“Simón Bolívar se expresaba con mucho desprecio hacia los negros y mulatos”: Alfonso Múnera

A raíz de su nuevo libro, ‘Olvidos y ficciones’, el historiador Alfonso Múnera relata algunos episodios de la historia cartagenera, como la participación de piratas negros en la independencia de la ciudad.

Diario Criterio: Ya que estamos en el mes en el que se conmemora la independencia de Cartagena, y a propósito de su nuevo libro, La independencia de Colombia: olvidos y ficciones, ¿qué mitos hay sobre la independencia de Cartagena?

Alfonso Múnera: Muy interesante la pregunta porque precisamente uno de los temas centrales que yo trabajé en el Fracaso de la nación, y que retomo una parte en este libro, es la mitología que hay alrededor del 11 noviembre. Historiadores tradicionales, políticos y profesores divulgaban que la independencia cartagenera se había dado como producto de un liderazgo de sectores patricios aristocráticos. Lo curioso es que en esta narración el pueblo desaparece. En el fondo, todos estos discursos generan jerarquías y legitimidades del poder. Por eso, durante mucho tiempo el papel de negros, libertos, mulatos y pardos en la independencia fue desconocido.

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Diario Criterio: ¿Qué mitos y olvidos hay de la historia de Cartagena, por lo menos desde la conquista hasta la formación de la Gran Colombia?

A.M.: En el primer capítulo de mi nuevo libro trato de moldear la visión que se tiene sobre la historia de Cartagena porque me interesa mostrar lo que para mí es evidente: que Cartagena en su mayor esplendor, entre finales del siglo XVI e inicios del XVII, era una ciudad abierta al mundo. Un puerto caribeño internacional de contrabandistas, de comerciantes, de judíos, de conversos, que basaba su riqueza en el tráfico de esclavos. Es decir, lo que busco es situar esa historia y mostrar lo que se ha ocultado o contado mal.

Cuando me meto con el tema de la independencia ya no hago énfasis en noviembre de 1811 sino que relato esa otra fase de los primeros años de la Gran Colombia, etapa que tuvo gran protagonismo de negros y mulatos representados en el general José Prudencio Padilla, un personaje trágico. Al examinar estas historias, más allá de las anécdotas, me interesa entender, a partir de Cartagena, el panorama de la nación y el sentido de esa república que se está creando y que, de alguna manera, fracasó.

La independencia de Colombia: olvidos y ficciones
Múnera, Alfonso (2021) La independencia de Colombia: olvidos y ficciones. Bogotá: Crítica.

‘Afrocartagena’

Diario Criterio: Usted hace énfasis en la vida de los negros y mulatos. ¿Cuál ha sido el papel o la importancia de todos estos sectores en la historia de Cartagena?

A.M.: Deliberadamente, yo llamo al primer capítulo ‘Afrocartagena’ porque me interesa poner en la escenario de la historia el papel protagónico que cumplieron estos olvidados. Cartagena era una ciudad poblada fundamentalmente por afrodescendientes y por africanos que venían del comercio de la esclavitud. A finales del siglo XVI, fue la primera gran ciudad afrodescendiente del Caribe. Esta historia es muy importante no solo para los cartageneros sino para Colombia, para América Latina y para el mundo.

Diario Criterio: ¿Para el mundo? 

A.M.: Sí y le explico. ¿Qué paso en ese momento? Se estaba formando en toda su pujanza el capitalismo mundial. Y este no se forma solo en Europa sino con las grandes riquezas que circulaban por el Caribe y que provenían de las minas peruanas, mexicanas y colombianas. No hay que olvidar que en ese momento la Nueva Granada era el principal productor de oro del mundo.

Entonces, el Caribe es un lugar protagónico en esa formación del capitalismo mundial. ¡Y hay que contarlo! Hay que contar cómo todos estos pueblos afrodescendientes tuvieron su lugar en la historia y fueron los que de alguna u otra forma ayudaron a forjar el capitalismo mundial. Mi intención es mostrar que la manera como hemos contado la historia de la formación del capitalismo pareciera que los negros o indígenas no hubieran participado en ella o no hubieran sido actores de su propia historia.

Diario Criterio: Usted relata una historia muy interesante de cómo, luego de su independencia, a Cartagena llegan corsarios negros. Explíquenos.

A.M.: Lo que ha demostrado la investigación histórica son historias fascinantes acerca de cómo hubo una especie de piratería internacional, de gentes humildes, muchas veces de exesclavos que hacían de su patria el barco. Esos piratas fueron importantes por su participación decisiva de independencia de 1811. Pero hay algo más interesante. Muchos de estos piratas, que eran de nacionalidad francesa, provenían de Haití y de los territorios colonizados por Francia y habían participado en las revoluciones de negros como la haitiana. Lo fascinante es que estas personas, en 1815, defendieron a Cartagena del asedio de Pablo Morillo.

En el libro cuento una historia dinámica y compleja porque en principio esos corsarios están del lado del partido popular en control de negros, pero luego son instrumento para tumbar ese poder popular. En ese cambio de bando ellos protagonizan escenas terribles. Y no cuento más para que lean el libro, pero quiero hacer énfasis en que esa historia parece una novela o una película.

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La tragedia de José Prudencio Padilla

Diario Criterio: Usted le dedica buena parte del libro a José Prudencio Padilla. ¿Por qué rescata la vida de este general guajiro?

A.M.: Padilla es uno de los grandes generales de la independencia americana. En el caso particular de Colombia, me atrevería a decir que, junto con Santander y Córdoba, Padilla es uno de los tres grandes generales que produce esta tierra. La peculiaridad de Padilla es que fue un general de origen humilde y afrodescendiente. Es un hombre de la Riohacha que llegó a ser general por sus méritos, por su talento militar innato. Todos sabemos la actuación protagónica de Padilla en combates sumamente claves, por ejemplo, la famosa batalla de San Juan en la Bahía de Cartagena que propició el golpe definitivo para la liberación de la ciudad amurallada en 1821.

Negros
Padilla derrotó al ejército español en la Batalla de Maracaibo en 1823. Óleo: Acción del castillo de Maracaibo de José María Espinosa.

Diario Criterio: Y también hace énfasis en los conflictos de Padilla con Simón Bolívar y Mariano Montilla…

A.M.: A pesar de su importancia, su vida es trágica. La mayoría de los generales del ejército venezolano provenían de familias muy aristocráticas, conocida como la aristocracia mantuana. Bolívar y Montilla hacían parte de ella. Y Montilla odiaba a Padilla por razones que no hemos podido establecer con exactitud. Vivía obsesionado con que el general de Riohacha podía protagonizar una rebelión de pardos, mulatos y negros libres en Cartagena. Esto tiene que ver con que, hacia 1814, Montilla y Padilla estaban en Cartagena en bandos contrarios.

La posibilidad de una sublevación negra y que se conformara una pardocracia también obsesionó a Bolívar. Y, claro, esa especie de paranoia tenía su sustento en la independencia de Haití y en los levantamientos de Venezuela en 1826, entre otros hechos. Curiosamente, Padilla tenía una admiración por Bolívar, podría decirse que una adoración, que solo perdió meses antes de su muerte.

Diario Criterio: Entonces la amenaza de Padilla era más imaginaria que real…  

A.M.: La desconfianza de Bolívar con Padilla aumentó a partir de 1827 por una serie de hechos trágicos, pero cuando viene la Conspiración Septembrina a Bolívar se le ocurre acusar a Padilla como uno de los grandes conspiradores. Padilla ya estaba preso, no tenía nada que ver con los conspiradores ni se levantó en Cartagena. Aun así, Padilla fue ajusticiado. Lo irónico es que a personajes como Santander, a los que sí se les demostró su participación en la conspiración, les conmutaron sus penas de muerte. Bolívar y Montilla fabricaron un juicio amañado en contra de Padilla que lo llevó a la muerte.

Diario Criterio: ¿El caso de Padilla tuvo que ver con racismo? ¿Bolívar era racista?

A.M.: Sé que este es un tema sensible. Por eso opté por una estrategia narrativa en la que, luego de leerme todas las cartas de Montilla y Bolívar sobre Padilla, reproduje muchas de estas para que las personas que lean el libro escuchen la voz de estos dos militares y se den cuenta que no soy yo el que lo digo, sino que son ellos los que lo dicen. Montilla siempre se expresa con un profundo desprecio e irrespeto hacia los mulatos y negros libres cartageneros. En Bolívar es evidente. En las cartas aparece esta obsesión alrededor de lo que podía ser la amenaza negra o parda. En sus cartas, él también se expresaba con mucho desprecio y con muchas expresiones racistas muy fuertes.

Claro, eso no debe sorprendernos. Estamos hablando de 1828, una época en la que la naciente sociedad republicana era profundamente racializada, jerarquizada y esclavista. Ni siquiera la república formada en 1821 abolió la esclavitud. Esos eran los valores de la época y no debe extrañar a nadie. Lo que pasa es que en la historia nos hemos acostumbrado a ocultar hasta los hechos más evidentes. A Bolívar no se le puede negar que era un hombre abnegado que se entregó de cuerpo y alma a la lucha independentista. Todo eso es verdad, pero también es verdad lo otro y tenemos derecho a saberlo y a discutirlo.

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Diario Criterio: ¿Por qué en la república Cartagena perdió su importancia y a la larga se terminó construyendo una Colombia andina, si el Caribe siguió siendo importante para la naciente nación?

A.M.: Esa pregunta es compleja y requiere una respuesta que ponga en juego muchos factores y causalidades. Pero si uno quisiera resumir, se podría decir lo siguiente: desde el siglo XVI en adelante, el mundo ha sido marítimo (incluso hoy, solo basta ver las cifras del comercio que se mueve en barcos). Esa importancia del mar volvió a Cartagena en el puerto económica y militarmente más importante que Santa Fe, pero la independencia fulmina a la ciudad. El sitio de 106 días de Morillo diezmó a su élite y a su pueblo. Cerca del 25 o 30 por ciento de la población murió y otro tanto huyó, sin contar que la ciudad quedó en ruinas.

De ese golpe Cartagena no se pudo recuperar durante el siglo XIX. En 1815 tenía unos 25.000 habitantes y en 1870, un poco más de 6.000. Así ese centro de gravedad se desplomó y se trasladó al eje Bogotá, Popayán y Medellín. Ese eje caribeño se debilitó y nunca volvió a ser de la importancia que tuvo durante la colonia. Al final, este y otros factores terminan construyendo no solo un país andino sino un imaginario de una república andina sin serlo.

Diario Criterio: ¿El país se sigue construyendo a espaldas del Caribe?

A.M.: Yo creo que eso ha cambiado. A mí me parece que el país se ha ido reencontrando más con su identidad caribeña, algo que me impresiona mucho. Es verdad que todavía la política de Estado y muchas cosas reafirman el mundo andino y que en efecto seguimos con una gran indiferencia hacia nuestras costas, pero hay cosas que hay que mirarlas con calma. Cuando yo me fui a estudiar a Bogotá en 1970, esta era una ciudad oscura, gris, tal como la pinta García Márquez en Cien años de soledad. La gente vestida siempre de oscuro o gris. Era imposible atreverse a utilizar colores. Era un pecado. Muchachos como yo de 16 años no nos atrevíamos a usar la ropa que utilizábamos en Cartagena. En un taxi o en un bus era imposible escuchar música caribeña.

Hoy quedo admirado porque llego a Bogotá y veo cómo se ha transformado de manera profunda. Es impresionante ver cómo se visten los muchachos con intensos colores. La música tropical suena por todos lados, el reguetón, la cumbia, el vallenato… Yo dije en una conferencia algo que sorprendió a muchos de mis amigos, que una de las ironías de la historia social de Colombia y urbana es que la ciudad más colombiana es Bogotá. Es una urbe que sin proponérselo se ha ido convirtiendo en la síntesis del país. Ahora la capital solo tiene de andino los Andes que la rodean y es el lugar más mestizo de Colomba. Y eso me hacer tener esperanza.

11 Comentarios

  1. Es de destacar que los académicos sigan en esa busqueda de la verdad, y no es de sorprendernos del racismo y descriminación de una figura como Simón Bolivar tuviera esos comportamientos, si en nuestro tiempo, personajes de la farandula, la política y hasta de la misma iglesia, tienen en sus lenguajes y posturas frases que denotan un comportamiento racista; como dicen por ahi, vino para quedarse, el racismo no desaparecera, mientras exista desigualdad económica. Es interesante tambien conocer todos las conspiraciones, acomodos, traiciones, y hasta subterfugios para mantener un poder político, y Bolivar no se escapa de esto.

    1. El Dr Mújera se quedó corto en cuanto al asesinato del General Padilla por parte de Bolivar. Es cierto que Bolivar tenia celos y sospechas de Padilla, este ultimo era mulato y los negros lo amaban, mas a Bolivar lo detestaban. Se dice que a Padilla tambien lo acusaron de cortejear a la mujer de Bolivar.
      Otro sinvergüenza a quien hay que desenmascarar es a Juán José Nieto, un presunto mulato que se casó con la hija de un rico español, amigo de la clase alta residente en el centro amurallado, con servidumbre negra. Mientras padilla vivió en arrabal Getsemaní.

  2. Frank David Bedoya Muñoz

    El conflicto de Padilla fue un conflicto político. Acá el problema es de fuentes. Bolívar fue amamantado por negras, criado con negras. A la negra Hipolita le decía Mamá. Bolívar liberó los esclavos de su familia antes de iniciar la guerra. Bolívar no luchó por tierra o poder. Perdió su riqueza por la guerra de independencia. Son las fuentes de lo que debemos hablar. Recomiendo la biografía (no hagiografía) sobre Simón Bolívar de Marie Arana. La más completa y documentada y amena biografía sobre Bolívar. Bolívar no tenía ningún complejo de superioridad racial, aunque provenía de la aristocracia venezolana. O recomiendo El general en su laberinto de Gabriel García Márquez.
    Bolívar no era un hombre de ambición de poder, quizá sí ambicionó la gloria, pero nunca fue mezquino, fue un hombre trágico. Ah eso sí de la estirpe de un Napoleón, Alejandro o Julio Cesar.

    1. Manlio Calderon Palencia

      Te recomiendo leer La carroza de Bolívar, de Evelio Rodero, ahí se desmitifica a Bolívar, y se le muestra por hechos probados quien fue el Libertador.

  3. Que fantástica investigación y wue excelente y clara visión de ese momento tan importante de nuestra historia visto siempre desde la lupa drl poder y los ganadores…

  4. CARLOS COLÓN CALADO

    He leído algunas biografías sobre Bolívar Y y jamás me había encontrado con una afirmación cómo la del doctor Múnera…no la estoy negando…..leeré su libro cuidadosamente e intentaré ir a las fuentes que hablan del racismo del Libertador….y me encantaría que en alguno de mis viajes a Cartagena…..el autor me concediera una cita para escucharlo.

  5. Fernando Corena Durango

    La diferencia entre Montilla y Padilla, radica esencialmente en los celos que el primero sentía por el Segundo. Padilla era un hombre valiente, de mucho arrojo y temeridad, muy popular, se entendía perfectamente con el pueblo, donde era un baluarte y líder indiscutido, era alto y bien parecido, era un negro bacano. Montilla un militar acartonado, de la élite Caraqueña, ilustrado y de buenas maneras, amigo de Bolívar, de su misma clase.
    Padilla escaló por su osadía y valentía entre los militares y admiró u se hizo amigo de Bolívar quien lo distinguió por esas maneras resueltas de actuar. Padilla le quitó a Montilla, para colmo, una amante que terminó a su lado. La negra Jarocha, conocida en Cartagena por sus encantos, se fue con el negro Jacarandoso y bebedor, dejando al mantuano sumido en la humillación y disminuido como hombre. Esos eran los valores de entonces.

  6. Interesante el libro y bien orientada la entrevista, invita a leer el libro, lo que por supuesto hare. La figura de Bolívar es de tal calado que cada nuevo libro sobre él trae siempre “algo” que obliga a seguir estudiando y deleitando su compleja vida que, de una o de otra manera, es la historia viva de los paises en los que vivió y guerriò

  7. José Eulícer Mosquera Rentería

    Me encanta que el doctor Múnera haya publicado este escrito, donde pone en evidencia algunas de las verdades que las versiones oficiales de la historia difundidas en las Américas y llevadas a las aulas, ocultan, convirtiéndolas en unas historias tergiversadas que no nos ayudan a utilizar a esta disciplina como herramienta eficaz para afrontar nuestras grandes problemáticas actuales y para emprender la construcción de un futuro promisorio y de convivencia pacífica. Ya estas afirmaciones sobre Padilla, Bolívar, Montilla y otros patriotas de nuestras “independencias”, las había hecho en mi libro “Las Independencias y el Protagonismo Histórico del Pueblo Afrocolombiano”, publicado en 2011, y por ello me gané la malquerencia de algunas personas que me consideraron un atrevido. Pero como estudioso de las ciencias sociales e investigador soy un convencido, que quien se dedica a la disciplina histórica, soporte básico de las ciencias sociales, debe decir la verdad, así duela, en aras de que esta disciplina cumpla con su misión en favor de la liberación, el bienestar y el progreso de los pueblos, y no se continúe reduciendo a textos parlanchines y de simples cuentos diversionistas. Felicito al doctor Múnera por su valentía.

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