¿Cómo hubiera sido el Mundial de Colombia 86?

Una nueva novela gráfica, publicada por la editorial Caballito Cómics, regresa a los años ochenta para imaginar, con lujo de detalles y mucho humor, el Mundial Colombia 86, que nunca fue. 

En la transmisión de la final de la Copa de Mundo de 1982, disputada entre Italia y Alemania en España, la cámara registró en las gradas una pancarta de aficionados colombianos que decía: “Nos vemos en el Mundial Colombia 86”. Para ese entonces el país, gracias a los esfuerzos de Alfonso Senior, el hombre detrás de la época dorada de Millonarios, había sido elegido como la sede del próximo Mundial. Unos meses más tarde, sin embargo, el presidente Belisario Betancur anunció que Colombia no albergaría el evento: “Aquí en el país tenemos muchas cosas que hacer y no hay tiempo para atender las extravagancias de la FIFA y sus socios“.

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Colombia 86, la nueva novela gráfica de Wilmar Cabrera (texto) y Nicolás García (ilustraciones), es un ejercicio de ficción que se imagina cómo hubiera sido ese mundial. El libro, para ser precisos, es una ucronía: un género literario que se sitúa en algún momento del pasado para conjeturar un curso alternativo de la historia, y que tiene entre sus referentes a novelas como La conjura contra América de Philip Roth y El hombre en el castillo de Philip K. Dick. En Colombia, el género solo ha sido explorado, según ha escrito el académico Campo Ricardo Burgos López, en un puñado de ocasiones, como en la novela La procesión de los ardientes (1973) de Pedro Gómez Valderrama, que sitúa a Cervantes en Cartagena; o en el cuento El asunto García (1997), una ucronía en la que muere García Márquez, y no Jorge Eliecer Gaitán, el 9 de abril de 1948. 

Colombia 86 logo
Este fue el logo de la Copa del Mundo Colombia 86, el mundial que nunca fue.

En Colombia 86, el detonante de la trama es el secuestro del vicepresidente de la FIFA, Hermann Neuberger, por parte del M-19 durante el partido de inauguración entre la selección nacional y la Unión Soviética. A partir de ese suceso se desprende una historia cargada de humor y de guiños a la época. Por un lado, el presidente Betancur, asistido por un ecléctico grupo de asesores (que incluye a Kapax, el tarzán colombiano, y a cinco Border Collies descendientes de Pickles, el perro que encontró el trofeo Jules Rimet robado en 1966), empieza a mover cielo y tierra para dar con el paradero de Neuberger. Por otro lado, uno de los secuestradores, conocido solamente como “Ocho”, interviene el relato con una serie de cartas escritas a su novia en las que se debate entre el desencanto que le despierta el proyecto político del eme y la fantasía de protagonizar una muerte heroica. 

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El libro de Cabrera y García enganchará, seguramente, a los lectores futboleros. No solo por las escenas de los partidos de fútbol, sino por el arsenal de referencias: a la historia del deporte, a las leyendas internacionales (que asisten al sorteo del Mundial en el estudio 3 de Inravisión, en la Biblioteca Nacional), al técnico escocés Alex Ferguson, a cargo de la selección escocesa. Pero también es un libro que, probablemente, gustará a lectores acostumbrados a libros más “serios”: Colombia 86 es una obra que encuentra en la hipérbole y en el absurdo la forma de abordar, con inteligencia, las incoherencias y la tragedia de ese proyecto político que nunca ha dejado de trastabillar y que se conoce como Colombia. Como observa “Ocho” después del triunfo de la selección contra Hungría: “Mientras unos hacían la guerra de clases, otros hacían la guerra de harina. Dos países en uno, ninguna nación”

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