Los nacidos desde 2020 vivirán más olas de calor, sequías e incendios que sus abuelos

Los niños y niñas de hoy vivirán siete veces más olas de calor que sus abuelos, de acuerdo con un informe reciente, publicado en la revista Science. Los más afectados serán los que viven en países con bajos y medianos ingresos.

No puede ser que desde los primeros años de vida se esté condenado a lidiar con un futuro adverso. Esta, sin embargo, sería la realidad de los niños y niñas que nacieron en el último año, de acuerdo con una investigación de la oenegé Save The Children. 

En el documento, la organización advierte que los niños y niñas nacidos desde 2020 enfrentarán en promedio siete veces más olas de calor abrasadoras durante toda su vida en comparación con los nacidos en 1960.

Los recién nacidos también vivirán en promedio 2,6 veces más sequías, 2,8 veces más inundaciones de ríos, casi tres veces más pérdidas de cosechas y el doble de incendios forestales, si las emisiones se ajustan a los compromisos originales del Acuerdo de París.

Save The Children – “Nacer en un mundo en crisis climática”.

La meta incluida en el compromiso, que bien podría evitar en cierta medida que las futuras generaciones lidien con las graves consecuencias y los cambios irreparables de la crisis climática, parece difícil de alcanzar si se tienen en cuenta las precisiones que Naciones Unidas ha hecho al respecto, en las que señala que los países se encuentran muy lejos de cumplir el Acuerdo.  

De acuerdo con la ONU, la falta de ambición de los países, cuando se trata de realizar acciones contra el cambio climático, ha hecho que estén muy por debajo del objetivo de limitar la temperatura global a 1,5 grados centígrados para finales de este siglo. 

El informe de la oenegé revela además que las consecuencias de la crisis climática serían particularmente complicadas para los pequeños que viven en países con altos niveles de pobreza, puesto que estarían más expuestos a enfermedades transmitidas por el agua, el hambre y la malnutrición, y sus hogares estarían más expuestos a inundaciones y ciclones. 

Andrés Conde, director general de Save the Children, hizo énfasis en esta problemática y advirtió que los cambios climáticos están amenazando con deshacer los progresos que se hicieron durante años en la lucha contra el hambre. Para dimensionar la situación, mencionó el caso de los niños y niñas de Afganistán, quienes “podrían sufrir hasta 18 veces más olas de calor que sus abuelos, y la infancia nacida en Malí podría enfrentarse a hasta 10 veces más pérdidas de cosechas”.

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Las voces de los más pequeños

El eje principal del informe es escuchar las voces de quienes piden a gritos que se le preste atención a la emergencia climática. Estos testimonios fueron incluidos de formas variadas. 

Algunos de ellos fueron presentados en verso, como fue el caso de Justina, una pequeña en Zambia (África) que le dedicó un poema a la crisis climática: “Mi alma está tan afligida y siento dolor en mi corazón porque el cambio climático es sinónimo de alteración, obstrucción y destrucción, ¡Oh! ‘Cambio climático’, puede sonar tan dulce y agradable, pero es muy negativo para el medio ambiente”.

En otros se narraron experiencias personales que cuentan historias de pérdidas y dificultades. Este es, por ejemplo, el caso de Jerma, de las islas Solomón, en Oceanía, quien vio cómo una creciente del mar le arrebató a su hermano en condición de discapacidad. 

“Se arrastraba de nuestra cocina a nuestra casa y de repente cayó al mar. Indefenso, estuvo bajo el mar más de 10 minutos antes de que mi hermana mayor lo viera. No mucho después, la enfermera de la clínica One’oneabu lo declaró muerto. Fue un momento muy triste para mi familia, pero ¿a quién culpar?”, describe la menor en el informe. 

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Una obligación moral contra el cambio climático

En el documento se precisa que los efectos del cambio climático también alteran el acceso de los niños y niñas a la educación y a la atención sanitaria. Es por esto que en el documento la ONG no solo presentó los alarmantes datos, sino que insistió en que las acciones frente al cambio climático son una obligación moral y legal. 

Es por esto que recordó la necesidad de que los gobiernos prioricen el interés de la infancia y no la dejen al margen de las decisiones claves sobre el tema, ya que son ellos quienes se verán más afectados con las desbordadas temperaturas. 

Los niños, niñas y adolescentes deben desempeñar un papel fundamental en las decisiones sobre el cambio climático, especialmente los que se ven afectados por la desigualdad y la discriminación. Los gobiernos no sólo tienen que escuchar a la infancia, sino también actuar en base a sus recomendaciones”, precisó la organización. 

Sus peticiones, sin embargo, no solo se limitan a este aspecto, sino que también incluyen factores económicos y sociales. Estas son las recomendaciones planteadas en el documento:

  • Limitar el calentamiento global a 1,5 grados, incluyendo un abandono progresivo de los combustibles fósiles.
  • Ampliar los compromisos relacionados con el financiamiento de las medidas de mitigación para hacerle frente a la crisis climática. 
  • Hacer realidad la promesa (incumplida) de movilizar 100. 000 millones anuales a la causa y destinar al menos el 50 por ciento de este monto a medidas que sirvan de apoyo a los países de ingresos medios y bajos, para que puedan gestionar los impactos del cambio climático y puedan emprender vías de desarrollo no contaminantes.
  • Ubicar a la infancia, con sus demandas, derechos y peticiones sobre el tema en el centro de los compromisos climáticos.
  • Realizar inversiones en redes y sistemas de protección social para los pequeños y sus familias. 

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