseguró la profesora de la Universidad de los Andes, Sandra Vilardy, doctora en Ecología y Medio Ambiente.

Aunque fue el mismo presidente Iván Duque quien presentó el proyecto de ratificación ante el Congreso, varios senadores y representantes dilataron su votación hasta el final de la legislatura. Muchos de los críticos de Escazú argumentan que se trata de una iniciativa que va en contra del desarrollo.

En 2019, según un estudio de Global Witness, Colombia ocupó el primer puesto entre las naciones más inseguras para los líderes y defensores medioambientales. Tan solo ese año fueron asesinados 64 de ellos, un 30 por ciento de todos las muertes violentas a nivel mundial.

Para muchos, la negativa a ratificar el Acuerdo de Escazú deja en el aire una pregunta sobre las muertes de ambientalistas que se podrían evitar con este instrumento. El propósito es que no se repitan historias como la del doctor Fernando Vela, Yamid Silva, Juana Perea, Jorge Enrique Oramas, Sandra Peña, entre otros muchos.

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Dolor en Caquetá y en todo el país

Después de un consejo de seguridad, la Alcaldía de Florencia estableció una recompensa de hasta 20 millones por información que permita esclarecer el asesinato de Fernando Vela. Mientras tanto, líderes sociales y ambientales, colegas, amigos, médicos y quienes pudieron trabajar con él en alguna de sus pasiones piden justicia.

La Asociación Colombiana de Reumatología resaltó la enseñanza que deja Vela de empatía y convivencia con la naturaleza; asimismo, el capítulo Caquetá del Colegio Médico Colombiano lo reconoció como único especialista en reumatología de la región.

El médico ofrecía alternativas de empleo a campesinos en su reserva, también es recordado por su amor a los animales.

“Uno de los grandes perdedores en el Acuerdo de La Habana fue el medio ambiente, las cifras muestran que la deforestación se multiplicó, el tráfico de fauna ilegal, la cacería, la pesca indiscriminada, la minería ilegal. Porque un territorio que antes tenía un actor que dominaba la zona y cuando el actor se retiró, el Estado no alcanzó a llegar y a suplir esas funciones”

Fernando vela

Según el registro de Indepaz, con el asesinato del ambientalista, ya son 86 los líderes y defensores de DDHH asesinados en el 2021, 1202 desde la firma del acuerdo de paz.

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