Carmen Helena Ortiz Rassa

“Carmen Helena Ortiz hace la tarea y eso en Colombia ya es ganancia y ejemplo, ella sabe que desde todas las madrigueras que poseen, los villanos de Colombia la miran, la amedrentan, la amenazan y la observan”

¿Y qué hace el nombre de la juez que decidió llevar a Uribe a juicio, titulando una columna que, aseguré, se iba a tratar sobre la educación de los hijos?  ¿Qué vuelta le va a dar Navas a su argumento para justificar este giro en su columna para padres? En concreto: ¿Qué tiene que ver esta señora, juez penal, con la familia y los valores?

Dadas las circunstancias de Colombia, ¡Nada! Un país en el que se suprimió la enseñanza de la educación cívica, en donde funcionarios como el ministro del Interior no tiene ni idea de cómo se elige al registrador nacional del estado civil, puesto en evidencia en una entrevista en La W en la que el empleado éste hizo evidente su ignorancia en la materia, no tendría por qué ocuparnos que, entonces, se ignore de manera masiva que es la constitución política, por ejemplo. 

Cuando el presidente elegido, en el marco y al amparo de la democracia, se lleva por delante, como una vaca febril, la ley que prohíbe la participación en política de los empleados públicos, y se deja acompañar de un ministro de guerra ignorante, básico y pendenciero, en la gavilla contra el candidato de sus fastidios, no es esperable que un padre o una madre conecten de primera con el título de la columna. 

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Carmen Helena Ortiz Rassa bien podría ser el nombre de una heroína de Marvel o de Disney, de hecho, para quienes conocemos lo elemental de una democracia: la división del poder público (ejecutivo, legislativo, judicial) el mínimo para entender cómo funciona la cosa, ella, en realidad, está haciendo lo que le corresponde y no tendríamos porqué asimilarla a Wonder Woman, pero no es así, Carmen Helena Ortiz Rassa es un ejemplo de idoneidad, disciplina, entereza, honestidad y coraje. (¿no es lo que se espera de un superhéroe?) porque para llegar a tomar la decisión que tomó, en Colombia, se exige tener talante de heroína, comparable con Policarpa Salavarrieta. 

Ya es de dominio popular el miedo que infunde Álvaro Uribe Vélez y su círculo cercano y mediano, lo de llamarlo “el innombrable”, por cierto, se origina en el malvado de Harry Potter, Lord Voldemort, a quien todos temen en tal medida que se abstienen de pronunciar su nombre porque esto podría significar la muerte.  Y, como Harry, Carmen Helena es una de las pocas del reino que tiene la temeridad, no solamente de llamarlo por su nombre, sino de anunciarle que no todos están arrodillados ante su maldad y amenaza pública.

Carmen Helena tiene todo lo exigible para erigirla modelo de lo que le falta al planeta y de lo que los padres, que se las dan de políticamente correctos, dicen que les quieren enseñar a sus herederos. Esta jueza que seguramente porta una capa invisible que la abriga es más valiente que mil hombres murciélagos, más temeraria que un cargamento de Wonder Woman, porque la doctora Ortiz es de verdad.

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Ella de verdad tuvo que haber estudiado mucho para llegar a donde está, no me refiero al cargo, me refiero a la sabiduría, Carmen Helena Ortiz hace la tarea y eso en Colombia ya es ganancia y ejemplo, ella sabe que desde todas las madrigueras que poseen, los villanos de Colombia la miran, la amedrentan, la amenazan y la observan, no dudo que en su memoria destellan los nombres de Rodrigo Lara Bonilla, Carlos Mauro Hoyos, Gustavo Zuluaga Serna; los tres, solo algunos de los acribillados por Pablo Escobar, primo de José Obdulio, que se opusieron con la ley al allanamiento del narcotráfico a la institucionalidad nacional. 

Quiero imaginarla en sus espacios silenciosos reencontrándose con sus maestros, sus guías y sus principios para renovar el coraje y la fuerza que requiere salir a combatir la mentira, la violencia, el crimen y la injusticia, todos valores con los que a los padres se les llena la boca para darle lora a sus hijos, pero a los cuales les dan la espalda apenas el niño o la niña se van a dormir.

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¿Súper Carmen?, ¿Helena de los estrados?, ¿La jueza maravilla? O simplemente Helena, de carne y hueso, colombiana consumidora de ajiaco, hincha de una selección derrotada, conocedora del bocadillo veleño, usuaria del pesebre en navidad y crecida con la emisora haciendo el conteo regresivo para gritar el año nuevo.

También castigada con el Transmilenio y televidente de El Chinche y Dejémonos de vainas, lectora alguna vez de El Tiempo y, posiblemente hoy en día de Diario Criterio, El Espectador o Cambio, ¿coleccionista de Condorito?, de esas que señala un punto cardinal estirando los labios hacia la dirección elegida, no la conozco, ¡ya quisiera yo!, pero apuesto a que es una colombiana de carne y hueso que cree en esos mitos destripados por Álvaro Uribe Vélez, y sus cómplices, como la verdad, el respeto por la vida, la honorabilidad y la justicia.

A mis hijos, ya grandes, pero que aun me compran ideas, les propongo que cuando vayan a jugar a los A mis hijos, ya grandes, pero que aun me compran ideas, les propongo que cuando vayan a jugar a los superhéroes se consigan una constitución política de Colombia, la lean, y con ella tatuada en el pectoral de su súper traje se apunten una capa invisible que les caiga por la espalda y crean que nadie está por encima de la ley, que la vida es sagrada, que no hay muertos buenos y que el sentido de la vida va por la senda en donde aun se ven las huellas de Cristo, Mandela, Gandhi y ¿por qué no?, Carmen Helena Ortiz.

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1 Comentarios

  1. Qué bien que en le país de cafres que es Colombia, haya una mujer cómo Carmen Helena Ortiz y un escritor como Mauricio Navas. Una dispuesta a hacer lo que le corresponde con apego a la ley y el otro usando su espacio para reflexionar sobre lo que ésta hace y sobre la necesidad de convertir a personajes como ella en nuestro verdaderos héroes y heroínas.

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