¿A merced de los talibanes? Biden ya retiró al 90 por ciento de las tropas estadounidenses en Afganistán

Este martes, el ejército estadounidense anunció que casi había concluido la retirada de sus tropas de Afganistán. Mientras la salida de las fuerzas norteamericanas se efectuaba, las autoridades afganas desplegaban centenares de soldados y milicianos para frenar una vasta ofensiva talibán en el norte. El panorama en aquel país es oscuro, y los soldados locales han quedado a la deriva.

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El presidente estadounidense, Joe Biden, anunció en abril que quería terminar esta retirada para el vigésimo aniversario de los atentados del 11 de septiembre. Pero, más de dos meses antes de esa fecha, el ejército estadounidense había completado “más del 90 por ciento” de su retirada.

La semana pasada, tropas estadounidenses y de la OTAN abandonaron la base aérea de Bagram, la mayor de Afganistán, ubicada a 50 km al norte de Kabul. La base era el centro de sus operativos desde el comienzo de su intervención militar, provocada por los atentados de 2001. 

Según el Comando Central del Pentágono (Centcom), ya se entregó oficialmente el control de siete bases estadounidenses a las fuerzas de seguridad afganas. Además, se ha retirado en equipos el equivalente a casi 1.000 cargas de aviones C-17 antes del plazo final del retiro establecido para septiembre.

La presencia estadounidense en Afganistán es considerada la guerra más larga librada desde la Casa Blanca. Foto: Hoang Dinh Nam / AFP

En el anuncio se subrayó que se completó la mayor parte del proceso de retirada ordenado por Biden en abril. En el momento de la orden, había oficialmente 2.500 soldados estadounidenses y 16.000 contratistas privados.

Según los informes, también había unos 1.000 efectivos de fuerzas especiales estadounidenses operando en Afganistán en ese momento que no estaban incluidos en el recuento oficial.

La Casa Blanca precisó que los últimos soldados estadounidenses habrán salido del territorio afgano para “finales de agosto“. Solo se espera que Estados Unidos mantenga al menos unos 650 militares en el país para proteger a la embajada y los diplomáticos estadounidenses.

Gran ofensiva

Mientras tanto, los combates se intensificaron en el país, causando estragos en varias provincias afganas. Los insurgentes centraron sus esfuerzos, sobre todo, en el norte del país, donde se apoderaron de varias decenas de distritos. La avanzada se ha intensificado desde que Estados Unidos y la OTAN empezaron a retirar sus tropas en mayo.

Ante el inquietante avance talibán en el norte, alejado de sus tradicionales feudos del sur, el gobierno decidió enviar tropas para organizar una contraofensiva.

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Tenemos la intención de lanzar una gran ofensiva para recuperar territorios capturados por el enemigo“, indicó Fawad Aman, portavoz del ministerio de Defensa. “Nuestras fuerzas se están preparando en el terreno para esta operación“, añadió Aman.

Centenares de soldados regulares y milicianos adeptos al gobierno se movilizan en las provincias septentrionales de Tajar y Badajshán. Allí, los talibanes tomaron extensos territorios sin siquiera combatir.

Ambas provincias integraban los bastiones de las fuerzas de la Alianza del Norte, opositora en la década de 1990 al régimen talibán, que nunca logró tomarlas. Esta vez, la rapidez y facilidad con las que los insurgentes tomaron estas provincias significó un duro golpe psicológico para gobierno afgano.

Sin apoyo aéreo

Responsables militares afganos reconocieron que no protegieron los distritos rurales remotos de la ofensiva de los talibanes. Sin embargo, se comprometieron a concentrar esfuerzos para asegurar las principales ciudades y carreteras, así como las localidades fronterizas.

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La partida de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN de Bagram, una de las últimas etapas de su retirada total tras 20 años de guerra, limita la mayor parte del vital apoyo aéreo brindado hasta ahora por Estados Unidos al ejército afgano.

El consejero nacional afgano de Seguridad, Hamdullah Mohib, reconoció el martes que sin el apoyo aéreo, el ejército se había visto obligado a retirarse de algunos puestos aislados. “Pero este proceso está bajo control, las fuerzas de seguridad afganas, la fuerza aérea afgana se han reorganizado“, afirmó.

Escapan de los talibanes

El lunes, unos mil soldados afganos buscaron refugio en Tayikistán tras duros combates con los insurgentes, al no haber recibido los refuerzos solicitados. En las últimas semanas, otros 1.200 hicieron lo mismo.

Desde fines de junio, los talibanes controlan el principal puesto fronterizo con Tayikistán y otros puntos de paso. También mantienen bajo control los distritos cercanos a la gran ciudad afgana de Kunduz, capital de la provincia homónima, a unos 50 km de la frontera.

En este contexto, el presidente tayiko Emomali Rahmon ordenó el lunes “movilizar a 20.000 reservistas para reforzar la frontera“. Por su parte, Rusia cerró su consulado en Mazar-i-Sharif, capital de la provincia de Balj, importante ciudad afgana cercana a la frontera con Uzbekistán. Alemania, cuyas tropas terminaron de retirarse la semana pasada, hizo lo mismo.

Trump visitó las bases en Afganistán en noviembre de 2019. Foto: Olivier Douliery / AFP

El domingo, un millar de soldados afganos huyeron hacia Tayikistán tras los combates en el noreste de Afganistán con los talibanes, que siguen ganando terreno. 

El éxodo masivo de soldados afganos se produjo tras un nuevo fin de semana de combates, principalmente en el norte de Afganistán. Allí, los talibanes se apoderaron de decenas de distritos en poco tiempo, lo que hace temer un colapso del ejército. 

En respuesta, Tayikistán movilizó a sus tropas para “reforzar” la frontera. Por su parte, Rusia anunció el cierre temporal de uno de sus consulados en el norte de Afganistán, ante el deterioro de la situación.

Control talibán

Además, los combatientes talibanes han tomado el control total de seis distritos de la provincia de Badakhshan, que limita con Tayikistán a lo largo de 910 km. En las últimas semanas varios cientos de soldados afganos ya habían cruzado la frontera con Tayikistán para huir de la ofensiva talibán.

Tayikistán siempre los ha dejado pasar, alegando “el principio de buena vecindad y el respeto a la posición de no injerencia en los asuntos internos de Afganistán“.

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Desde finales de junio, los talibanes controlan el principal puesto fronterizo con Tayikistán y las demás rutas hacia ese país. También dominan los distritos que conducen a la gran ciudad afgana de Kunduz, situada a unos 50 kilómetros de la frontera tayika.

Enfrentados a soldados que ya no tienen el crucial apoyo aéreo estadounidense, los talibanes han recogido los frutos de sus ofensivas en el norte. A pesar de la inminente avanzada, la retirada continúa.

*Con información de AFP

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