Ucrania: la prueba de fuego para la política internacional de Joe Biden

Cuando asumió la presidencia de Estados Unidos en enero de 2021, Joe Biden se comprometió a devolver a Estados Unidos su rol activo en materia internacional. El mandato de Donald Trump supuso un periodo de aislacionismo norteamericano, en donde las confusas relaciones del magnate republicano con el poder en Rusia, China y Corea del Norte dejaron a la deriva el proyecto del bloque Occidental.

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Pero en su primer año en la Casa Blanca, la promesa de Biden quedó en deuda. La huida de Afganistán (más allá de si correspondía terminar un infructuoso conflicto de más de 20 años) dejó malestar en sus aliados europeos y en su propio país. Tampoco han tenido avances significativos las negociaciones para reanudar los acuerdos nucleares con Irán. Pero no cabe duda de que el asunto que terminará por definir la política exterior del mandatario demócrata, y buena parte de su legado como presidente, será la crisis en Ucrania y su respuesta a la invasión de Rusia.

Crisis en Ucrania: las medidas de Biden contra Vladimir Putin

Hasta ahora, la respuesta de la Casa Blanca ante la crisis en Ucrania ha sido clara. Tras la campaña rusa que amenaza con tomar control del territorio ucraniano, Biden ha decidido no entablar diálogos con su homónimo ruso Vladimir Putin. En cambio, ha buscado aglutinar a sus aliados para consolidar duras sanciones económicas contra el Kremlin. Así, la Unión Europea, Reino Unido, Canadá, los aliados de Oriente y Estados Unidos han conformado un bloque que busca aislar a Rusia en el medio plazo. Está por verse si China, que se ha manifestado diplomáticamente en contra de un conflicto armado, se suma a alguna de las partes en disputa.

Vladímir Putin, presidente de Rusia. Foto: AFP
Vladímir Putin, presidente de Rusia. Foto: AFP

Como resultado, 1) varios países europeos han bloqueado su espacio aéreo a los vuelos de aerolíneas rusas, 2) Alemania ha suspendido el proyecto del gasoducto ruso Nord Stream 2, 3) varias empresas rusas han sido expulsadas del sistema internacional de transacciones (SWIFT), y 4) cuentas de oligarcas rusos han sido bloqueadas en el exterior.

En el plano militar, la Casa Blanca también ha dejado claro que la Otanno desplegará sus tropas en Ucrania. Sin embargo, varios países han seguido los pasos de Estados Unidos para contener la arremetida rusa. Por un lado, han comenzado a financiar y a fortalecer al ejército ucraniano. Por el otro, han desplegado sus tropas en territorios cercanos a Ucrania en donde la Otan tiene permitido tener influencia.

Biden ha manifestado que la estrategia de Occidente requiere paciencia. Considera que las sanciones y el aislamiento de Rusia rendirá frutos en algún tiempo, y que por ahora hay que estar alerta a los movimientos de las unidades rusas sin intervenir directamente.

Queda claro que la respuesta de Estados Unidos pretende ser contundente, pero no cabe duda de que Biden debe medir cada paso que da. Como señala Brian Bennett en la revista Time, “lo que decida hacer Biden ayudará a determinar su legado. Tiene que sopesar qué tan fuerte responder a la agresión rusa y si debe emplear armas estadounidenses contra las fuerzas rusas, lo cual podría tener el potencial de escalar el conflicto y llevar a Estados Unidos a una confrontación directa con Moscú“.

Ucrania, un momento clave para la era Biden

Por otro lado, los movimientos de Estados Unidos han sido calificados como moderados, pero no han recibido las críticas que sí tuvo la retirada de Afganistán. Incluso, dentro del propio partido Republicano hay diferencias con quienes consideran que la estrategia de Biden no es acertada y que, como Trump, incluso sugieren que Rusia tiene razones plausibles para invadir Ucrania.

Republicanos influyentes como su líder en el Senado, Mitch McConnell, o el senador Ted Cruz han mostrado su apoyo al refuerzo de la presión sobre Rusia impuesto por la Casa Blanca. Como le señaló el encuestador demócrata Geoff Garin al medio especializado Politico, “hay todavía mucho por saber en términos de cómo se desarrolla la situación, pero el presidente Biden ha mostrado un fuerte liderazgo al levantarse ante Putin, y ha mostrado estar mayormente en control de la situación“.

Está por verse cómo actúa con jugadores clave como China, como señala Brian Bennett, “Biden dijo que cualquier nación que soporte la agresión de Putin estará ‘manchada por asociación’, unas palabras que parecen apuntar a China, que ha pedido diplomacia pero que se ha quedado corta condenando la invasión rusa“.

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Lo que está claro es que la agenda estadounidense ha virado hacia Ucrania irremediablemente. En su primer discurso del estado de la Unión del primero de marzo, Biden podría haber dedicado minutos a destacar el crecimiento de la economía norteamericana y la lucha contra la pandemia, o la nominación de Ketanji Brown Jackson a la Corte Suprema, la primera mujer negra que podría llegar a ocupar el máximo cargo de esta instancia judicial. No obstante, la disputa con Putin está en el primer orden de la agenda y seguirá así por algún tiempo.

Está por verse si se cumple el vaticinio de Biden del pasado jueves, cuando anunció las fuertes sanciones contra el gobierno ruso: “Cuando la historia de esta era sea escrita, la decisión de Putin de comenzar una guerra totalmente injustificada en Ucrania habrá dejado a Rusia más débil, y al resto del mundo más fuerte“.

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