Colombia, el país con más líderes ambientales asesinados: en 2020 fueron 65

La cifra se conoce tras la presentación del informe de Global Witness en el que el país, por segundo año consecutivo, lidera el listado. La organización registró en total 227 asesinatos de líderes ambientales en 2020 en todo el mundo.

Colombia sigue siendo el país con mayor riesgo para los líderes ambientales y así lo confirma el más reciente informe de la organización inglesa Global Witness, que muestra que durante 2020 fueron asesinados 65 personas que defendían el medio ambiente. Eso representa el 28,63 por ciento de la totalidad de casos registrados.

En el informe Última línea de defensa: las industrias que causan la crisis climática y los ataques contra personas defensoras de la tierra y el medioambiente, Colombia está a la cabeza por segundo año —en el 2019 fueron 64—, seguido por México donde se cometieron 30 asesinatos de defensores ambientales. Lo que revela la crisis que pasa América Latina en lo que concierne a la protección del medio ambiente y sus defensores.

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En este informe, la organización registró la muerte de 227 personas defensoras de la tierra y el medioambiente en 2020. Esto permite promediar que más de cuatro personas son asesinadas por semana. Y aunque el caso colombiano es alarmante, preocupa aún más que América Latina es la región donde se presentan la mayoría de los casos.

En este trabajo, Colombia volvió a liderar el registro con el mayor número de ataques, y se detalla que “un tercio de estos ataques fueron contra indígenas y afrodescendientes, y casi la mitad fueron contra personas dedicadas a la agricultura a pequeña escala”.

“Prácticamente 3 de cada 4 ataques registrados tuvieron lugar en las Américas. De los 10 países con mayor cantidad de ataques registrados en el mundo, 7 están en América Latina”

Global Witness

Pero este asunto parece que se viene volviendo paisaje para el Gobierno nacional, pues las acciones son insuficientes para poderles brindar garantías a las personas que procuran el cuidado y defensa de la biodiversidad. Los defensores están a la buena de Dios en sus territorios. En muchos de ellos, por la presencia de grupos armados ilegales que no simpatizan con sus causas y menos con sus modos.

El caso de Juan María Perea Plata, de 50 años, el 29 de octubre de 2020, fue uno de los que tocó al país y es uno de los que se registran en este nuevo informe. La activista que se había radicado en el corregimiento Termales, del municipio de Nuquí, en Chocó, apostaba por cuidar de este “paraíso”, como lo llamó, y por ello construía un ecohotel. El jueves que la asesinaron, varios hombres del Clan del Golfo la sacaron de su casa, la montaron en una lancha y se la llevaron. Aguas adentro la hicieron desnudar y le dispararon en tres ocasiones.

Pero la mayor preocupación manifestada en el informe de la organización inglesa es que Colombia ha mostrado un aumento escandaloso en los crímenes contra ambientalistas año tras año.

Ambientalistas asesinados en 2020. Con información de Global Witness

En medio de la cuarentena


Marina Commandulli, del equipo de Global Witness, le dijo a Diario Criterio que la situación de seguridad de los defensores del medio ambiente viene en deterioro después de la firma del acuerdo con las Farc, en 2016. “Evidenciamos esa preocupación junto con las organizaciones colombianas, pues la firma del acuerdo debería tener un cambio positivo”.

Y resalta que hay una falencia en lo que tiene que ver con la protección de los defensores en el país. Algo que es respaldo por las desafortunadas cifras donde Colombia pasó de registrar 25 asesinatos de líderes ambientales tanto en 2017 como en 2018, a 64 en 2019 y 65 en 2020.


Hay una preocupación adicional según recoge el informe, y es que “las personas que buscan proteger su tierra y el medioambiente están cada vez más atrapadas en esta espiral de violencia, y quienes protegen las tierras indígenas están particularmente en riesgo”.


Y aunque la cuarentena podría haber presentado un panorama más alentador, “la pandemia de la covid-19 agravó la situación en todo el país: las cuarentenas oficiales llevaron a que las y los defensores reciban ataques en sus hogares y al recorte de las medidas de protección del gobierno. Los programas de sustitución de cultivos de coca para ayudar a las y los agricultores a pasar a cultivos legales, uno de los aspectos clave del Acuerdo de Paz, se vincularon con 17 ataques letales en 2020”.


Una situación que terminó agravando el contexto con amenazas de organizaciones criminales y paramilitares que se dirigieron, especialmente, a comunidades rurales por el apoyo o participación en programas de sustitución de cultivos ilícitos.


En ese ambiente fue asesinado José Gustavo Arcila Rivera, de 53 años, el 26 de julio en su finca en la vereda La Cominera, en Corinto (Cauca). Un hombre llegó hasta su casa y le disparó, y aunque fue trasladado a un centro médico, no sobrevivió.


Arcila Rivera hacía parte de varias organizaciones que trabajan por la defensa y protección de la tierra y el territorio. Entre ellas, del comité de tierras de la Asociación de Trabajadores Campesinos Zona de Reserva Campesina de Corinto (Astrazonac), de la Guardia Campesina, y de la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina (Anzorc).

Y a los crímenes de Perea Plata y de Arcila Rivera en 2020, se suma el de Yamid Alonso Silva Torres, con 38 años, guardaparque del Parque Nacional Natural El Cocuy, a manos de dos personas que se movilizaban en una motocicleta. El hecho ocurrió en la vereda La Cueva, zona rural del municipio de Güican (Boyacá).

Acuerdo de Escazú y los ambientalistas asesinados

El informe de Global Witness, según detalla Commandulli, logra poner la situación en contexto de cada región. Desde el 2012 viene haciendo este registro en el que reciben información de organizaciones civiles que documentan la realidad de cada país.

Y en el informe advierten que “las restricciones a la libertad de prensa, así como la ausencia de registros independientes de ataques contra las personas defensoras pueden dar lugar a un subregistro. Las disputas por la tierra y el daño ambiental -dos de las principales causas subyacentes detrás del activismo de las comunidades- también pueden ser muy difíciles de monitorear en las zonas del mundo afectadas por los conflictos”.

“De las víctimas asesinadas en 2020, 28 eran funcionarias estatales o guardaparques y fueron atacadas mientras trabajaban para proteger al medioambiente. Se documentaron ataques en 8 países: Brasil, Colombia, la República Democrática del Congo, Guatemala, Filipinas, Sri Lanka, Tailandia y Uganda”

Global Witness

Añade que “sabemos que, más allá de los asesinatos, muchas personas defensoras y comunidades también son silenciadas mediante la utilización de tácticas como las amenazas de muerte, vigilancia, violencia sexual o criminalización. Estos tipos de ataques son aún menos denunciados”.

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El panorama para lo que va de 2021 no es muy alentador. Aunque no se conocen cifras precisas, este año podría representar un aumento más escandaloso. Solo recordar los crímenes de Fernando Vela y Gonzalo Cardona Molina acrecienta la preocupación por la vida de los líderes ambientales, que parecen no importar. Además de los asesinatos, muchos se alejan y dejan sus prácticas de protección por amenazas que prefieren dejar en silencio por temor a que se materialicen más rápido o que no se les brinden garantías.

Global Witness detalla que los crímenes contra población indígena y afrodescendiente aumentó y esa alarma sigue encendida, pues hasta el 1 de septiembre el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) había registrado 34 líderes indígenas y siete líderes afrodescendientes asesinados —sin que se precise si su labor se centraba en el defensa del medio ambiente—, lo que muestra un panorama más turbio.

Una opción es que el país se sume, finalmente, al Acuerdo de Escazú para gozar de acceso a la información, participación pública y acceso a la justicia en asuntos ambientales, también tener disposiciones específicas que permitan la protección de los defensores del medio ambiente. Por ahora el Gobierno nacional le viene haciendo el quite al asunto —a pesar de la promesa presidencial— y no ha puesto un verdadero foco de atención al asesinato de líderes ambientales.

Por ahora, Colombia sigue liderando un registro de preocupación para los líderes y para la protección y cuidado del medio ambiente.

8 Comentarios

  1. Todos debemos ser defensores del Medio Ambiente sobretodo ahora que por no cuidarlo estamos en crisis. Im
    No más asesinatos a nuestros lideres ambientales 🙏

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