La ‘Cadena’ de errores del fútbol colombiano

El miércoles 16 de marzo, al medio día, Cúcuta era oficialmente el club 36 de la Dimayor. La entidad que lo había desafiliado, casualmente cuando los entes de inspección le quitaron el control a José Augusto Cadena, quien lo quebró y se endeudó con todo el mundo (Alcaldía, Dian, futbolistas y una larga lista de acreedores), declaró nula el acta por la cual lo había desafiliado y el equipo regresaba al fútbol con Cadena en cuerpo ajeno, pues Supersociedades le abrió una investigación para sancionarlo de cualquier actividad comercial por diez años, así que el presidente y representante legal es Eduardo Silva Meluk.

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¿Implica esa sanción que Cadena no esté en la Dimayor o no esté al frente del Cúcuta? No. Al frente del Unión Magdalena sigue Eduardo Dávila, a pesar de estar detenido por homicidio y a la Dimayor poco o nada le importa eso. Es más, a la Dimayor lo único que le importa son los dirigentes, no los clubes, las hinchadas o los jugadores. Para ponerlo en palabras claras, a la Dimayor no le importa el Cúcuta, le importa Cadena, quien nunca ha dejado de ser parte de la cofradía. Solo le faltaba el club para poder volver a tener silla y, tras más de un año sin fútbol en la capital de Norte de Santander, a quienes trataban de rescatar al rojinegro les tocó bajar la cabeza y admitir que para estar en la liga tenían que devolverle el control a Cadena.

Pero el problema es que en ese afán de darle silla a Cadena, la Dimayor cometió un error: se le olvidó que para recibir al Cúcuta este tiene que tener reconocimiento deportivo de MinDeporte y el aval de una Cámara de Comercio, así que mientras resuelven esos entuertos, el regreso del ‘motilón’, que jugará en la B y cobrará derechos de televisión de equipo de la A, se aplazó por 15 días más.

Hinchas del Cúcuta Deportivo. Foto_ Cúcuta Deportivo
Hinchas del Cúcuta Deportivo. Foto_ Cúcuta Deportivo

Lo de la Dimayor y Cadena es el enésimo ejemplo de cómo a la dirigencia del fútbol colombiano poco le importa la tradición y las hinchadas, a ellos lo único que les interesa es que el dirigente socio “mantenga su patrimonio” sin importar, incluso, que ese patrimonio haya sido conseguido a punta de defraudar ciudades y hacer sufrir aficiones, como ha hecho Cadena.

Ejemplos anteriores hay varios, pero mi favorito es el del actual Águilas de Rionegro, que en un momento de nuestra historia iba a ser el nuevo Deportivo Pereira, cuando el equipo matecaña iba a desaparecer. 

Si su memoria es buena, debe recordar que antes de ser Águilas de Rionegro el equipo se llamó Itagüí Ditaires, pero el club nació como Bajo Cauca y jugaba en Caucasia, una región primero asolada por la guerrilla y luego de clara influencia paramilitar bajo la égida de Carlos Mario Jiménez, alias Macaco

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Por esos años, los primeros de este siglo, el club de la B se dio el lujo de contratar a dos veteranos goleadores como Carlos Castro y Jhon Jairo Tréllez, e incluso estuvo peleando el título de la categoría. En 2008 (vea usted, justo el año que extraditaron a ‘Macaco’, qué casualidad) el Bajo Cauca pasó a ser Itagüí Ditaires, una de las gratas revelaciones futbolísticas de las campañas recientes, y a pesar de haber hecho todo un trabajo de base para ganar hinchada y desarrollar inferiores en la ciudad del Valle del Aburrá, en 2014 su propietario, José Fernando Salazar, tuvo problemas con la Alcaldía de Itagüí y voló a Pereira para llamarse Águilas de Pereira, pues jugó ese año en esa ciudad bajo el permiso de la Dimayor y el Deportivo Pereira, dueño de la plaza. 

En ese momento el Pereira estaba en la B y en una situación financiera absolutamente insostenible. Desde que en 2006 se denunció que alias Macaco estaba detrás del poder del club (mira tú, ¡otra casualidad!) el “grande matecaña” entró en una caída libre que lo llevó a la B y que mandó a sus dirigentes a la cárcel (el presidente Ramón Ríos fue vinculado con narcotráfico y paramilitarismo, ¡rarísimo!), y por eso entró en una liquidación que solo hasta ahora se está resolviendo con la venta del equipo a unos nuevos dueños. 

el fútbol - Nicolás Samper

Pero en ese momento, 2014, la preocupación era que Pereira, una ciudad futbolera, de gran hinchada, con uno de los mejores estadios del país, se quedara sin equipo de fútbol. Para eso llegó Águilas, que jugó con los colores matecañas en un intento de ganarse a la afición hasta tierno, para que fuera el Pereira cuando el Pereira desapareciera. Es así de simple, así de crudo, así de fácil, y con el visto bueno de la dirigencia. 

¿Cómo se espera que tenga respaldo popular un fútbol profesional en el que sus dirigentes muestran tal ‘importaculismo’ bajo la mirada bizca de la ley? Porque ojo, Coldeportes, primero, y luego el MinDeporte han dejado hacer y deshacer en el fútbol colombiano: acá se violan las leyes laborales y no pasa nada, los castigos administrativos se cumplen en los recesos de campeonatos, los dineros oscuros entran y salen y no pasa nada… ¡Y nada va a pasar! Porque el negocio da platica y, aunque bien montado podría dar mucha más, acá no les interesa. Acá les importa la plata rápida, no el proyecto, no el fútbol.

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Me explico: en el fútbol profesional colombiano hay una estructura basada en el beneficio económico de los dirigentes y no en el beneficio del fútbol (económico, deportivo, administrativo, laboral), y los dirigentes no están dispuestos a cambiarla. No les interesa.

Eso incluye el sistema de los campeonatos (mediocre, lo que se refleja en la actuación de clubes en copas), el manejo de inferiores (esto va a golpear a la selección en un futuro inmediato) y la falta de planeación de estrategias de gerencia deportiva (mientras entre la plata de televisión y el dirigente pueda cambiar de camioneta cada año, ¿para qué más?)

Y claro, cómo no va a ser un desmadre la Dimayor si en esa supuesta “democracia” mandan los chicos a los que solo les importa que les paguen su porcentaje de derechos de televisión para armar equipos baratos con los cuales salir a no descender. Es una apuesta por la mediocridad respaldada en la millonada que pagaron RCN y DirecTV (alias WIN) por los derechos exclusivos del FPC. Y si la media es la mediocridad, los grandes van a entrar en ella: ¿para qué grandes contrataciones si el jugoso cheque de los derechos de televisión igual va a llegar seas primero o último? 

Fernando Uribe, centro del litigio que tiene como artillero judicial a Néstor Humberto Martínez. Foto: Millonarios FC
Y si la media es la mediocridad, los grandes van a entrar en ella: ¿para qué grandes contrataciones si el jugoso cheque de los derechos de TV igual va a llegar seas primero o último? 

Propuestas como las de Millonarios o América de manejar sus propios derechos de televisión (como en cualquier liga importante) han sido recibidas como insultos en las asambleas de la Dimayor por eso, porque perjudican a la masa de chicos. Así que los grandes tienen que financiarse de otra forma para seguir siendo grandes, y eso ha llevado a que algunos hayan vuelto a caer en manos de otro tipo de delincuentes y que todos se quejen de los que tienen “papá rico”, como Nacional y Junior. 

En Alemania también hay un equipo más rico que todos los demás y que se sabe que siempre va a ganar a menos de que algo extraño pase, pero a pesar de la presencia todopoderosa y multimillonaria del Bayern Munich, la Bundesliga es un campeonato en el que siempre hay estadios a reventar, en el que se potencian las divisiones menores (lo que se ve reflejado en la selección alemana y en el propio Bayern, el gran comprador de la liga) y en el que hay una estructura que convierte a la liga en un espectáculo capaz de cautivar audiencias a pesar de la existencia de otras grandes ofertas televisivas como en su momento el Barcelona, el Real, la Premier, el PSG, etcétera. Tanto es así que ya tiene su propia audiencia internacional. 

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El problema acá es de estructura, y en eso tenemos todos que ver: los dirigentes por su versión cortoplacista y corrupta, los hinchas por la permisividad y los periodistas por estar coptados por este sistema corrupto y no asumir posiciones críticas para tratar de salvar lo que en últimas es su trabajo y les da de comer.

Hace años todos los actores del FPC estamos dejando morir esta empresa. Claro, los principales responsables son los corruptos que mandan, pero si no reaccionamos los demás, esto va a seguir yéndose al carajo por favorecer a tipos como Cadena, en vez de pensar en clubes e hinchadas como el Cúcuta.

6 Comentarios

  1. Todo muy cierto, y es así porque ese fútbol nuestro es reflejo de lo que sucede en la sociedad y en la política (ver el antro en el que se convirtió el Congreso) y admitimos y alabamos a la bestia, al monstruo durante estos 25 años y le damos tratamiento de héroe y de prócer, a pesar de haber envenenado a toda la sociedad con sus valores traquetos y fascistas. NO hay redención a la vista: en la Dimayor reeligieron a la misma plana corrupta y mediocre y en Congreso reeligieron al 65% de la misma plana corrupta.

    1. Hola Alejandro muy buen artículo, sigue esa pelea en solitario que será la forma de abrirle los ojos al hincha porque está dirigencia revendedora tiene que cambiar y los hinchas deben exigir un mejor y más claro manejo.

  2. Ricardo Maldonado

    Si todo es malo, lo del periodismo es aún más. La sic descubre sancionan a los dirigentes por revender boletas entre miles de cosas más, y salvo dos o tres excepciones, guardan silencio complice

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