Billie Eilish, la niña prodigio del pop, confirma que lo suyo no fueron 15 minutos de fama

El viernes se lanzó en todo el mundo ‘Happier than Ever’, el segundo disco de la cantante de 19 años, que se volvió famosa hace seis, cuando subió una canción a internet. 

La fama no siempre se puede explicar. A veces llega de forma sorpresiva, rápida y sin avisar. Sobre todo en esta época en la que cualquiera puede subir sus creaciones artísticas o sus opiniones a internet, a la vista de todo el mundo. 

Eso fue lo que le pasó en 2015 a Billie Eilish, una joven británica de 13 años que un día subió a SoundCloud Ocean Eyes, la canción que había compuesto con ayuda de su hermano. Un tema que se hizo viral y que la convirtió en una estrella. 

Puede leer: Las luchas LGBTI en Colombia y las deudas con este movimiento, el tema de una gran exposición

Hoy Eilish -ya con 19- es una megaestrella de la música. Tiene cinco premios Grammy,  dos American Music Awards y otros tres MTV Video Music Awards. Además compuso la canción de la próxima película de James Bond (No Time to Die) y tiene 46,8 millones de oyentes mensuales en Spotify. 

Por eso el lanzamiento de Happier than Ever, su segundo álbum, este viernes, fue un acontecimiento mundial. Y los críticos musicales han dado su veredicto: “asombroso”, “demuestra su madurez musical”, “está aquí para quedarse”, etc…

Una artista de la nueva generación

Parte de la popularidad de Eilish, más allá de su evidente talento musical, se debe a su estilo descomplicado y sencillo, que se conecta sobre todo con  los centennials (personas nacidas entre mediados de los años noventa y el 2010), su grupo grueso de seguidores. 

Su aspecto, a diferencia de otras estrellas pop como Britney Spears o Taylor Swift, es más punk (pelo pintado, ropa holgada y poco estilizada). La temática de sus canciones también.

Billie Eilish en la entrega de los premios Grammy que dominó. Foto Instagram Billie Eilish.

En sus primeros sencillos y en su anterior álbum (When We All Fall Asleep, Where Do We Go?), grabado en su propia casa, hablaba abiertamente de sus experiencias con la depresión, la medicación psiquiátrica, las relaciones tóxicas y el cambio climático. 

Y es que, como muchos de los jóvenes de la nueva generación, Eilish es una activista ambiental, feminista, vegana y defensora de los derechos de los animales. Y eso se nota en sus canciones, conciertos y videos.

También ha logrado mantener a la prensa rosa a raya y se ha guardado los detalles de su vida personal, aunque se han escapado algunos, como su relación con el rapero 7:AMP, Brandon Quention Adams. 

Le puede interesar: Scarlett Johansson demanda a Disney por estrenar ‘Black Widow’ en streaming

Además tiene el síndrome de Tourette, una enfermedad del sistema nervioso que genera múltiples tics y movimientos involuntarios en el cuerpo. Algo de lo que habla abiertamente. 

Ella, sin embargo, no está sola. Detrás de su éxito está su hermano Phineas O’Connell, cantante, compositor y productor musical. Fue quien le produjo la canción que la lanzó al estrellato y quien la ha acompañado desde entonces. Es su mano derecha, que la mantiene en la tierra y no ha dejado que la fama se le suba a la cabeza. 

Un nuevo estilo 

Este nuevo álbum, que llega dos años después de ‘When We All Fall Asleep, Where Do We Go?, es un intento de la cantante por mostrar un nuevo estilo, mucho más maduro. Y lo logra. 

Desde el título, Happier than Ever (más feliz que nunca), intenta mostrar que los tiempos han cambiado y que la chica depresiva, que se cortaba las muñecas durante su adolescencia, quedó atrás. 

Eso no significa que sus temas se suavicen ni que ahora sus canciones sean más lights. De hecho, en estas canciones vuelve a tocar temas duros, que preocupan a la gente de su generación: el acoso en redes sociales, el abuso emocional, la falta de autoestima y -un tema del que le ha tocado aprender a las malas- el lado oscuro de la fama. 

En una canción (NDA) incluso habla de su experiencia saliendo con un muchacho en medio de las presiones de ser reconocida y perseguida por la prensa. Un tema que la marcó: pasó de ser una niña que podía ir a cualquier lugar que quisiera, a tener que encerrarse para huir de los paparazzi.

Puede leer también: Este viernes se publica ‘Welcome 2 America’, el álbum póstumo en el que Prince predijo el futuro

Son temas que, según dice, no solo están basados en su propia vida, sino en las historias de la gente que conoce 

En canciones como Getting Older (envejeciendo), canta “No fue mi decisión ser abusada” o “Tuve un trauma, hice cosas que no quería, tenía demasiado miedo de decírtelo. Pero ahora creo que es el momento”.

Crecimiento musical y personal

Ella misma le dijo a la revista Rolling Stone que, a pesar del título, “no hay ninguna canción alegre en el disco”. Eso sí, en todas (incluso las más oscuras) hay un mensaje de esperanza, de crecimiento.

 “Este es un álbum de alguien que comenzó a sanar mucho antes de que ella lo escribiera. O al menos lo intentó”, dice el crítico de la misma revista. 

De hecho musicalmente, como en su anterior disco, es un abanico de ritmos. Hay melodías deprimentes y sexys, riffs de guitarra eléctrica o percusión, música electrónica, folk y canciones muy parecidas a las que la volvieron famosa. 

Para ella es un intento de responderle a sus críticos, a quienes dicen que no canta sino que “susurra y rapea de mal humor”, que sus canciones suenan todas iguales o que se ve muy masculina. “Quiero mostrar que puedo cantar, que soy mujer y que tengo personalidad”, dijo en la misma entrevista. 

Y todo indica que lo logró. La aclamación a su nuevo disco es una prueba de eso. Una demostración de que Eilish, quien ya no es una niña, está lista para seguir enfrentando la fama y el mundo que la aclama con su autenticidad y sinceridad. Y que sabe lo que eso implica. 

1 Comentarios

Deja un comentario

Diario Criterio