El paro está quebrando la economía del suroccidente de Colombia

Mercancía que había estado represada por la pandemia no ha podido salir del puerto de Buenaventura, que mueve más de la mitad de las exportaciones e importaciones de Colombia. Varias empresas piden que les permitan entrar la carga por otros puertos. ¿Qué está pasando?

Café Bahareque es una de las marcas especiales de la Cooperativa de Cafetaleros del Norte del Valle, una entidad de economía solidaria que agrupa a 1.700 familias caficultoras en esa región del país.

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Ese proyecto de café excelsior verde y tostado lo hicieron a pulso desde hace tres años y con él buscan mitigar los impactos de la crisis del sector. La idea dio tan buenos frutos que el año pasado lograron exportar 60 toneladas de café especial a clientes difícilmente conquistados en Alemania, Reino Unido, China y Panamá.

Todo el proyecto podría venirse al piso porque desde hace tres semanas tienen estancados en una bodega de Cartago, Valle, tres contenedores con casi 21 toneladas del café especial para sus clientes en Europa y Asia. Los bloqueos en medio del paro nacional impiden que su carga llegue al puerto de Buenaventura: “Nuestro temor es que se trata de una gama de café muy competida con el arábigo y, ante cualquier incumplimiento los clientes, fácilmente pueden buscar otros proveedores”, explicó Alejandra Girón, directora de Comercio Externo en Cafenorte.

La marca de Café Bahareque es apenas un ejemplo del efecto devastador del estallido social que vive el país. Por ejemplo, el gremio cafetero tiene represadas 1.200 tractomulas con medio millón de sacos del grano para exportar. Si ese pequeño ejemplo se multiplica por miles de millones, tendremos una idea cercana y aterrizada de las consecuencias que el paro, las protestas, los bloqueos y los actos vandálicos tienen sobre los pequeños, medianos y grandes empresarios.

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Nadie duda de que por encima de esas cifras están las vidas humanas y las violaciones a los derechos humanos durante las manifestaciones, que al 18 de mayo ya sumaban 51 muertos y 2.387 casos de violencia policial, según recopila la ONG Temblores. Y para nadie es un secreto que el motor de cualquier país es su economía, y a juzgar por los recientes pronunciamientos de líderes gremiales, en especial del suroeste del país, ya tocaron fondo.

El Talón de Aquiles: Buenaventura

El termómetro de esa alerta es el puerto de Buenaventura, por donde se mueve el 60 por ciento de toda la carga que ingresa y sale del país. Solo para que tengan una idea de la importancia de esa locomotora para las finanzas, basta recordar que, gracias al funcionamiento de ese puerto marítimo, el país recauda cada año casi 7 billones de pesos en aranceles y se aporta el 23 por ciento al producto interno bruto (PIB).

Esta semana surgieron tres noticias alrededor de ese puerto que impactaron. Primero, la detonación de tres artefactos explosivos contra establecimientos comerciales, al parecer, por negarse a pagar extorsiones. Luego, la decisión de la capitanía marítima de elevar al nivel 2 de protección del puerto por posibles alteraciones al orden público a raíz del paro nacional, aunque al día siguiente la reversó. Tercero, el anuncio de las principales navieras de suspender sus actividades de transporte de mercancía a través del puerto de Buenaventura.

Si bien no es la primera vez que ese puerto padece bloqueos en medio de paros y protestas (la más reciente sucedió en 2017 y duró 22 días), la actual es atípica porque dos de las tres terminales de contenedores (Aguadulce y TCBuen) están a tope desde hace varios días.

Se estima que el puerto tiene una capacidad instalada para almacenar 3,5 millones de contenedores, y como la única terminal que aún tiene espacio para recibir carga es la Sociedad Portuaria (está en el 75 por ciento de su tope), hay quienes temen que esa gabela durará menos de una semana.  

Rudolf Hommes, exministro de Hacienda y actual miembro de la junta directiva de la Sociedad Portuaria Regional de Buenaventura, explicó a Diario Criterio que esa saturación de contenedores se debió a que, “por cuenta de la pandemia, la carga estaba represada en Asia y comenzó a llegar toda esa mercancía que ahora se topó con el paro”.

Más allá de esas razones, lo cierto es que las principales líneas navieras como MSC, CMA, EMC, Cosco y Maersk, entre otras, anunciaron por medio de sus agentes asiáticos la suspensión de actividades a través del puerto de Buenaventura y de paso ofrecieron otras alternativas. Diario Criterio tuvo acceso a varios documentos en los que las navieras anuncian la decisión entre sus clientes, tal como lo hizo Maersk a través de un comunicado interno.

“Teniendo en cuenta la situación actual en Colombia, donde el puerto de Buenaventura se ha visto altamente afectado y considerando el Memorando de la DIAN 00097, ponemos a su disposición la opción de movilización de carga ya nacionalizada vía marítima hacia Cartagena o Santa Marta”, informó la naviera a través de una carta firmada el 18 de mayo y en la que aclara que ese nuevo flete tendrá un costo de 2.400 dólares por unidad.

Alexánder Micolta, expresidente de la Cámara de Comercio de Buenaventura y experto en temas de logística portuaria a través de su empresa Two Oceans Consulting, explicó que esa opción de ingresar o sacar la mercancía por los puertos de la costa Caribe tiene un pequeño obstáculo.

“El problema realmente no son los puertos, sino las vías de acceso para mover la carga por las diferentes carreteras del país y que están bloqueadas. Por ejemplo, qué ganan con ingresar los insumos para la industria avícola y porcina si no hay vías por dónde llegar a las empresas que en su mayoría están ubicadas en el suroeste”, recalcó Micolta a Diario Criterio.

Estallido gremial: empresas piden soluciones

Por esa razón, esta semana fue crucial para el sector productivo del país y esto explica la cascada de comunicados y alertas en torno a pérdidas económicas que llovieron desde diferentes sectores como Analdex, Fenalco, Acopi, Fenavi, Asocaña y voceros de los comités intergremiales del suroccidente colombiano.

A una sola voz, los grandes empresarios e industriales lanzaron su grito de desesperación y expusieron propuestas para enfrentar la crisis, pero con un ingrediente adicional: advirtieron de las masacres laborales ante la falta de producción y ventas por cuenta de los bloqueos.

Al respecto, Yitcy Becerra, directora de la Asociación Colombiana de Industriales (Acopi) Valle del Cauca, manifestó que, a raíz de esas afectaciones económicas y laborales, su agremiación inició un sondeo para establecer con certeza cuántos contratos de trabajo han sido suspendidos. Por ahora se sabe que ya se acogieron a esa figura legal Expreso Palmira, Integral de Empaques, Gilpa Impresores y Cadena SA.

“La situación es preocupante porque en esta región estamos hablando de 77.000 empresas y encuestas de otras entidades, como la Cámara de Comercio de Cali, reflejaron que el 58 por ciento de ellas cerraron y el 26 por ciento de la gente no está trabajando”, precisó la dirigente gremial a Diario Criterio.

Desde la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex) revelaron una encuesta en la que concluyen que el 63 por ciento de las empresas exportadoras han tenido cese de actividades por cuenta del paro, pese a que durante el primer trimestre habían mostrado recuperación tras el impacto de la pandemia.

La situación actual del paro, que afecta la movilidad en carreteras, ciudades, incluso las actividades de los puertos para la salida de las exportaciones y el ingreso de materias primas y bienes intermedios de la producción nacional, impacta de manera directa la tendencia de recuperación”, señaló Nicolás Rincón, director de Asuntos Económicos de Analdex.

Una encuesta más desalentadora y crítica fue revelada por la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), pues advierte que el paro y los bloqueos les causan a los comerciantes caleños pérdidas semanales por cerca de 1,2 billones de pesos. Ante esa realidad, el presidente ejecutivo de Fenalco, Jaime Cabal, no dudó en calificar todo ese panorama como “una situación insoportable”.

Esa misma encuesta, en la que indagaron a 957 comerciantes de la capital del Valle, arrojó que el 95 por ciento de ellos disminuyeron sus ventas y, lo más preocupantes, que el 84 por ciento cerraron sus establecimientos, ya sea total o parcialmente. Otro dato revelador es que el 61 por ciento de los encuestados aseguró verse afectado por la inseguridad, vandalismo y saqueos.

El poderoso sector azucarero, que genera 286.000 fuentes de empleo entre directos e indirectos, también se unió a las voces de alerta que piden una solución rápida a la crisis que estalló en medio del paro nacional y que motivó el cierre de los 12 ingenios azucareros. “Estas tres semanas de parálisis nos han llevado al cierre de todos los ingenios con las consecuencias que ello tiene para la dinámica laboral y productiva de la región”, dijo la presidenta de Asocaña, Claudia Calero.

Quienes fueron más allá, con ideas concretas para enfrentar a largo plazo la crisis que ya ocasionaron los bloqueos, son los empresarios e industriales que hacen parte de los Comités Intergremiales de Nariño, Cauca y Valle.

En una carta firmada de manera conjunta y enviada al presidente Iván Duque, le proponen tomar medidas urgentes en materia tributaria, financieras y económicas, tales como extender hasta diciembre el pago de las obligaciones tributarias y suspender las sanciones de la Dian.

En materia financiera y económica le piden a Duque “establecer para el suroccidente colombiano un programa especial de acompañamiento a deudores del sistema financiero, como el que se estableció en el marco de la pandemia (…) y apoyos económicos adicionales a los ya existentes, para el pago de seguridad social y de la nómina durante tres meses, mientras se restablece la operación de las empresas en la región”, dice la carta.

Y desde la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi) alertaron desde la primera semana del paro que ese sector ya registra un desabastecimiento del 40 por ciento de huevo y pollo y que hay en riesgo 60 millones de aves por falta de alimento. De hecho, algunas de las imágenes que circularon en redes sociales fueron aquellas que mostraban la liberación de miles de pollitos de crianza y engorde. Mientras que en Cauca el gremio lechero se adolece porque debido a los bloqueos han dejado de recoger nueve millones de litros de leche.

Lo más preocupante de todo es que los verdaderos efectos negativos de esta crisis aún están por venir y solo se verán en los próximos meses, porque en materia económica la protesta social golpeó por igual a pequeños y grandes empresarios. Parafraseando un poco, podemos concluir que el paro puso a llorar por igual a ricos y pobres.

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