Fuertes críticas al candidato del gobierno de Duque para la CIDH

Se trata de Carlos Bernal Pulido, exmagistrado de la Corte Constitucional, cuya nominación para ser comisionado de la CIDH ha sido criticada por un panel de expertos y por más de 60 organizaciones.

Un panel independiente de juristas expertos entregó el pasado 1 de octubre su evaluación de los candidatos para integrar la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), para los periodos 2022-2027 y 2022-2025, respectivamente.

Bernal Pulido fue postulado en febrero de este año por la entonces canciller Claudia Blum, que en ese momento lo describió como un “candidato ideal para integrar la CIDH” gracias a su trayectoria “en la academia, la consultoría y la rama judicial”.

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Los expertos, en efecto, reconocen que Carlos Bernal Pulido tiene una gran experiencia en la academia y en derechos humanos, y que es un “autor prolífico” de “publicaciones jurídicas y filosóficas en revistas científicas de diversos países”. De hecho, señalan que “cumple con algunas de las cualidades necesarias para ocupar el cargo de comisionado“.

“No hay nada en su registro que indique cualquier tipo de sanción, falta ética o impropiedad profesional”, resaltan. Y añaden que “se ve como independiente e imparcial a los ojos de un observador razonable. Ello, debido a que su perfil es el de un jurista y académico”.

Los peros a Carlos Bernal Pulido

Sin embargo, expresan varios reparos que alejan a Bernal Pulido de ser ese “candidato ideal” que describió Blum en su momento. Por ejemplo, advierten que fue el “único candidato” que “no participó” en la entrevista con el panel, programada inicialmente para el 20 de mayo de este año. Esto a pesar de que trataron de contactarlo de nuevo “a través de correos electrónicos y llamadas telefónicas que no fueron respondidas por su parte”, y de que “el panel le ofreció nuevamente su disponibilidad de entrevistarlo“.

Ante esa situación, los expertos dicen que hay “dudas razonables” sobre si Bernal Pulido “tendría las cualidades necesarias específicas que el cargo de comisionado requiere, entre ellas el generar diálogos y consensos para avanzar en materia de derechos humanos”. En este punto, explican que el exmagistrado difundió en medios una carta para quejarse del proceso de evaluación. Según ellos, esa misiva se basaba “en información parcial y errónea”.

Asimismo, ponen en duda que Bernal Pulido pueda aplicar los estándares del Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH), del que hacen parte la CIDH y la Corte IDH. Esto debido a que, durante sus tres años y medio como magistrado de la Corte Constitucional, presentó 300 salvamentos de voto en sentencias. El panel reconoce que los jueces tienen derecho a “salvar su voto frente a la mayoría”, pero el caso de Bernal Pulido indicaría una dificultad suya “para construir consensos y generar acuerdos satisfactorios o de compromiso de manera colectiva acordes con los estándares de derechos humanos”.

Por otro lado, los expertos no recibieron ninguna carta de apoyo a la candidatura de Bernal Pulido, pero sí tres de rechazo.

Organizaciones rechazan la candidatura

Precisamente, este miércoles, más de 60 organizaciones de Colombia, como Colombia Diversa, Sisma Mujer y Caribe Afirmativo, le enviaron una carta a la OEA para advertir que la posible llegada de Carlos Bernal Pulido a la CIDH “erosiona los derechos humanos, afecta poblaciones vulnerables”.

Dicen que si bien su elección como magistrado de la Corte Constitucional, en mayo de 2017, se vio como algo positivo por su trayectoria académica, esa confianza que muchos sectores le tenían se perdió por sus acciones en el alto tribunal y “su abrupto abandono del cargo” en plena pandemia. Aseguran, por ejemplo, que Bernal Pulido trató de limitar el derecho a la tutela, impulsó decisiones basado en sus creencias religiosas y torpedeó la participación de organizaciones y actores sociales en discusiones de la Corte.

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En la carta se cita el caso de Colombia Diversa, que no pudo intervenir en un debate sobre discriminación en las cárceles, y el de una sentencia que, según las organizaciones, desconoció estándares nacionales e internacionales al no fallar a favor de una persona trans víctima de maltratos que pedía capacitar al personal de las prisiones.

Como ejemplo de decisiones basadas en creencias religiosas, las organizaciones mencionan que el magistrado insistió en que se seleccionara la tutela de la influencer cristiana Kika Nieto, quien pretendía que el espacio de opinión Las Igualadas rectificara un video en el que señalaba que el discurso de Nieto podía impulsar el odio y la discriminación contra las personas LGBTI.

La Corte Constitucional, finalmente, falló en contra de las pretensiones de la influencer, pero Bernal Pulido presentó salvamento de voto con el argumento de que las expresiones de Las Igualadas habían sido “presuntamente calumniosas, ofensivas y tendenciosas” y podrían afectar “los derechos a no ser molestado por las creencias y libertad de cultos”.

Otro caso que mencionan las organizaciones es el de un auto de Bernal Pulido que creó “un requisito inexistente en una solicitud de adjudicación de baldíos que llevaba dos décadas en trámite”. Esa decisión terminó afectando a una comunidad campesina víctima del conflicto del municipio de Simití, Bolívar, de acuerdo con la carta.

“Si Carlos Bernal Pulido no estuvo a la altura de la Corte Constitucional, generó acciones tan dañinas para los derechos humanos en Colombia y finalmente renunció a su cargo, mal harían los Estados, la sociedad civil y el SIDH
en confiar que estará a la altura de las necesidades del continente americano”
, concluyen.

¿Otro fracaso para el gobierno de Duque?

No es la primera vez que un candidato de este gobierno obtiene una mala evaluación para entrar a la CIDH. Sucedió en 2019 con Everth Bustamante. El panel de expertos de entonces concluyó que no había forma de determinar que Bustamante fuera experto en derecho internacional de los derechos humanos y afirmó que había dudas “sobre su independencia e imparcialidad política a los ojos de un observador razonable”. Y como sucedió con Bernal Pulido, los juristas de ese momento tampoco pudieron entrevistar al candidato del gobierno de Colombia.

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