‘Brecha’, las posibilidades narrativas de lo raro

En ‘Brecha’, la antología de literatura extraña que publicó este año la editorial Vestigio, los lectores encontrarán un buen punto de partida para adentrarse en el mundo del bizarro y del ‘new weird’ latinoamericano. 

En el firmamento de los libros colombianos, la constelación de Ediciones Vestigio es distinta a la de las demás editoriales del país. Su brillo es transgresivo, extraño, alquímico. Es el resultado de la imaginación de sus dos fundadores, Rodrigo Bastidas y Diego Cepeda, que en 2018 decidieron embarcarse hacia la periferia para darle forma a un proyecto de literatura que acogiera la ciencia ficción, el bizarro, el new weird, el body horror, entre otros géneros y subgéneros a menudo catalogados de residuales o secundarios. 

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Para quienes no han avistado la constelación Vestigio en el cielo, un buen punto de partida es Brecha, la antología de literatura extraña que la editorial publicó en enero de este año. El libro, de 299 páginas, incluye autores de la casa —como los colombianos Luis Carlos Barragán, Hank T. Cohen, Stephany Méndez Perico o Karen Andrea Reyes— así como escritores de Bolivia, Argentina, Estados Unidos y Brasil, entre otros países. La experiencia de leerlos en conjunto —Brecha tiene 15 cuentos— se asemeja a pasar la noche desvelado frente a los cortos de un canal de televisión desconocido, casi secreto, con una mezcla de inquietud y expectativa atenazando la espina dorsal. 

En el prólogo del libro, Bastidas y Cepeda allanan el camino (o, más bien, lo agrietan): “Esta antología es una primera brecha que une y rompe, que divide y construye, un libro en el que están las posibilidades narrativas de la extrañeza y de lo raro”. También revelan su intención de “llevar al límite incluso la misma literatura de género”, para conducirla “más allá de la normalidad”. No es sorpresa, entonces, encontrarse en las páginas que siguen con dientes de león del tamaño de un zepelín flotando sobre Praga, con el sepulturero de un gulag enfrentándose a sus fantasmas en las desangeladas tundras siberianas, con un hombre que, después de acostarse con un Ford Colon 4×4, se transforma a los ojos de su pueblo —y de sí mismo— en el hijo de Dios. 

Brecha portada

Los devotos de la ciencia ficción latinoamericana quizás reconozcan el nombre de Rodrigo Bastidas por haber sido el antologista de El tercer mundo después del sol, el excelente libro que Minotauro publicó el año pasado. En Brecha, Bastidas vuelve a demostrar su buen ojo como curador, ahora a cuatro manos con Cepeda, quien no solo fungió como coeditor, sino además como traductor de los relatos en inglés y portugués. El minucioso trabajo de los dos (el cariño, realmente) se hace evidente en la selección de los cuentos y en la edición como tal: en la caja espaciada de los textos, en la calidad del papel y, sobre todo, en las ilustraciones que abren cada relato y que de entrada me remitieron, con su estética pulp, a la colección de horror para niños Goosebumps

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Pero quizás el verdadero poder de Brecha (y de toda buena antología) emana de las asociaciones inesperadas. Leer una obra con textos de muchos autores es una experiencia diferente a leer, por ejemplo, una colección de cuentos de una escritora consagrada. Entre más uno se adentra, más aparecen diálogos o coincidencias accidentales (por lo menos para el lector). Eso permite que se teja, de a poco, una red misteriosa entre los relatos, una especie de juego de espejos que enriquece la lectura. A lo largo de Brecha reaparecen mundos posapocalípticos y figuras mesiánicas, objetos que celan y rituales difusos; todo un entramado de tonos y texturas que se distancian y se rozan, en últimas mezclándose en la mente del lector. El juego es de contrastes y conexiones. 

¿Cómo no sorprenderse al pasar de la rabia que se cuece en las oraciones de “El átomo” de Nieves Mories al deseo controlador que expresa un par de guantes en “Hola, guapo” de Garrett Cook? ¿Del humor metaliterario que recorre “Tiburones del mañana” de Sergi Álvarez a la hermosa tristeza que envuelve “Lobos en la puerta” de João Barreiros? ¿De la enérgica inteligencia de Barragán al delirante body horror de Cohen? Y, ¿cómo no alegrarse cuando se descubre a una escritora como la boliviana Giovanna Rivero, cuyo cuento, “Albúmina”, juega magistralmente con las posibilidades de la ciencia ficción para iluminar las complejidades del amor y del deseo? 

Ilustraciones Brecha
Algunas ilustraciones de los relatos que hacen parte de ‘Brecha’

No quisiera, personalmente, habitar ninguno de los mundos que nos ofrece Brecha. Pero sí quisiera que fueran de nuestra realidad las palabras que le dice una editora a un escritor en “Tiburones del mañana”: 

—¡Me debes un relato! —amenazó mientras aporreaba la puerta—. ¡Lo necesito para mañana o la antología se va al garete! ¡Y ya sabes lo importante que son las antologías! ¡Todo el mundo quiere leer cuentos! ¡Los lectores piden más y más! ¡No damos abasto! ¡Y tú no tienes escapatoria!

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