¿Tiene solución el conflicto entre Palestina e Israel?

Los ataques entre israelíes y palestinos fueron la noticia de la semana. Los bombardeos en Gaza y las salvas de cohetes sobre Israel se mantuvieron día y noche, y la violencia se recrudeció en Cisjordania. Mientras el número de víctimas no paraba de crecer, la comunidad internacional intentaba detener la escalada de violencia. Finalmente se logró un alto al fuego, pero el coste humanitario fue alto, como no se veía en años.

Los bombardeos en Gaza destruyeron decenas de edificios y dejaron cientos de civiles muertos. Y en una jornada de huelga y de “ira” en solidaridad con Gaza en Cisjordania, los enfrentamientos con el ejército dejaron cuatro palestinos muertos y varios soldados israelíes heridos por bala.

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Los enfrentamientos también se cristalizaron en torno a la apertura de un punto de paso hacia el enclave palestino, destinado a hacer entrar una primera entrega de ayuda humanitaria, “indispensable tras nueve días de crisis” según la ONU. Pero en aquel momento el cruce de Kerem Shalom solo se abrió durante unas horas y luego fue cerrado por Israel tras el lanzamiento de proyectiles palestinos. En Jerusalén Este, la parte anexionada de la ciudad, hubo también enfrentamientos entre palestinos y fuerzas de seguridad israelíes, que utilizaron cañones de agua y detuvieron a varios manifestantes.

Las tensión parecen resueltas por el momento, pero el problema parece más lejos de solucionarse que nunca.

Territorio en disputa

Los territorios palestinos están compuestos por dos zonas geográficamente separadas por Israel: Cisjordania, que incluye en teoría a Jerusalén Este, y la Franja de Gaza. Ambas, según la llamada “Solución de Dos Estados”  deberían formar un Estado palestino coexistiendo con el judío, pero esa posibilidad parece más lejana que nunca, como consecuencia de la expansión de las colonias judías en los territorios palestinos.

Gobernada durante cuatro siglos por el Imperio Otomano, Palestina quedó en 1922 bajo el mandato de Gran Bretaña, comprometida a crear en el territorio un “hogar nacional judío“. Pero Londres chocó con la gran revuelta árabe de Palestina entre 1936 y 1939 y, a partir de 1945, con la lucha armada de grupos sionistas clandestinos.

Los ataques de Israel hacia centros urbanos palestinos no cesan. Por su parte, desde Palestina han sido lanzados unos 3.750 cohetes hacia territorio israelí. Foto: Ashraf Amra / AFP

En 1947, la ONU votó a favor de dividir Palestina en dos Estados independientes, uno árabe y otro judío, con una zona internacional alrededor de Jerusalén.

Pero, al día siguiente de la proclamación del Estado de Israel, el 14 de mayo de 1948, los países árabes entraron en guerra contra éste. Al final del conflicto, Israel ocupaba un 78 por ciento de lo que fuera la Palestina bajo mandato británico, y más de la mitad de la población palestina (unas 760.000 personas) tomó el camino del éxodo.

Durante el conflicto árabe-israelí de 1967, Israel ocupó los Altos del Golán sirios, el Sinaí egipcio, la Franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, que más tarde se anexionaría.

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Varios asuntos resultantes de esta disputa hace que las tensiones sean virtualmente irreconciliables. En Cisjordania, unos 475.000 colonos israelíes viven en implantaciones, consideradas ilegales de acuerdo al Derecho internacional. Además, Cisjordania se encuentra rodeada al oeste por la barrera de separación, muro que Israel comenzó a construir en 2002 para impedir, según argumentó, los ataques palestinos.

Por otra parte, Israel, que tomó el control de la parte oriental de Jerusalén a expensas de Cisjordania durante la guerra de 1967, proclamó la ciudad en 1980 como su “capital eterna e indivisible“. La comunidad internacional nunca ha reconocido esta anexión, y los palestinos ven a Jerusalén Este como la capital de su futuro Estado. Más de 300.000 palestinos (considerados por Israel como residentes y no ciudadanos por completo) viven en Jerusalén Este, así como 210.000 colonos judíos, cuya presencia es considerada ilegal por el Derecho internacional.

Y en la Franja de Gaza, el ejército israelí se retiró en 200, antes de imponerle a  este enclave palestino un bloqueo terrestre, aéreo y marítimo, reforzado en 2007, cuando Hamás tomó el poder tras combates fratricidas con el Fatah, de Mahmud Abas. Desde entonces, Hamás e Israel se han enfrentado en tres guerras (2008, 2012 y 2014). El territorio está minado por el desempleo, que es de alrededor del 50 por ciento de acuerdo al Banco Mundial (BM). Más de dos tercios de sus habitantes dependen de la ayuda humanitaria y uno de cada dos vive por debajo del umbral de la pobreza.

Diplomacia discreta y un posible alto al fuego

El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió varias veces en sesiones de emergencia, pero Estados Unidos se opuso a una declaración que llamara al “cese de la violencia“.

En Cisjordania el presidente Mahmud Abas pidió al enviado estadounidense Hady Amr una “intervención” de Washington. La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, defendió el enfoque diplomático “discreto” pero “intensivo” de Washington sobre este asunto.

Por su parte, Francia presentó una resolución ante el Consejo de Seguridad, en coordinación con Egipto y Jordania, que pide un alto al fuego en el conflicto.

La propuesta de resolución francesa llegó en un momento en el que el Consejo de Seguridad de la ONU llevaba ocho días bloqueado por Estados Unidos.

El jefe de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, consideró que la prioridad es lograr un “cese inmediato” de la violencia y la “implementación de un cese del fuego” entre israelíes y palestinos.

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Mientras tanto, Israel examinaba si se reunían las condiciones para un alto el fuego, tras nueve días de enfrentamientos con los grupos armados de la Franja de Gaza y mientras los esfuerzos diplomáticos internacionales se intensifican.

La intención de un alto al fuego se contradijo con las advertencias del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien dijo que la campaña se prolongará “el tiempo que sea necesario para traer la tranquilidad a los ciudadanos de Israel“.

El presidente estadounidense, Joe Biden, acusado por su propio partido de falta de firmeza frente a Israel, expresó su apoyo a un “alto el fuego“, en una nueva llamada telefónica con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Finalmente se acordó el alto al fuego tras casi dos semanas de ataques.

Las consecuencias

Desde que empezó este nuevo ciclo de violencia, al menos 235 palestinos han muerto en el enclave y más de 1.440 han resultado heridos, según un balance palestino.

En Israel, 12 personas murieron y 294 resultaron heridas por el lanzamiento de cohetes. Y dos obreros tailandeses murieron por la tarde por disparos de misiles desde Gaza hacia el sur del país.

A la crisis de seguridad se suma el riesgo de una crisis humanitaria, con cerca de 58.000 palestinos desplazados y 2.500 personas que han perdido su casa en los bombardeos, además de la escasez de comida y de equipos médicos.

*Con información de AFP

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