Las voces de la violencia se deben oír en torno a un ritual sagrado

‘Cuando los pájaros no cantaban: historias del conflicto armado en Colombia’ es el libro de la Comisión de la Verdad que recoge testimonios de víctimas en más de 500 páginas.

Uno de los aportes más importantes de la Comisión de la Verdad, frente a otras que se han convocado en varias partes del mundo, está en el uso de los testimonios. Por lo general, estos sirven para rehacer o corroborar hechos; para acusar, señalar o precisar las violaciones de leyes y normas nacionales e internacionales. Los testimonios de las víctimas y victimarios adquieren, si se quiere, una función jurídica.

Durante los tres años y medio de trabajos de la Comisión, se recolectaron unas 15.000 entrevistas individuales y colectivas en Colombia y en 23 países, lo que permitió escuchar a más de 28.000 personas, Estos testimonios sirvieron para elaborar los diez volúmenes que hacen parte de la verdad contada en los libros que hacen parte de este proceso.

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Tras el fallecimiento del comisionado Alfredo Molano, se escogió en su reemplazo a Alejandro Castillejo Cuéllar, especialista en Desarrollo y Paz de la Universidad de Jaume I, magíster en Paz y Estudio de Conflictos de la European University Center for Peace Studies y doctor en antropología de The New School for Social Research. Además de ser profesor de la Universidad de los Andes, tiene una larga experiencia en investigaciones en Colombia y en asuntos de justicia transicional en Sudáfrica, México y Perú.

Alejandro Castillejo Cuéllar se encargó de reunir, en un libro de más de 500 páginas, testimonios que hacen parte del informe final de la Comisión de la Verdad
Alejandro Castillejo Cuéllar se encargó de reunir, en un libro de más de 500 páginas, testimonios que hacen parte del informe final de la Comisión de la Verdad. Foto: Comisión de la Verdad.

Castillejo propuso reunir, en un solo libro, un grupo importante de testimonios, pero con un enfoque diferente. En vez de usar aquellos fragmentos que hablaran sobre la guerra, la violencia, la barbarie, tomó los que pudieran describir lo que estos y otros actos dejan en una persona, una familia, una comunidad, un pueblo, una región, en la fauna o flora.

Cuando los pájaros no cantaban: historias del conflicto armado en Colombia es el título del libro de testimonios de la Comisión de la Verdad que fue entregado esta semana. Con más de 500 páginas, los testimonios no buscan revictimizar a las víctimas, sino entender lo ocurrido, pero también, para mostrar que igualmente, en el país, hay una historia de resiliencia y superación. Que es posible construir un fututo conjunto.

El comisionado dividió los relatos en tres grandes capítulos: El libro de las anticipaciones, El libro de las devastaciones y la vida, y El libro del porvenir, en una especie de texto sagrado que puede ser leído y escuchado en cualquier orden.

La Comisión de la Verdad de Colombia fue un gran aparato diseñado para escuchar a quienes vivieron el conflicto armado de manera directa. Su método fundamental, de hecho, fue escuchar; en esa medida, puede decirse que el Informe final representa su voz. Precisamente, la escucha de un testimonio de guerra es un proceso social y, a la vez, un acto que va desde lo personal: un individuo escucha a otro”, dice un aparte de la presentación del libro.

Dentro del proceso de creación de este volumen, que contó con la ayuda de un nutrido equipo de profesionales, el comisionado Castillejo empezó, desde abril pasado, a ir a algunos sitios emblemáticos dentro de la historia del conflicto colombiano. Uno de ellos fue El Pato-Balsillas (Caquetá). Este acto de reunión en torno a la palabra y la memoria fue bautizado por el comisionado como Lecturas rituales.

“Lecturas Rituales proponen un modo distinto de contar la violencia que se ha vivido en medio de la guerra y se sale de los esquemas tradicionales del uso del testimonio, debido a que se crearán unos espacios en donde se hará uso de las artes sonoras para crear una disposición hacia la escucha profunda de la palabra. Buscamos que se reconozca el valor sagrado de esas historias dentro de las historias”, dijo en su momento el comisionado sobre el trabajo que había hecho y su socialización.

De hecho, el libro que se publicó este martes, junto con otros dos apartados del informe final de la Comisión de la Verdad, seguirá socializándose a través de Lecturas rituales en otros lugares del país.

“Este volumen intentó componer una polifonía sobre la guerra desde las experiencias más íntimas de las personas que la vivieron. Por eso concentró sus esfuerzos en indagar en las memorias de la violencia a partir de una narrativa que vinculara un pasado que, en términos tangibles, no ha quedado atrás –pues la violencia continúa en Colombia–, un presente incierto y un ‘porvenir’ que es imaginado desde esa incertidumbre y desde algunos esfuerzos que construyen ‘una paz en pequeña escala’: aquellos esfuerzos que en cierta medida pueden pasar inadvertidos”, se concluye en el libro.

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